[por Rubén Uría] El Barcelona secuestró la pelota. Al Mallorca le quedó el resto. Es decir, todo el paisaje del Camp Nou. Mucho verde, un mundo hasta la portería de Pinto, muchos huecos que cubrir y demasiado crack por marcar. Ganar así era una quimera, empatar era una tarea casi imposible, y todo pudo haber terminado en tragedia de no ser por su portero, Lux, tan poco ortodoxo como inspirado. Varias pinceladas de Bojan y un par de chutazos de Iniesta fueron los primeros avisos de que el Mallorca estaba condenado. La rúbrica la ponía Henry, con un testarazo tan limpio como violento. Tras el descanso, entró al campo el terremoto humano, Messi.
[por Rubén Uría] Dice el típico tópico del fútbol que El Sardinero es uno de esos campos donde se ganan y se pierden los campeonatos. Acaso porque bajo el césped cántabro se esconde un campo de minas, quizá porque el Rácing es experto cazador de leones y seguramente, porque Munitis y Zigic son dos polos opuestos que atraen a cualquiera hacia una trampa mortal. Características que se agravan si hace un frío insoportable hasta para un esquimal, si llueven chuzos de punta y si el césped está a punto de convertirse en un lodazal impracticable. En ese escenario, el Barcelona de Guardiola encaró el pulso por Cantabria sabiendo que jugaba contra la pizarra de Muñiz, contra los elementos meteorológicos y contra un Rácing tan valiente como descarado. Y el Barcelona, que por momentos ofreció su versión más gris y descabezada, no pudo contra todo eso durante 60 minutos de batalla. Así que, como El Sardinero es uno de esos campos donde se ganan y se pierden los campeonatos, Guardiola puso a Messi en el pasto y ahí, en ese mismo instante, se acabaron los problemas del Barcelona. Lionel, el niño que habla con D10S, firmó dos goles - uno de ellos con una volea magistral con la diestra- y finiquitó al Rácing, tan exhausto como frustrado. La ley de Messi condenaba al equipo de Muñiz, sacaba las castañas del fuego a Guardiola y volvía a conseguir que el Barcelona, más que un líder, sea un trueno.
[por Rubén Uría] Arrancó el 2009 como despidió 2008, con victoria. Con matices, con menos brillo y purpurina de lo que acostumbra, con una alineación condicionada, con Lionel Messi en el palco junto a Maradona y Cruyff, con sufrimiento, con más nervios que lucidez, con alguna laguna arbitral de un mal árbitro como Velasco Carballo, con una de sus actuaciones más discretas…pero siempre con la pelota. Siempre con buenas intenciones, con afán de protagonismo, con la posesión de la pelota como arma arrojadiza, con un ambición desmedida, con un trabajo irreprochable en la presión, con un hambre desmedida hasta en noches donde su creatividad no alcanza su cenit. El Barcelona, mientras sus perseguidores andan enfrascados en la cuesta de enero con duelos a cara de perro, suma y sigue. Tras el parón navideño, el Barcelona de Guardiola se topa con una encrucijada en la que se adivina como su peor enemigo, y con dos únicos obstáculos en su inmaculada trayectoria hacia el campeonato. A saber: La euforia desatada - peligrosa, según el postrero aviso de Rijkaard que de eso sabe y mucho- y el orden ultradefensivo que tiene que superar cada domingo (en esta ocasión, libro de estilo del Mallorca de Manzano). Pero el Barça sigue aferrado a su libro de estilo mágico (el culto a la pelota) y ha abandonado su laxitud. El Barcelona despidió 2008 mirando por el retrovisor al resto, y esta noche, sin jugar a su mejor nivel, ha sido capaz de remontar un tanto tempranero de Aduriz, ha dejado el poso de su ambición, se ha dejado llevar por su inercia ganadora - inercia de campeón- y ha cerrado el pleito con tres buenas nuevas: Uno, la reentré de Iniesta - gol incluído-; dos, la aportación de Gudjohnsen como actor de reparto- para un roto y un descosido-; y tres, un golazo como broche de oro de su motor diesel , Yayá Touré. Todo en una noche donde el Barcelona jugó sin Messi, donde el Barcelona no desató su mejor fútbol, donde el Mallorca dio algo más que la cara y donde acabó ganando por su imponente culto a la pelota. Malas noticias para todos sus perseguidores. Cuando juega bien, gana. Cuando no lo hace, también. Read the rest of this entry »
