[por Rubén Uría] Más sombras que luces. Abandonados los pinceles en favor del mono de trabajo y la brocha gorda, el Real Madrid continúa abonado al rico menú de victorias sin brillo. Mates pero victorias. Puntos sin púrpura, pero puntos. En esta ocasión, a costa de un Deportivo con ínfulas de equipo de moda, que se agarró al partido gracias a la pierna de Valerón y que no encontró premio gracias a la madera y a Casillas. Sin nada del otro jueves, el Madrid solventó el pleito con su receta habitual en los últimos tiempos: Artillería pesada en la sala de máquinas, con Gago y Lass como ejes (porque el Madrid anda falto de imaginación y velocidad de ejecución) y Robben como azote de las defensas rivales, corriendo como un poseso y desparramando rivales a su paso. Aferrado a Robben, el extremo de Cristal de Murano que ya es el nuevo héroe del madridismo, el Dan Defensor del libro de estilo de Juande Ramos, y gracias a un gol afortunado de Raúl (de oreja, oiga), el Madrid se llevó la victoria en un partido donde fue de más a menos. Fue, otra vez, una victoria apurada. La quinta seguida.
[por Rubén Uría] Hasta la fecha, este Real Madrid de Juan de la Cruz Ramos nos había enseñado un DNI basado en el contragolpe. Un Madrid encorsetado, con un centro del campo musculazo y con el único brillo de los arabescos de Robben y las manos de Casillas. Un Real Madrid con espíritu de Hillary, que avanzaba día a día en busca de la cima del Everest a golpe de piolet. Sin embargo, todo ese crédito se agotó de golpe ante Osasuna, y del sentido común y el contragolpe se pasó al desconcierto y el pelotazo. Osasuna presionó la salida del balón y, con ese único movimiento, Camacho consiguió reventar todas las costuras caseras de Juande. Al punto de que Pepe y Cannavaro se hinchaban a pegar pelotazos sin sentido, mientras que Gago y Lass resultaban aptos para la destrucción, pero quedaban “retratados” a la hora de generar fútbol y ofrecer una salida creativa al ataque. Osasuna, mejor colocado, escarbó en lo más hondo del Real Madrid, y el público comenzó a premiar a lo suyos con pitos. Juanfran era un puñal y descosía a Heinze, Nekounam podía con todos y Masoud parecía un clon de Zidane en algunos lances. Arreciaban los pitos y a Boluda no le llegaba la camisa al cuello.
[por Rubén Uría] …… Bill Shankly, mito eterno del Liverpool, solía recitar a los periodistas que “un equipo de fútbol es como un piano. Necesitas a ocho personas que lo muevan, y tres que puedan tocar el condenado instrumento”. A día de hoy, el Real Madrid no tiene gente capaz de mover el piano, y tiene aún menos personal que sepa a qué carajo tiene que sonar el condenado instrumento. En el extremo contrario vive el Getafe. Un equipo, en toda la extensión de la palabra, que sabe a qué quiere jugar y cómo tiene que hacerlo. Víctor Muñoz repitió la apuesta del Camp Nou, (repliegue, orden, centro del campo bicéfalo con Polanski y Casquero) y un contragolpe de manual. La receta de Muñoz acabó con el Real Madrid o mejor dicho, lo que queda del Real Madrid, besando la lona. El partido arrojó una larga lista de metales para ambos. En el caso del Getafe, todos fueron metales preciados: Medalla de oro para el gran protagonista, Juan Albín; medalla de plata para Granero (uno de los que no servía para el Madrid) y medalla de bronce para Casquero (el “jefe” del mediocampo). En el caso del Madrid, los distintivos no fueron tan brillantes. Hubo medalla de hojalata para la defensa blanca, medalla de chapa para Casillas (nervioso, impreciso, desconocido) y medalla de chapa y pintura para la cacareada prima presidencial de Ramón Calderón. Entre tanto metal para sus futbolistas y tanta metralla que le metió el Getafe para el cuerpo, Schuster acabó por resignarse. En cierta ocasión, Frank Clark, siendo entrenador del Nottingham Forest y después de haber encajado un 7-0, se presentó en la sala de prensa ante los periodistas y sólo acertó a decir: “Todo lo que podía salir mal ha salido mal. Espero que podamos llegar a casa sin que nos pase nada”. Schuster acumula una derrota más, tiene nueve lesionados, su equipo no juega a nada, su defensa parece un decorado de las películas de Samuel Bronston (parece hecha de cartón piedra) y está a un paso de que su trasero forme parte de la cola del paro. Y sin prima. Un panorama desolador para un Real Madrid al que, esta noche, le salió mal todo lo que le podía salir mal. Read the rest of this entry »
[por Rubén Uría] Análisis de situación de la portería y la defensa del Real Madrid.
Iker Casillas: Entre El Divino Zamora y La Araña Negra Yashin, Iker siempre está de guardia. Es el custodio afortunado y felino del Bernabéu. El Ángel de Navalacruz saboreó las mieles del Olimpo en la Eurocopa, fue el capitán de la selección que maravilló al mundo y se presentaba como un serio candidato al Balón de Oro de France Football y el FIFA World Player. Sin embargo, no vive días de vino y rosas. Casillas, que mal acontumbró al Bernabéu a sus milagros cada domingo, vive hoy una etapa de desasosiego. Alterna una mala salida de puños con una discusión con su defensa, y vive subido en un terremoto. Calidad le sobra, pero no está, precisamente, en su momento más dulce. El balance defensivo, más que echarle una mano, acaba por echarle una mano…al cuello. Él, la verdad, tampoco está contribuyendo demasiado a la causa. Ha encajado demasiados goles. No es culpable directo, pero sí tiene su cuota alícuota de responsabilidad. Valoración actual: Aprobado. Read the rest of this entry »
[por Rubén Uría] Después de la vergüenza de la Copa, alguien dejó caer, sotto voce, la palabra de marras: “Recesión”. Después de esta noche, más de uno aparcó los eufemismos y agachó la cabeza con la dichosa e hiriente palabra: “Crisis”. En la previa, Bernardo Schuster se jugaba el bigote y los jugadores su prestigio. Bernardo salió corneado del envite y deberá afeitarse. Sus futbolistas hicieron huelga de goles caídos. Entre otras cosas, porque el plan de Schuster consistió en entregar la pelota y la iniciativa al Valladolid (así, sin rubor), en dejar en el banquillo a Sneijder (¿?) y en arropar a su defensa (cuanto más, mejor, como el amarrategui blues que afeaban a Capello). Con esas premisas, el final no podía ser feliz, sino cruel. Y así fue. En otro nuevo capítulo de apatía, anarquía y derrota fría, el Real Madrid empezó con una propuesta de equipo pequeño y acabó devorado por su inexplicable inercia apática. Después del misil de Canobbio, el Madrid intentó reaccionar, pero acabó muriendo en los guantes de Asenjo y se fue de Pucela como llegó, con las manos vacías y la misma cara que ponen las vacas cuando ven pasar el tren. Las miradas empezarán a centrarse en ese cabreado con el mundo llamado Bernardo Schuster. Alguno mirará más arriba y enfilará el palco. Y habrá quien cargue el mochuelo a la espalda de unos futbolistas que no hicieron propósito de enmienda, sino volver a las andadas. Salgado, que por cierto no jugó, hizo un ejercicio de valentía al decir públicamente que, después de ofender a su afición cayendo ante un Segunda B, era un buen momento “para ser hombres de verdad y demostrar qué escudo llevamos en el pecho”. Que cada palo aguante su vela. Read the rest of this entry »
