[por Rubén Uría]
El sentido común indica que no se llevan acabo controles de alcoholemia en la redacción de deportes del diario inglés ‘The Times’. Es la única explicación coherente para tratar de asimilar que, en un reciente artículo sobre los 50 tipos más duros de la historia del fútbol (Football’s 50 Greatest Hard Men), el primer clasificado de ese ránking de dudoso honor sea Andoni Goikoetxea, ex dle Athletic y ahora entrenador del Hércules. Al conocer la ‘buena‘ nueva, Goiko ha explicado que ’siempre es importante ser el mejor del mundo en algo, aunque yo hice eso a Maradona y nadie habla de lo de Figo a un jugador del Zaragoza’. Es decir, que después de escuchar a Goiko, uno también asume que no existen controles de alcoholemia para ocupar el banquillo del Hércules. Pero a lo que nos ocupa: Sostiene Alex Murphy que los méritos de Goiko son rotundos para ocupar tan meritorio puesto: Casi mata a Maradona y le apodaban ‘El Carnicero de Bilbao’. A rebufo del ex del Athletic aparecen Stuart Pearce (ni una mala palabra, ni una buena acción en el campo), Basile Boli (lo más parecido a la muerte si uno pasaba por el área), Gentile (aquel que persiguió a Maradona hasta el lavabo con la misión de dejarle inválido) o Beppe Bergomi (que tampoco repartía caramelos).
Sospecho que todavía sobrio, Murphy también decide incluir en el artículo a Nobby Stiles (el enterrador que jugaba de defensa en la selección inglesa de 1966), a Pasarella (que llegó a decir que pegaba por placer, no por necesidad) o a Marco Materazzi (el angelito que se acordó de la hermana y la madre de Zidane). No hay mención alguna para iconos del patadón como Migueli (duro de pelar), López (noble y siempre Súper en la caza de la tibia), Prieto (el Tiburón) o Pablo Alfaro (del que Futre llegó a decir que podía haberle dejado de por vida en silla de ruedas). Sin embargo, el redactor de The Times debió alcanzar el tope de alcohol en su sangre cuando decidió obviar al tipo más duro, despiadado y salvaje que ha pisado un campo de fútbol. Vinnie Jones, el matarife del Wimbledon, fue, ha sido y será el futbolista más bestia que cualquier periodista (si ha superado con éxito el control de alcoholemia) pueda recordar. No era precisamente Bambi. Dejaba en parihuelas a Aguirre Suárez (del Granada de los 70), pasaba por la derecha a Goyo Benito (aquel al que su rival le rogaba ‘no me pegue má señó Benito’) y era mucho más duro que Ruggeri (el argentino al que todos conocían con la sílaba Ma- delante de su apellido).
Vinnie no tenía rival. Era un ángel exterminador que sembraba el pánico entre los delanteros rivales. Estrujaba, escupía, soltaba los codos, machacaba las rodillas, metías dedos en las costillas, sacudía cabezazos y si el árbitro anda corto de vista o de valor, sacaba sus dotes de karateka. A un nueve del Watford le obsequió con un piquete de ojos que fue vídeo del año en el mercado negro de Londres. Y a Paul Gascoigne, entonces en el Newcastle, le hizo un marcaje que nadie podría olvidar. Le derribó 14 veces, le escupió en la cara, le amenazó de muerte y, como se aprecia en la foto (*), le hizo unos cariñitos a los genitales de Gazza. Después de aquel festín de violencia, Vinnie publicó un libro sobre las malas artes en el fútbol, y tuvo palabras para Gascoigne: ‘Me cuesta creer que todavía Paul pueda usarlos’. Pues bien, Jones, que después de sus carnicerías en el fútbol ha sido y es actor de cine de cierto éxito (Snatch, cerdos y diamantes), no aparece en ningún lugar del supuestamente científico ránking del diario ‘The Times‘. No creo que al ‘asesino de Gales’ le haya hecho mucha gracia comprobar que sus ‘hazañas’ con pantalón corto hayan pasado inadvertidas por el ‘The Times’. Habrá pensado que su brutalidad estaba fuera de concurso o, como dice los franchutes, horse categoriè. Fuera de categoría. Con razón. Vinnie Jones no era precisamente Bambi.
PD: Dejo en el tintero una buena legión de ‘quebrantahuesos’ y casos con pruebas más científicas y empíricas de la dureza de los sujetos en cuestión. Se admiten sugerencias.