[por Rubén Uría] No hace mucho, cuando a Laporta aún no le había nacido la conciencia, en la era pre-Guardiola, donde las vacas sagradas hacían el agosto, donde Vilafranca era punto de encuentro y donde muchos eran más que nadie, más allá de la exquisita propuesta del Barcelona por el fútbol espectáculo, la dinámica del grupo y la racha de resultados arrojaban un saldo sonrojante: Arranque de caballo andaluz, parada de burro manchego. Ocurrió cuando el Barça empezó a dejar de lado lo más importante, la pelota, para acercarse al discurso político, la gresca en el vestuario y la hoguera de las vanidades. El Real Madrid, sin un fútbol para partirse la camisa, con ética pero sin mucha estética, acabó por llevarse dos campeonatos en los que el Barcelona acabó siendo devorado por sí mismo. Aquel Barcelona y su fútbol eran una montaña rusa de pasiones, pero se acostumbraron, poco a poco, partido a partido, a descender del Reino de los Cielos. Había que cambiar, y en esos tiempos, sobraba cautela y faltaba atrevimiento. Más allá de ganar o perder, el Barcelona necesitaba recuperar ‘la mirada del tigre‘. Aquella que tenía Etoo cuando levantó la Champions en París. Rijkaard y sus futbolistas tuvieron tiempo, paciencia y apoyo, pero acabaron por entregarse a su suerte y demostrar que en el fútbol, la actitud no se vende en ningún negocio, sino que se tiene o no se tiene. El Barcelona, no la tuvo. Sin embargo, casi dos años después, el Barcelona ha vuelto a recuperarse. Lo ha hecho volviendo a sus orígenes, a su eterno discurso estético, a su raíz original: la pelota. De la mano de Pep Guardiola, un símbolo que fue valiente a la hora de exponer su crédito en el banquillo, algunas vedettes entendieron que el Noi de Santpedor no se arredraría a la hora de dar rienda suelta a Xavis y Busquets (Iniestas y Pedritos). Samuel Etoo fue el primero en comprenderlo. Márquez acabó por asumirlo. Y el francés de hielo, el delantero más fascinante de la historia del Arsenal, ha sido el último en acoplarse al puzzle. En su caso, Guardiola ha optado por la paciencia, la confianza, el estímulo, el abrazo. Y Thierry Henry- del que uno sólo podía escribir halagos allá cuando llegó- ha vuelto. Se siente importante. Más futbolista. Es protagonista. Ha recuperado “la mirada del tigre”. Tití, resurreción. Read the rest of this entry »
[por Rubén Uría] Bélgica y España firmaron un partido inolvidable en Bruselas. Se lanzaron, desde el inicio, a un frenético intercambiando golpes en mitad del cuadrilátero del viejo Heysel, y dejaron un sabor de boca inmejorable sobre un césped que, presuntamente, debía haberse convertido en un auténtico patatal. España tiró de su tarjeta de visita, la pelota. Armó el taco en el centro del campo, dios galones a Xavi e Iniesta, parachoques a Senna y puso arriba a la dupla Villa-Torres. Bélgica, a lo suyo, fue quizá el rival más complicado que haya tenido España en los últimos tiempos. Achicó espacios, montó contras letales, robó balones a España en el centro del campo, se adelantó en el marcador y llevó a cabo un despliegue físico abrumador. Con todo eso en contra, llegó la mala fortuna de la lesión de Torres, algo que habría arrugado a cualquier equipo. Pero como España es la mejor selección del Viejo Continente, España no sólo no echó de menos a “The Kid”, sino que recompuso la figura con Fábregas como socio improvisado de Xavi y Andrés Iniesta. El guión del partido era perfecto. Épico, emocionante, y sobre todo, vistoso. España