[por Rubén Uría] Sin Van Nistelrooy, ese asesino en serie con el 17 a la espalda, sin Robben (Cristal de Murano roto en un calentamiento), y sin el Desatascador González Blanco (los viejos rockeros nunca mueren), el Real Madrid se vio inmerso en un partido donde no acabó embarazado de milagro. Con epidural, con la people de uñas en ciertos lances, con Sergio Ramos pisando el pecho de un contrario sin venir a cuento y con Heinze y Cannavaro rozando el ridículo en el balance defensivo, con el Málaga aprovechando la coyuntura…con todo en contra, el Real Madrid ganó. Lo hizo con tanto arrojo como fortuna. Con tanto error en defensa como puntería en ataque. Con tanto hielo y escarcha en la zaga, como fuego y chispa en el ataque. Todo se debió a un argentino tan joven como criticado, tan comprometido como a veces errático, que esta noche corrió como un poseso, compró un billete para la Lotería y acabó recogiendo El Gordo. Gonzalo Higuaín, ese delantero con cierta fama de disparar con escopeta de corcho, como en la feria, vivió su gran noche. Puso brío, empuje, ardor guerrero y un punto de esa fe tradicional en la vieja pero legendaria historia madridista. “El Pipa”, en su noche más soñada, fue el único argumento racional para explicar con cierta coherencia el hecho de que el Real Madrid acabara ganando un partido en el que hizo lo posible y lo imposible por perder. El mejor “Pipa”, en su versión 4.0, abrió la puerta grande del Bernabéu. Después de esta actuación, nadie podrá volver a acusarle de ser un delantero con balas de fogueo. Maradona, el D10S seleccionador de Argentina, le había dado un consejo esta semana. ” Si quieres jugar en mi selección, tienes que implicarte”. Higuaín, en su versión 4.0, se lo tomó al pie de la letra. Read the rest of this entry »
[por Rubén Uría] Bajo el perfil metrosexual, los pendientes, la crema hidratante y unos abdominales de impresión, en CR7 sobresale una tonelada indiscutible de talento para jugar a fútbol. Cristiano es una bomba de racimo humana en la banda, un cohete que despliega sus alas a lo George Best, desparramando rivales por el suelo en mitad de un torbellino eléctrico. CR7 hoy es más maduro, más futbolista, más estrella. Aún no sabe negociar el peso de la púrpura fuera del campo, pero en las verdes praderas de “El Teatro de los Sueños” ya nadie se acuerda de aquel CR7 filigranero, de mucho ruido y pocas nueces, aquel al que hace poco protegía Sir Alex Ferguson. Completado el periodo de su madurez futbolística, hoy CR7 es un zoológico que apuñala al rival desde los costados. Ronaldo es leopardo cuando arranca. Ronaldo es león herido cuando protege. Ronaldo es tigre hambriento cuando dispara. Ronaldo es pantera en libertad. Y Ronaldo es tiburón blanco cuando olfatea sangre enemiga. Un permanente diablo de Tasmania cuyas piernas forman un molinillo imparable, irresistible y fascinante incluso para sus rivales. Sin embargo, CR7 sigue siendo su peor enemigo. Read the rest of this entry »
[por Rubén Uría] Bélgica y España firmaron un partido inolvidable en Bruselas. Se lanzaron, desde el inicio, a un frenético intercambiando golpes en mitad del cuadrilátero del viejo Heysel, y dejaron un sabor de boca inmejorable sobre un césped que, presuntamente, debía haberse convertido en un auténtico patatal. España tiró de su tarjeta de visita, la pelota. Armó el taco en el centro del campo, dios galones a Xavi e Iniesta, parachoques a Senna y puso arriba a la dupla Villa-Torres. Bélgica, a lo suyo, fue quizá el rival más complicado que haya tenido España en los últimos tiempos. Achicó espacios, montó contras letales, robó balones a España en el centro del campo, se adelantó en el marcador y llevó a cabo un despliegue físico abrumador. Con todo eso en contra, llegó la mala fortuna de la lesión de Torres, algo que habría arrugado a cualquier equipo. Pero como España es la mejor selección del Viejo Continente, España no sólo no echó de menos a “The Kid”, sino que recompuso la figura con Fábregas como socio improvisado de Xavi y Andrés Iniesta. El guión del partido era perfecto. Épico, emocionante, y sobre todo, vistoso. España sacó los violines siempre, apostó por la pelota y acabó ganando un partido que los belgas le pusieron muy caro. David Villa anotó un gol espectacular a dos minutos del final, igualando la marca en la selección de ese señor que está empezando en esto del fútbol, un tal Alfredo Di Stéfano. Antes, había llegado un gol de museo con denominación de origen de Fuentealbilla. Con un señor golazo de Andrés Iniesta, el jinete pálido del fútbol español. De un tipo que nació “en un lugar de la Mancha”, de cuyo nombre los belgas no podrán acordarse. A un hidalgo de los de lanza en astillero, adarga antigua, rocín flaco y galgo corredor. Read the rest of this entry »
[por Rubén Uría] En cierta ocasión escuché a Menotti, maestro de la palabra y viejo gurú del fútbol, reflexionar acerca del futuro de la selección española de fútbol. Por aquellas fechas, Menotti sostenía que el dilema de España consistía en “saber de una vez por todas si es equipo es un toro o si es un torero”. Con Fernando Torres, mediante el paso del tiempo, ha ocurrido exactamente eso. Medio mundo habló, hablaba y hablará bien de FT9. La otra mitad habló, habla y hablará mal de FT9. Para unos “El Niño” es apodo cariñoso, entrañable, cercano y honrado. Para otros, “El Niño” es un ente blandito, pusilánime, inflado y con mechas. ‘Torresfílicos’ y ‘Torresfóbicos’, al menos, coinciden en algo: para calibrar que en el término medio está la virtud, habría que esperar para saber cuál era el techo del delantero del Atlético de Madrid, hoy killer del Liverpool. Y ese pasar el tiempo, ese caminar de los días y los partidos, ha terminado por inclinar la balanza a favor de los partidarios de “The Kid”. Vender un partido de España frente a la 137 del ránking FIFA resulta ser tarea ardua y complicada, así que el negocio periodístico necesitaba lanzar una bomba de racimo humana ahora que la calma se había instalado en el vestuario de La Roja. El agravio consiste en mear fuera del tiesto, con L’Equipe como coartada. Allí presuntamente FT9 reclamaba que existe una campaña para que Casillas gane el Balón de Oro, en detrimento de otros de sus compañeros que, en su haber, tienen tantos méritos como el de Avila. Habrá quien diga que Torres lo dijo. Habrá quien conozca a Fernando y sepa que jamás faltaría a su humildad. Y habrá un tercer grupo que incluso sepa entender que FT9, legítimamente, ha detectado que existe una corriente mediática y por supuesto, popular, para que Casillas sea el galardonado. Los futbolistas, raudos, zanjaron la polémica. Los periodistas, raudos, han reabierto el debate. El arma arrojadiza es una pregunta trampa que se lanza al viento como una duda que atraviesa el pecho del oyente / televidente / lector. La encrucijada mediática se formula así “¿Quién se lo merece más, Iker o Fernando? ¿Casillas o Torres?” Añado: ¿Le preguntamos a Xavi? Read the rest of this entry »
[por Rubén Uría] Se apuntó frente a Bosnia, se afinó la puntería ante Armenia y se cumplió con creces ante Estonia. Llovía en Tallin, el césped estaba demasiado alto, el viento daba de cara y el frío era intenso. Típicas y tópicas excusas que solían ser malas compañías para el España Club de Fútbol, pero que acabaron siendo simples anécdotas para La Roja. Quizá porque, después de ganar la Euro 2008, esta selección sí cree, a pies juntillas, en esa campaña publicitaria que dice que “ser español ya no es una excusa, es una obligación”. Después de un cuarto de hora impreciso, dubitativo, extraño, España acabó por romper el muro de Estonia con cierta placidez. Los animosos estonios (situados en el lugar 137 del ránking FIFA), aparecieron bien plantados sobre el césped, montaron un 4-5-1 e incluso Voskoibnikov estuvo a punto de dibujar una mueca sangrienta en la cara de Vicente Del Bosque. Pero ahí, en la hora de la verdad, emergió la figura del de casi siempre, Iker Casillas, el ángel de Navalacruz. San Iker sacó la mano, evitó el gol y el gozo estonio acabó en un pozo. Después, España hizo pesar su dominio y despertó del letargo en cinco minutos. Tiempo más que suficiente para agrietar, poco a poco, el hasta entonces resistente muro de Estonia. Primero Juanito, en un cabezazo pleno de potencia, y más tarde Villa, desde el punto de penalti, ponían las cosas en su sitio. La segunda parte tuvo la misma tónica. Estonia amagó, pero no pegó. Así que después de otro par de sustos en la meta de Iker, Puyol empujó a la red el tercero de la noche, aprovechando que el travesaño escupía un cabezazo sensacional de Fernando Torres. Próxima estación, Bélgica. Más que Estonia. Read the rest of this entry »
[por Rubén Uría]
Venía el Sporting de encajar un set en El Molinón y por ahí se hablaba de orgullos heridos. Nada que ver. A los asturianos, el Bernabéu les pareció más duro que las rampas del Angliru, y se quedaron clavados, sufriendo, y con una pájara que les duró noventa intensos minutos. A los Preciado Boys se los llevó por delante una riada de fútbol, el Real Madrid, que desató Rafael Van der Vaart. Un tipo que no encaja en el perfil de fichaje mediático, que no aporta esas dosis de frivolidad que encrespan al personal, que no airea detalles de su vida privada, pero que despunta como futbolista total cuyo pie parece haber sido fabricado de terciopelo. Recién bajó del avión y puso un pie en Barajas, quien esto escribe vaticinaba que VDV no desprendía el empalagoso brillo tipo CR7, pero amortizaría los dineros que había costado con absoluta certeza. En el caso de VDV, el glamour lo pone su señora esposa, el plan “S”, Sylvie Van der Vaart. Él, esta noche, puso lo que demanda el Bernabéu. Fútbol fácil, fluido, de toque, de desmarque, de disparo, de espuela y de rabona. Así que, con el holandés ejerciendo de violinista sobre el tejado del Sporting, el Madrid se dio una fiesta tenística, un atracón de bola, a costa de los inocentes rojiblancos. Higuaín hizo el tercero, Van der Vaart alcanzó el hat-trick con el cuarto para el Madrid, Robben firmó el quinto, Mateo hizo el tanto del honor para el Gijón y Raúl, de rechace, colocaba el sexto de la noche en el electrónico. Como broche de oro, en el minuto 20 del segundo tiempo, cuchara de lujo de Raúl sobre la salida del portero y el séptimo de la noche. Alguno se frotaba los ojos, pero era cierto. Raúl, el siempre cuestionado y demasiado fustigado Raúl, firmaba una vaselina de crack. El siete hacía el séptimo, y la people del Bernabéu se volvía loca. Primero se escuchó con nitidez un clásico grito de guerra: “Raúl, Raúl, Raúl…”. Después, se dejó oir un cántico que en los últimos tiempos necesitaba esa afición: “Que bote el Bernabéu”. Redención para Raúl, hat-trick para Rafael, fiesta en La Castellana, camiseta para Quini y después del seis, siete para el Sporting. Read the rest of this entry »
[por Rubén Uría]
En el western “Sin Perdón”, protagonizado y dirigido por Clint Eastwood, se cuenta la historia del atormentado, cruel y maduro William Munny. Un hombre viudo, parco en palabras y que se presenta en escena como un ex pistolero que en su juventud se convirtió en asesino de hombres, niños y mujeres. Preguntado por ese don natural para causar la muerte, Munny resta importancia a la única cosa que sabe hacer en su vida: “Cuando se trata de matar, siempre he tenido suerte”. A Ruud Van Nistelrooy, delantero del Real Madrid, le ocurre algo similar. Cuando se trata de golear, él sabe que siempre tiene suerte. Que es una especie de William Munny en el vértice del área. Amagó, quebró la cintura de un zaguero, se fabricó un hueco, armó la pierna y el balón entró como un cohete en la portería de Toño. Un gol de bandera, de delantero centro puro, de pistolero del salvaje oeste que no tiene perdón de nadie ni conoce la piedad cuando llega la hora de disparar. Ramón Calderón y Pedja Mijatovic se pasaron un verano ardiendo en deseos de completar los grandes fichajes de Cristiano Ronaldo, Villa y Cazorla. Sin embargo, el gran fichaje estival para Schuster ha sido Rutgerius Johannes Martinus van Nistelrooij. Un depredador del área que no tiene piedad de ningún portero. Moraleja: menos Kakás y Ronaldos, y a ver para cuándo un monumento para Mr. Ruud. Antes de la aparición del holandés, Rubén De la Red, con un punterazo inteligente, había culminado una contra estratosférica de Higuaín. Dos chispazos que bastaron para apagar las luces de un Racing tan voluntarioso como inofensivo. El Madrid, de nuevo como casi siempre, volvía a salir vencedor gracias a una simple cuestión de pegada. Read the rest of this entry »