sacó los violines siempre, apostó por la pelota y acabó ganando un partido que los belgas le pusieron muy caro. David Villa anotó un gol espectacular a dos minutos del final, igualando la marca en la selección de ese señor que está empezando en esto del fútbol, un tal Alfredo Di Stéfano. Antes, había llegado un gol de museo con denominación de origen de Fuentealbilla. Con un señor golazo de Andrés Iniesta, el jinete pálido del fútbol español. De un tipo que nació “en un lugar de la Mancha”, de cuyo nombre los belgas no podrán acordarse. A un hidalgo de los de lanza en astillero, adarga antigua, rocín flaco y galgo corredor. Read the rest of this entry »
[por Rubén Uría] Se apuntó frente a Bosnia, se afinó la puntería ante Armenia y se cumplió con creces ante Estonia. Llovía en Tallin, el césped estaba demasiado alto, el viento daba de cara y el frío era intenso. Típicas y tópicas excusas que solían ser malas compañías para el España Club de Fútbol, pero que acabaron siendo simples anécdotas para La Roja. Quizá porque, después de ganar la Euro 2008, esta selección sí cree, a pies juntillas, en esa campaña publicitaria que dice que “ser español ya no es una excusa, es una obligación”. Después de un cuarto de hora impreciso, dubitativo, extraño, España acabó por romper el muro de Estonia con cierta placidez. Los animosos estonios (situados en el lugar 137 del ránking FIFA), aparecieron bien plantados sobre el césped, montaron un 4-5-1 e incluso Voskoibnikov estuvo a punto de dibujar una mueca sangrienta en la cara de Vicente Del Bosque. Pero ahí, en la hora de la verdad, emergió la figura del de casi siempre, Iker Casillas, el ángel de Navalacruz. San Iker sacó la mano, evitó el gol y el gozo estonio acabó en un pozo. Después, España hizo pesar su dominio y despertó del letargo en cinco minutos. Tiempo más que suficiente para agrietar, poco a poco, el hasta entonces resistente muro de Estonia. Primero Juanito, en un cabezazo pleno de potencia, y más tarde Villa, desde el punto de penalti, ponían las cosas en su sitio. La segunda parte tuvo la misma tónica. Estonia amagó, pero no pegó. Así que después de otro par de sustos en la meta de Iker, Puyol empujó a la red el tercero de la noche, aprovechando que el travesaño escupía un cabezazo sensacional de Fernando Torres. Próxima estación, Bélgica. Más que Estonia. Read the rest of this entry »
[por Rubén Uría]
Antes de esta noche, el Camp Nou intuía que se dirimirían dos grandes batallas sobre sus verdes praderas. Primero, la batalla global, donde Barcelona y Atlético, dos aspirantes al título, debían pugnar en clave de campeonato. El Barça llegaba con la artillería pesada a punto, con luces y sombras después del viaje a Ucrania, y con la duda razonable de saber cual es el techo del libro de estilo de Pep Guardiola. El Atlético comparecía con una doble y contradictoria sensación: la de una realidad cruda que presentaba un equipo diezmado, que invitaba al pesimismo; y la de esa tradición no escrita que augura que el Camp Nou es el escenario favorito para el Atlético cuando se trata de matar a la contra. La segunda batalla de la noche apuntaba a lo particular. A dos argentinos livianos, menudos, con un centro de gravedad enano, un 10 cosido a la espalda y una capacidad indudable para conjugar el verbo maradonear. Desde la banda asomaba el perfil de Messi, la pulga atómica que desparrama rivales a su paso y que, cuando agarra la pelota, se asemeja a un potro desbocado que lleva una bola de fuego pegada a la bota. Con el área enemiga como hábitat natural, asomaba Agüero. Un talento puro del potrero, un manual propio del fútbol de barrio, un tigre dormilón del área que derrocha descaro e imaginación. Antes de esta noche, el ruido mediático y las comparaciones (odiosas pero atractivas), se centraban en saber quién se sentaría en el trono de