[por Rubén Uría]
Siete goles, un buen puñado de ocasiones y emoción, mucha emoción en un partido de ida y vuelta. Ingredientes que, si el fútbol fuera lógico, jamás habría podido tener un Real Madrid-Numancia. Pues no, tuvo todo eso. Y estuvo a un paso no sólo de ser un partido agradable y movido, sino de acabar en sorpresa mayúscula, porque la tropa de Kresic jugó en el Bernabéu con un descaro impresionante, tal y como hiciera frente al Barcelona. Fueron noventa y tres minutos de intercambio de golpes, con sufrido triunfo local por 4-3, pero el resultado no fue lo único que quedó patente sobre el terreno de juego. Quizá porque siempre suele haber algo más allá del resultado. El Numancia se llevó una derrota gloriosa (jugó bien a fútbol, tuvo atrevimiento, no sintió vértigo ante el campeón en el Bernabéu y anotó tres golazos). El Real Madrid, una victoria sin demasiada gloria (estropeó su reacción en la primer mitad cuando decidió dejarse llevar en la segunda). Cuando Del Pino cruzó un balón en demasía con Casillas ya batido, Schuster respiró aliviado. El Madrid tuvo una recompensa ambigüa e incierta. En el capítulo de lo tangible, el Real se llevó la victoria, anotó cuatro goles y fue capaz de remontar. Cuestiones que deberían alegrar a cualquier equipo, menos a uno de la grandeza del Madrid. Sobre todo, si uno le echa un buen vistazo a los intangibles merengues ante un recién ascendido. Encajó tres goles, estuvo perdido los últimos quince minutos y acabó escuchando esa incómoda melodía que brota cuando el Real Madrid no está a la altura de su exigencia. Un viejo clásico: lo llaman música de viento. Read the rest of this entry »
[por Rubén Uría]
Primer partido y primera derrota. Amén de la rajada de Robinho, la carga de profundidad del revés blanco va de la mano del bofetón al Barça del primerizo Guardiola en Soria. Fiel a su mala costumbre, el Real Madrid no hizo bueno eso de que las estadísticas están para romperlas, y volvió a caer en su visita a Riazor. Hasta esta noche, el Madrid llevaba diecisiete años sin saber ganar al Deportivo en Galicia, y esta noche, el equipo de Schuster hizo lo imposible por seguir alargando esa mala racha en el feudo de los de Lendoiro. Construyó poco fútbol, estuvo espeso en el centro del campo, no tuvo chispa en ataque y concedió demasiadas facilidades en defensa. Debió haber puesto más actitud (con C) y más aptitud (con P), pero pareció superado por la historia de un escenario que ya es una leyenda negra para los madridistas. El Deportivo, con un centro del campo sólido y una defensa con buen andamiaje, fue superior al vigente campeón de Liga, que pareció desnortado durante demasiadas fase del encuentro. Resulta extraño que un club de prestigio universal y de prespuesto mastondóntico lleva casi veinte años inclinando la cabeza en el estadio de un equipo en teoría inferior. Visto lo visto esta noche, en materia de estadios gafes, el Madrid debería intentar evitar pisar por Riazor. Hizo lo posible y lo imposible por perder. Jugó rematadamente mal a fútbol y, lo que es peor, no tuvo ni la entrega ni la épica que se le presuponen para tirar de un plan “B”. La historia del Madrid en Riazor sigue siendo una historia interminable. Read the rest of this entry »

Rubén De la Red / Foto: www.elmundo.es
[por Rubén Uría]
De fútbol y medicina, todo el mundo opina. Quizá por eso, existen dos grandes corrientes de pensamiento entre los aficionados. Los que sostienen que el fútbol es una ecuación racional que oscila entre el talento y la suerte, y los que piensan que para ser campeón basta con un estado de ánimo. Si usted pertenece al primer grupo de aficionados, esta noche conviene rendirse al enemigo. De haber sido un cine de verano, el partido de esta noche habría tenido una sesión doble de acción. En el primer tiempo, el Madrid se empeñó en rescatar un clásico, “Desaparecido en combate”. Al público no le gustó, así que Schuster y compañía se aplicaron el cuento y en la segunda mitad proyectaron otra película con un título muy gráfico: “Un día de furia”. Para el Bernabéu, fue como pasar del cero al cien en quince minutos. Del infierno, al cielo. Del purgatorio, al cielo. Del ridículo, a la felicidad. De la abulia, al orgullo. Todo fue producto, sí, pueden creerlo, de un estado de ánimo. El quieren porque parece que pueden. El retroceder nunca, rendirse jamás. La demostración de que no existe lo imposible para el campeón de la fe. El mejor anuncio posible para Adidas (Impossible is nothing). La prueba de que la realidad, en el caso del Madrid, siempre supera la ficción. El dato empírico de que el fútbol es un estado de ánimo. De que el Madrid, en un alarde de épica, tiró del famoso artículo 33. Ese que sólo aparece en las grandes ocasiones. Ese que aplicó el mejor Madrid de los últimos tiempos. Ese que dice así: “Hago lo que quiero, como quiero y cuando quiero“. Read the rest of this entry »
[por Rubén Uría]
Simplemente, fútbol en estado puro. Después de que el mundo comprobara que existe un tiburón llamado Michael Phelps, que existe un hombre-leopardo llamado Usain Bolt y que existe un indio navajo con origen de Manacor llamado Rafa Nadal, quien esto escribe asistía al primer asalto de la Supercopa de España con ciertas reservas. Incluso con cierto temor a que Valencia y Real Madrid rebajaran el nivel de adrenalina que se respira en cada prueba de Beijing. Pues no, nada que ver. En el guión de la película aparecían típicos tópicos estivales: los partidos amistosos están para perderlos, las pretemporadas fuera de España amenazan con jet-lag, Fulanito se queda (Robinho se quedará según Calderón) y Zutanito podría venir (habrá fichaje-bomba según Soriano). Ingredientes de verano, más clásicos que la cerveza a media mañana o que el tinto de verano que recorre el gaznate del personal para aliviar un calor que resulta asfixiante. Ingredientes como los nuevos esquemas, las nuevas rotaciones, los nuevos dibujos, el poder de aclimatación de los fichajes, las dichosas novedades. Pues no, nada que ver. Valencia y Real Madrid abrieron el fuego de la temporada española con un partido que acabó con ese guión manido, y firmaron un choque jugado de poder a poder, donde ambos pueden extraer muchas conclusiones positivas. El primer asalto fue para el Valencia, que agradó y que esbozó una nueva era, la era Emery, llena de sentido común y aplomo. Templanza necesaria para la terapia de grupo de un equipo, el Valencia, al que Koeman, Soler y Villalonga se empeñaron en atar a una camisa de fuerza. De la mano de Emery, este Valencia rezuma aire limpio, orden táctico, libertad en las contras y mucha mano desde el banquillo. Quizá porque Unai es uno de esos tipos que son blandos con las personas, pero duros con los problemas. En el otro lado del ring compareció una versión mermada del Real Madrid. Y por ahí empieza la lectura positiva para el campeón de Liga. Sin la presencia de toda su defensa titular (Ramos, Marcelo, Cannavaro y Pepe), el Madrid no ofreció un fútbol para partirse la camisa, pero fue fiel al libreto de estilo de Schuster. Van Nistelrooy puso la dinamita, Robben se enseñó con dos jugadas de mucho nivel y Casillas volvió a ser el guardián entre el centeno. Que me acusen de exceso de diplomacia, pero ambos cumplieron con su papel. El Valencia puso buen fútbol, emoción y tres goles. El Madrid, o mejor dicho, una versión poco habitual del Madrid, mostró sus argumentos históricos de siempre: pegada salvaje y dos goles fuera de casa. En Mestalla planeó la sensación de que el Valencia jugó con el corazón (tenía una deuda con su afición) y el Madrid jugó con la calculadora (confía en el factor campo). Sea como fuere, el veredicto final llegará en el Santiago Bernabéu. Read the rest of this entry »
[por Rubén Uría]
Dicen que la vida es un proceso de aprendizaje hasta la muerte, cuyo trayecto conviene recorrer en permanente estado de perplejidad. Y en cuanto al panorama futbolístico se refiere, el axioma se cumple a rajatabla. Ahora que corre el cava como si no costara y las calles se cubren de confeti, se suceden hechos que acaban por conmover el corazón de un país cuya selección sólo sabía fracasar. El día después del merecido fiestón nos desayunamos con que Pepe Reina se gana al pueblo con el numerito de “camarero una de mero”, El Mundo solicita firmas con objeto de pedirle perdón a Luis Aragonés, una asociación de vecinos pone en marcha una iniciativa para que le pongan una calle de Móstoles a “la madre que parió a Casillas”, y aquella página de “zapateronovayas.com” ha pasado de moda. La Roja nos ha dejado un poso de grandeza, de esperanza, de una generación que promete, del fin de un complejo histórico. Nos ha arrojado un balance memorable de un grupo futbolístico en el que nadie creía hasta hace un par de meses y nos ha dejado un saldo más que favorable hacia la figura de Luis Aragonés. El de Jones es negro pero Keita es azul, el de la condición física de base, el mismo de ese no es el tema y tal. Un gran entrenador de siempre, al que antes le fallaron las formas ,y al que hoy le besan el culo por ganar la Eurocopa. Los que se lo besan, que están en su derecho, son los que dicen aborrecer el resultado, pero son más resultadistas que nadie. No se lo besaban en la fase de clasificación, por cierto. Ni cuando llamó a Arbeloa cuando estaba lesionado. Ni cuando le pegó un repaso a Raúl, sin venir a cuento, en Buenafuente. Ni le lavaban los pies con agua de rosas cuando dijo que se iría si no llegaba a semifinales, para después decir que se quedaba porque le habían convencido. Hoy, con la Eurocopa aún caliente, con el confeti revoloteando sobre este país, algunos se empeñan en convencer a Luis de que siga. Todo, amén de que el propio Luis dejó claro a la Federación que lo mejor era “que le echaran”. Hoy, con la Eurocopa bajo el brazo, algunos periodistas y algunos futbolistas enarbolan la bandera del luisismo. Es buen momento para el intento, porque en la fiesta de Blas, siempre hay gente con una copa de más. Read the rest of this entry »
[por Rubén Uría]
Antiguo Prater, moderno Ernst-Happel, un 29-J. Día D y hora H para el fútbol europeo, en Viena, cuna de Mozart (¿O era Salzburgo?). El pasado estaba con Alemania. El presente vestía la camiseta de España. Los alemanes, gigantes con motor Volkswagen. Los españoles, pigmeos con aroma de fútbol champán. La cuestión, saber si el tamaño importaba en la Eurocopa. La Plaza de Colón rugía por España. La Puerta de Brandemburgo gritaba por La Mannschasft. El menú degustación de la final de la Eurocopa – el mejor torneo europeo de selecciones desde 1984 por calidad futbolística- enfrentaba dos estilos tan honestos como antagónicos. España, con la pelota en sus pies, quiere, sabe y puede. Alemania, fiel a su genoma ganador, a su tradición de fortaleza, evocaba respeto. Incluso el guión de la final era el de una Alemania demasiado vulgar – cuyo mérito reside en haber llegado a la final sin demasiado talento en sus filas- frente a la mejor versión posible de España. Una selección que supo enterrar sus viejos fantasmas ante Italia y dar rienda suelta a su fantasía ante Rusia. Y un seleccionador, Luis Aragonés, que se enfrentaba a su pasado. Hubo una época en la que Luis se acostó jugador y un día más tarde, se levantó entrenador. En esos días, perdió una Copa de Europa en el último minuto de la prórroga frente al Bayern de Munich, el ogro alemán, un maldito día de San Isidro. Esta noche era la noche señalada para que “El Sabio” pudiera sacarse la espina clavada ante sus verdugos alemanes. Así fue. Luis, criticado durante la fase de clasificación (con razón) y criticado por dejar fuera a algunas piezas importantes del fútbol patrio (con razón), ha sido decisivo a la hora de planificar una selección extraordinaria que firmó una final de ensueño. De la mano de Luis, con partidazo y golazo de Fernando Torres en lo particular, y con una lección de fútbol sensacional de todo el equipo en lo global, España se llevó la gloria y logró derribar al gigante alemán. Cuarenta y cuatro años después del gol de Marcelino, España ya tiene su Segunda Eurocopa. La primera en color. Si esta Eurocopa ha sido un sueño, no dejen que les despierten. Mereció la pena esperar casi medio siglo. España, esta noche, cambió su historia. Read the rest of this entry »
[por Rubén Uría]