D10S. Ese debate, esa curiosidad, ese duelo, duró dos minutos y cincuenta y nueve segundos. El tiempo que tardó Márquez en dejar, con el culo al aire, a toda la defensa (ejem…) del Atlético de Madrid. Cabe suponer que mañana el cielo y la tierra, el mar y no sé cuantas cosas más se abrirán para hablar de las excelencias del Barça y de la calidad innegable de Messi. Leerán una línea, escondida, triste, sin pena ni gloria, dedicada a Agüero. Entonces entenderán qué sencillo es parecer el mejor del mundo en el Barcelona y qué duro resulta ser aspirante a Maradona en el Atlético de Madrid. Esta noche, el Barcelona hizo tanta y tanta sangre en la piel del Atlético, que el equipo de Cerezo (al que le gusta tanto el cine) pareció una de esas inolvidables películas de Sam Peckinpah. Una de esas en las que el malo lleva tantos disparos en el cuerpo que la sangre le brota como si se tratase de un chorro a propulsión. Del cadáver andante que fue el Atlético manó tanta y tanta sangre, fue tan imparable la hemorragia, que incluso algún despistado llegó a pensar que La Tomatina se celebraba este año en Barcelona. Acabó 6-1. Read the rest of this entry »
[por Rubén Uría]
Bajo una manta de agua, la selección española escribió una de las páginas más bellas de toda su historia. Esta noche, sobre el césped del antiguo Prater de Viena, bajo una lluvia intensa, los de Luis Aragonés se metieron en la final de la Eurocopa, donde se medirán a Alemania. Fue una victoria aplastante de La Roja, que se llevó por delante a los hijos del vodka y convirtió el partido en una goleada imperial. En un segundo tiempo colosal, España pasó a cuchillo a Rusia con su principal arma, la pelota, y golpeó hasta en tres ocasiones. Xavi, Güiza y Silva ponían nombres propios a los goles de la selección, que dio un recital de fútbol de salón en Austria. Fábregas convirtió el Prater en una sala de baile, se asoció con todos y provocó la admiración del planeta. Por si fuera poco, Senna y Ramos dieron una exhibición física, Luis Aragonés acertó en los cambios y supo como tapar a un desconocido Arshavin (le llegaron a cantar “Arshavin… es de futbolín”. Veinticuatro años después, España se metía en la final de un gran torneo. Lo hacía con buen fútbol, con fútbol champán. Los Príncipes de Asturias se abrazaban, la plaza de Colón explotaba y todo el país lloraba, pero esta vez de felicidad. Hasta este torneo, el España CF estaba en deuda con su afición. Desde esta noche, esa deuda histórica quedó saldada. Ahora espera Alemania, la vieja y musculosa Alemania. Pero eso será otra historia. Hay licencia para soñar. Ser español ya no es una excusa, es un orgullo y un privilegio. Lo era en baloncesto, en tenis, en balonmano y en ciclismo. Ahora también es así en el fútbol. Por fin. España bailó bajo la lluvia y enamoró al mundo con un fútbol de salón. Read the rest of this entry »
[por Rubén Uría]
No es un sueño, los optimistas tenían razón. El día 22, Italia dijo adiós. No había sido así después de muchos años, de demasiados capítulos de una historia que parecía interminable. Cuartos de final, 22 de junio. En esa misma fecha, el pitufo Eloy chocaba contra Jean Marie Pfaff y condenaba a la España del Buitre a quedarse sin gloria en Mexico 86. Otro 22 de junio, diez años después, España se quedaba a un paso de la semifinales tras caer en penaltis ante el anfitrión, Inglaterra. Seis años después, la tercera no fue la vencida. Un 22 de junio, la sorprendente Corea del Sur, tras otro empate sin goles, apeaba a España en cuartos. Esta noche, en Viena, otro 22 de junio, España mandó a la mierda todos los tópicos, se soltó de su amiga mala suerte y se olvidó de pegarse un tiro en plena sien y suicidarse en cuartos de final. España fue mejor durante el primer tiempo. España fue mejor en la segunda mitad. España fue mejor en la primera parte de