Bajo una manta de agua, la selección española escribió una de las páginas más bellas de toda su historia. Esta noche, sobre el césped del antiguo Prater de Viena, bajo una lluvia intensa, los de Luis Aragonés se metieron en la final de la Eurocopa, donde se medirán a Alemania. Fue una victoria aplastante de La Roja, que se llevó por delante a los hijos del vodka y convirtió el partido en una goleada imperial. En un segundo tiempo colosal, España pasó a cuchillo a Rusia con su principal arma, la pelota, y golpeó hasta en tres ocasiones. Xavi, Güiza y Silva ponían nombres propios a los goles de la selección, que dio un recital de fútbol de salón en Austria. Fábregas convirtió el Prater en una sala de baile, se asoció con todos y provocó la admiración del planeta. Por si fuera poco, Senna y Ramos dieron una exhibición física, Luis Aragonés acertó en los cambios y supo como tapar a un desconocido Arshavin (le llegaron a cantar “Arshavin… es de futbolín”. Veinticuatro años después, España se metía en la final de un gran torneo. Lo hacía con buen fútbol, con fútbol champán. Los Príncipes de Asturias se abrazaban, la plaza de Colón explotaba y todo el país lloraba, pero esta vez de felicidad. Hasta este torneo, el España CF estaba en deuda con su afición. Desde esta noche, esa deuda histórica quedó saldada. Ahora espera Alemania, la vieja y musculosa Alemania. Pero eso será otra historia. Hay licencia para soñar. Ser español ya no es una excusa, es un orgullo y un privilegio. Lo era en baloncesto, en tenis, en balonmano y en ciclismo. Ahora también es así en el fútbol. Por fin. España bailó bajo la lluvia y enamoró al mundo con un fútbol de salón. Read the rest of this entry »
[por Rubén Uría]
Octavos de final del Mundial de Mexico en 1986. Un querubín alado, un buitre que esa noche voló bajo, que arrasó a la Dinamita Roja planeando sobre el área, desataba la locura en las calles de Madrid. España estaba en cuartos, jugaba muy bien a fútbol e hizo añicos a Dinamarca en el estadio de La Corregidora en Querétaro, con cuatro goles de una sola tacada de Emilio Butragueño. La selección, que siempre ha estado en deuda con su gran afición, daba una gran alegría. Henchido de orgullo, el españolito que viene (al mundo te guarde Dios) invadió La Cibeles, se adornó con la rojigualda y lanzó un grito al viento: “Oa, oa, oa, El Buitre a La Moncloa”. Veintidós años más tarde, nuestra selección, por fin, ha roto el psicodrama italiano, ha derribado el mito de los cuartos de final y se ha colado por la puerta grande en las semifinales de la Eurocopa 2008. Hemos jubilado (albricias) ese viejo pero justo cartel que teníamos grabado en la frente: Afición busca equipo. A día de hoy, gracias al apóstol San Iker y a una generación de talentos, España ha mandado a la basura sus miedos, sus fobias y sus complejos. Ante Italia, el peor rival posible, que ha sido el mejor remedio posible. Toda España, incluidos los no luisistas, los raulistas, o como quiera que ustedes quieran denominar a los que no comulgan con las formas del seleccionador, toda España se lanzó a la calle para festejar el triunfo de España. La ocasión lo merecía. Todos los futbolistas cumplieron con su deber histórico. Todos, dirigidos por Luis Aragonés, que ha acertado en sus planteamientos, en sus decisiones futbolísticas y a la hora de motivar a su tropa. Dicho esto, conviene abrir un paréntesis sobre un tal Colin Hendry, un central escocés del Blackburn Rovers, al que un compañero solía definir así: “Hendry es el tipo de futbolista que no es feliz hasta que no le pegan un balonazo en la cara y una patada en los cojones”. Este país es como Hendry. Necesita un pelotazo en pleno rostro y una buena patada en la bolsa escrotal, porque de lo contrario, no es feliz. Read the rest of this entry »
[por Rubén Uría]
No es un sueño, los optimistas tenían razón. El día 22, Italia dijo adiós. No había sido así después de muchos años, de demasiados capítulos de una historia que parecía interminable. Cuartos de final, 22 de junio. En esa misma fecha, el pitufo Eloy chocaba contra Jean Marie Pfaff y condenaba a la España del Buitre a quedarse sin gloria en Mexico 86. Otro 22 de junio, diez años después, España se quedaba a un paso de la semifinales tras caer en penaltis ante el anfitrión, Inglaterra. Seis años después, la tercera no fue la vencida. Un 22 de junio, la sorprendente Corea del Sur, tras otro empate sin goles, apeaba a España en cuartos. Esta noche, en Viena, otro 22 de junio, España mandó a la mierda todos los tópicos, se soltó de su amiga mala suerte y se olvidó de pegarse un tiro en plena sien y suicidarse en cuartos de final. España fue mejor durante el primer tiempo. España fue mejor en la segunda mitad. España fue mejor en la primera parte de la prórroga. España fue mejor en la segunda y agónica segunda parte de la prórroga y…Si, en la tanda de penaltis, España fue mejor. El drama o la épica planeaban sobre las espaldas de Gianluigi Buffon e Iker Casillas. Dos hombres por el cetro de mejor portero del mundo. Dos destinos cruzados desde los once metros de la vida. Desde los once metros de la muerte. Y allí, en la delgada línea que separa la vida de la muerte, Buffon detuvo uno y Casillas, el ángel alado de Navalacruz, detuvo dos. Fábregas, con su pie de seda, rompía la maldición que pesaba sobre la selección española. Tomó carrerilla, la pegó redonda, engañó a Buffon y el corazón de Italia dejó de latir. España está sen semifinales, por fin. La Roja, que fue mejor, mereció pasar. Y pasó. No era un sueño, España podía con el mito italiano y derribaba la barrera de los malditos cuartos de final. Tenía razón la gente. El día 22, Italia dijo adiós. Read the rest of this entry »
[por Rubén Uría]
Cuenta la leyenda que, en casos de fortuna y suerte, alemanes e italianos nacieron con una flor donde la espalda pierde su casto nombre. Sin embargo, quizá porque no era partido de cuartos de final (lo del famoso síndrome), esta tarde-noche España se soltó de la mano de su fiel compañera, la mala suerte. En el primer acto, Fernando Torres había adelantado a España, Ibrahimovic había logrado que un escalofrío recorriera la defensa española empatando y corría el minuto 92 de partido. Suecia, sin Zlatan en el campo, jugaba para empatar, y le faltaban dos minutos para lograr su objetivo, empatar. Fue entonces cuando Hansson falló al no despejar a la primera, dejó el balón botar y por allí apareció un demonio, David Villa, para colarse entre dos zagueros, controlar la pelota y burlar la salida desesperada de Isaksson. En el último aliento, España encontraba el camino del gol en un partido que se le había complicado sobremanera. España dejó tantas luces como sombras, incluso la duda de saber qué hubiera pasado si Ibrahimovic hubiera seguido en el campo, pero eso ya es historia. España se marchó del segundo partido con un botín precioso: seis puntos y pie y medio en cuartos. Algunos no pueden decir lo mismo. Read the rest of this entry »
[por Rubén Uría]
El filete ruso no fue indigesto, sino muy hecho y muy tierno (más de lo previsto en algunas cocinas). España, después de una primera fase lenta y dubitativa, aprovechó el contragolpe para desarticular a la contra al equipo de Guus Hiddink. Fernando Torres ponía esfuerzo y generosidad, Marcos Senna se mostraba como el pie firme de la selección, David Villa firmaba un “hat-trick” mágico y Cesc Fábregas ponía la rúbrica a la goleada española (4-1). La Roja firmaba, como en el Mundial ante Ucrania, un debut soñado. Un arranque con goleada. La mayor de esta Eurocopa. La selección dejaba buen sabor de boca, y colocaba el crédito del fútbol español a caballo entre el poderío de Holanda y el buen gusto de Portugal. Por si acaso, que nadie descorche el champán antes de tiempo. Mejor sacar el cava en cuartos de final, en esa ronda donde siempre doblan las campanas por España. Read the rest of this entry »
[por Rubén Uría]
William Shakeaspeare sostenía que “los valientes mueren una vez, pero los cobardes mueren muchas veces”. Algo de eso hubo en una noche de perros, pasada por agua, en el Santiago Bernabéu. El Real Madrid, ya campeón de Liga y fatigado por las celebraciones, tenía dos caminos. Tenía que elegir entre el corazón (su hinchada pedía hacer sangre en el eterno rival) y la cabeza (jugar a la expectativa y pensar en su cansancio después del alirón). El Madrid escogió dejarse llevar por su corazón. Fue un valiente. El Barça, o mejor dicho, lo que queda del que fue el Barça, escogió su versión más cobarde. Jugó con la cabeza, tuvo el corazón del tamaño de un guisante y no dejó ningún gesto de rebeldía, ni de grandeza, ni de querer dejar su sello en casa del campeón. Puso el gesto caballeroso del pasillo y después, acaso contagiado por los prolegómenos de tregua, izó la bandera blanca a las primeras de cambio. Se rindió ante un Madrid hambriento, ambicioso, y que siempre quiso más. Raúl hizo el primero, Robben el segundo e Higuaín el tercero. Los gritos de “olé, olé, olé” retumbaban por La Castellana, y el Barcelona, lejos de venirse arriba como los toros bravos, se abandonaba a su suerte, cual toro manso que recula en tablas esperando la muerte. El cuarto llegó de penalti marcado por Van Nistelrooy, y Henry maquilló la paliza La mejor noticia de la noche para el Barcelona llegó en el minuto 90. Fue cuando el árbitro decretó el final del partido. Un choque que comenzó con un elegante pasillo y que acabó con un paseíllo. El pasillo lo puso el Barcelona. El paseíllo se lo dio el Real Madrid. Read the rest of this entry »

[por Rubén Uría]
Estaba escrito. Tuvo que ser así, a la tremenda. En un alarde de casta y épica. No hacía falta ser Pitágoras para entender que el Real Madrid acabaría por alzarse con una Liga que sólo él pareció querer, pero sí hacía falta un acto de fe muy grande para que el Real le diera la vuelta a la tortilla en los minutos finales ante Osasuna. Pero el Madrid lo hizo. Con tanta grandeza como trabajo y fortuna. Espoleado por la expulsión de Cannavaro y por un penalti cometido por Heinze, el Real Madrid no sólo no se achicó en un territorio hostil como Pamplona, sino que ofreció su mejor versión cuando se quedó con diez, e incluso con nueve. Mientras algunas ediciones de los periódicos remataban sus crónicas titulando que el alirón debía aplazarse, el Madrid se puso el mundo por montera y realizó un acto de fe que sólo ese equipo está acostumbrado a llevar a cabo. En un final dramático, emocionante y volcánico, el líder fue una furia en inferioridad numérica, y acabó acorralando a Osasuna, superado por el arranque merengue. Un gol de Robben de cabeza - increíble, pero cierto- fue suficiente para meter el miedo en el cuerpo a los navarros. Después, los caprichosos dioses del fútbol iluminaron el pie de un sospechoso habitual, Gonzalo Higuaín. El argentino la pegó con el alma y dio el campeonato al Madrid. Uno más, y van treinta y uno. Habrá quien diga que el Madrid no juega a nada del otro jueves, y tendrá razón. Habrá quien diga que este Madrid se fijó como objetivo la excelencia y ha sido muy terrenal, y tendrá razón. Pero nadie puede dudar que el Madrid se ha comportado como un equipo. Ha sido el más tenaz, el más regular, el más goleador y el menos goleado. El más fuerte. No fue un Real Madrid estético, pero si un Real Madrid ético. Un digno campeón. Esta noche, un volcán llamado Real Madrid. Read the rest of this entry »

[por Rubén Uría]
Más de lo mismo. La lógica invitaba a presenciar un partido con dos estilos bien diferentes, y en esta ocasión, el sentido común no faltó a la cita de El Sardinero. La pelota, los arrestos, la presión y la aventura corrió a cargo del Rácing. Por su parte, el Real Madrid puso lo más importante, el gol. Entendió que su rival ponía más el ojo que la intención, y acabó por finiquitar el duelo con tanta fortuna como solvencia. La clave del choque llegó en el contraste del área. Allí, en territorio enemigo, el Rácing disparó con cañones de chocolate. Fiel a su tradición de los últimos tiempos, el Madrid empleó una munición más dañina, la nitroglicerina. Tuvo tres ocasiones y anotó dos goles. Los dos tantos llevaron la firma de dos sospechosos habituales. El primer tanto llegó del pie del siete, el ausente del Garrapata Team, Raúl González Blanco. El segundo llegó de las botas de otro tan señalado como discutido, Higuaín, que esta vez sí se redimió de sus pecados veniales y atinó con la portería. Con tanto merecimiento propio como desgana ajena, con tanta justicia propia como demérito ajeno, el Real Madrid salió ileso de Santander y abraza otro título de Liga. Con las praderas de El Sardinero como escenario de un alirón improvisado, el Real Madrid de Schuster ya avista tierra. Los blancos podrían ser campeones el próximo domingo, si consiguen vencer al Athletic y ni Barça ni Villarreal logran ganar. Tres condiciones que, en esta Liga, nadie osaría descartar. Read the rest of this entry »
[por Rubén Uría]
La foto del partido llegó cuando Iturralde decretó el final del sainete. Los protagonistas de la foto eran dos futbolistas del Real Madrid, Iker Casillas y Pepe, que se abrazaban y se arrojaban al césped mostrando su alegría, como si el equipo de Schuster hubiese logrado la Copa de Europa. No daba para tanto, pero la alegría estaba justificada. No por su infame partido, impropio de un líder y muy lejos de la versión que por su peso e historia debe ofrecer un club con un presupuesto elefantiásico como el Madrid. Su alegría estaba justificada porque después de jugar 70 minutos con un hombre menos, el Madrid agarraba la Liga con las dos manos. Pepe y Casillas saben que sólo una catástrofe sin precedentes en la historia sería la que les pudiera arrebatar el título que se ha empeñado en basurear el Barcelona. Fue una victoria pírrica pero merecida, justa pero calamitosa, de mucho mate y cero brillo, pero victoria al fin y al cabo. Enfrente de la tropa de Schuster estuvo un Murcia que enseñó el porqué de su augurado desahucio en Primera. Clemente, fiel a su genética, puso el listón en arrancar un punto. Su equipo, que durante 70 minutos estuvo en superioridad, asomó acomplejado, superado, miedoso y asustadizo. El conformismo fue el crimen del Murcia. Su castigo, un gol de Wesley Sneijder. Quizá lo único destacable de otro partido que jamás pasará a la historia, pero que vuelve a poner de manifiesto que allí donde a los demás se les cruzan los cables, el Madrid termina por levantar la cabeza. Con mal fútbol, con problemas, a trancas y barrancas, pero metiendo más grano al granero. En el Bernabéu, otra vez, volvió a flotar en el ambiente que si este Madrid se examinara en julio, sería un mal estudiante con premio. Al Real Madrid le sirve con aprobados raspados. El Barcelona sigue sin pasar del muy deficiente y el Villarreal, un equipo de notable, sigue sin progresar adecuadamente en las alturas. El Madrid roza el título. Jugar bien es otra cosa, claro. Read the rest of this entry »

[por Rubén Uría]
Volvía el Real Madrid al escenario del principio del fin del Florentinato - aquel partido donde Ramos marcó y ningún compañero se le acercó a celebrarlo-, a Mallorca, isla maldita en cuanto a números para el madridismo, y volvía a emerger la figura de Goyo Manzano, ese señor que predica buen fútbol con aire de profesor de matemáticas. Sin embargo, pese a que el Madrid ya sabía que pisaba territorio comanche, la tropa de Schuster volvió a pecar de reincidente, y repitió todos sus errores de siempre ante el Mallorca. Primero, Don Goyo -de Bailén, provincia de Jaén- goleó en la pizarra a su ‘querido enemigo’ Schuster. El Mallorca asomó certero en el repliegue y vertical en las contras. Suya habría sido una merecida victoria de no ser dos factores: el primero, su falta de puntería, ya que Arango, Güiza, Varela e Ibagaza perdonaron la vida al Real en el segundo tiempo. La segunda clave para explicar por qué el Mallorca no ganó fue la inexplicable decisión de Daudén Ibáñez de no conceder validez a un tanto local en el primer tiempo. El líder encontró premio con un tanto de Sneijder, pero la posterior expulsión de Ramos dejó a los blancos contra las cuerdas. La cara le cambió a Schuster cuando Borja Valero, ex madridista, batía a Casillas con un trallazo por la escuadra. Con uno menos, acosado por el Mallorca y con Schuster haciendo experimentos con gaseosa - Diarra de lateral derecho -, el Madrid acabó pidiendo la hora en un final agónico, donde hizo lo posible y lo imposible por perder. Tenía la Liga a tiro y casi acaba tiroteado por la Liga. Pero quién sabe, quizá mañana el punto arrancado en Palma valga oro. O quizá , quién sabe, no valga para demasiado. Lo que es un hecho es que el Real Madrid sigue sin saber sentenciar la Liga. Read the rest of this entry »
[por Rubén Uría]
Puso fútbol, pero a ese discurso añadió rabia, empuje y verticalidad. Razones suficientes para que el Real Madrid enderezara el rumbo y ganara con cierta autoridad a un Sevilla lejos de su mejor versión. Los blancos pusieron arrojo cunado el partido lo requirió, oficio cuando el Sevilla apretó y contundencia cuando su rival palideció. El equipo de Schuster levantó el vuelo gracias a un partido muy completo de Gago y Guti, que esta vez sí funcionaron, amén de la resurrección de Higuaín, un delantero muy criticado porque a veces tira con escopeta de corcho. En mitad del fragor de la batalla, cuando el Sevilla metió el miedo en el cuerpo del Bernabéu y a Schuster se le aparecieron once fantasmas en sus barbas, surgió el de siempre. El que para unos nunca hace nada, y el que para otros siempre resulta decisivo. Fue entonces cuando apareció Raúl González Blanco, Desatascador Oficial del Madridismo Militante. Su gol abrió brecha y su coraje fue la bandera a través de la cual crecieron Ramos, Higuaín y compañía. Fue otro ejercicio de fe, de entrega, de pundonor. Después de la enésima exhibición de coraje escénico de Raúl, volverá el tedioso debate - pero necesario y denunciable- sobre su no inclusión en la selección española. Cuestión baladí, porque Luis los prefiere domesticables. Pero el paisaje de la Liga no sólo deja algún culo- pelao, por supuesto- al aire, sino que recita verdades numéricas, tangibles. Y esas verdades son que Raúl contabiliza 290 goles en citas oficiales, lleva 16 tantos en Liga, es el máximo goleador nacional del país y desde que Van Nistelrooy se ha lesionado, no sólo es más importante, sino que es la bandera del Real Madrid. Quizá porque los viejos rockeros nunca mueren. Read the rest of this entry »
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[por Rubén Uría] Una vitamina B-12, con alma de Napoleón y gran entusiasmo por la pizarra. Eso es Juande Ramos, el revulsivo de Mijatovic. Un tipo que ha firmado para seis meses, pero que he debutado en el vestuario más difícil del mundo con dos premisas bajo el brazo: primero orden defensivo, después presión y finalmente, el juego por los flancos. Con esa receta, el Real Madrid de Juande Ramos lavó su imagen, mejoró su calamitoso balance defensivo y dejó unas cuantas ráfagas de buen fútbol, sazonadas por las contras eléctricas de Arjen Robben (el hombre que si no fuera de Cristal de Murano, sería tan bueno como el Balón de Oro). Cuestiones todas, con Schuster fuera, aparentemente sencillas, pero que en la práctica no lo eran tanto. Enfrente estuvo un devaluado Zenit, un rival de mucho glamour pero poca puntería y demasiada bondad, y que no acabó de exigir al Real Madrid, que manejó esta noche un discurso más coherente al peso de sus futbolistas. Como no hacía falta la épica, echó mano de la estética. Apareció imperial Robben, acudió a su cita con Europa el de siempre, Raúl (gol de churro más gol de goles) y Gago volvió a demostrar que sube como la espuma en el eje del equipo. Dudek (no es broma) fue titular. No le marcaron gol y dejó un par de paradas. Y Dudek, titular, dejó una duda: ¿Hay que reservar al portero del Real Madrid antes de visitar el Camp Nou? El debut de Juande en el banquillo dejó tres goles a favor, ninguno encajado y una sensación de que, a este entrenador, nadie le podrá reprochar que no tiene las ideas muy claras. Fue un 3-0 balsámico, cierto, pero ahora llega la hora de la verdad. Siguiente estación, el Camp Nou. Continue…