la prórroga. España fue mejor en la segunda y agónica segunda parte de la prórroga y…Si, en la tanda de penaltis, España fue mejor. El drama o la épica planeaban sobre las espaldas de Gianluigi Buffon e Iker Casillas. Dos hombres por el cetro de mejor portero del mundo. Dos destinos cruzados desde los once metros de la vida. Desde los once metros de la muerte. Y allí, en la delgada línea que separa la vida de la muerte, Buffon detuvo uno y Casillas, el ángel alado de Navalacruz, detuvo dos. Fábregas, con su pie de seda, rompía la maldición que pesaba sobre la selección española. Tomó carrerilla, la pegó redonda, engañó a Buffon y el corazón de Italia dejó de latir. España está sen semifinales, por fin. La Roja, que fue mejor, mereció pasar. Y pasó. No era un sueño, España podía con el mito italiano y derribaba la barrera de los malditos cuartos de final. Tenía razón la gente. El día 22, Italia dijo adiós. Read the rest of this entry »
[por Rubén Uría]
Luis tiró de los no habituales. Era un secreto a voces, así que no había excusas para que estos no le fallaran. Es decir, que lo único que estaba en juego en el España-Grecia era el crédito de “Los Otros”. En el primer tiempo, la verdad sea dicha, uno entendió que, a la hora de jugar con suplentes, España no es precisamente Holanda. Anda muy pro debajo de ese nivel. Grecia encontró consuelo a sus heridas en un remate implacable de Charisteas, y se marchó a la caseta levantando algunas dudas sobre la unidad “B” de España. Pero el músculo griego cayó ante España en la segunda mitad, donde los de Luis sí fueron esa España que siempre tiene la pelota, que sabe qué hacer con ella y que acaba por imponer su calidad en el centro del campo. Xabi Alonso, en plan estrella, fue el líder de una selección que acabó noqueando a los griegos gracias a dos buenos goles de Rubén De la Red y Dani Güiza. Con esta victoria, España echaba el cierre a la fase de grupos con unos números muy buenos y con Luis en racha de triunfos. Pero como a servidor le pagan por criticar y no por apasionarse, todo eso quedará en el olvido si se cae de nuevo en cuartos de final. Allí espera el ogro, Italia, la bestia negra que mete miedo en España. La Eurocopa de verdad, como dijo Bernd Schuster, empieza en cuartos de final. En esos partidos donde si cometes un error, estás muerto. Hasta entonces, enhorabuena al arquero Güiza y al camarada Guus Hiddink. Read the rest of this entry »
[por Rubén Uría]
Cuenta la leyenda que, en casos de fortuna y suerte, alemanes e italianos nacieron con una flor donde la espalda pierde su casto nombre. Sin embargo, quizá porque no era partido de cuartos de final (lo del famoso síndrome), esta tarde-noche España se soltó de la mano de su fiel compañera, la mala suerte. En el primer acto, Fernando Torres había adelantado a España, Ibrahimovic había logrado que un escalofrío recorriera la defensa española empatando y corría el minuto 92 de partido. Suecia, sin Zlatan en el campo, jugaba para empatar, y le faltaban dos minutos para lograr su objetivo, empatar. Fue entonces cuando Hansson falló al no despejar a la primera, dejó el balón botar y por allí apareció un demonio, David Villa, para colarse entre dos zagueros, controlar la pelota y burlar la salida desesperada de Isaksson. En el último aliento, España encontraba el camino del gol en un partido que se le había complicado sobremanera. España dejó tantas luces como sombras, incluso la duda de saber qué hubiera pasado si Ibrahimovic hubiera seguido en el campo, pero eso ya es historia. España se marchó del segundo partido con un botín precioso: seis puntos y pie y medio en cuartos. Algunos no pueden decir lo mismo. Read the rest of this entry »
[por Rubén Uría]
El filete ruso no fue indigesto, sino muy hecho y muy tierno (más de lo previsto en algunas cocinas). España, después de una primera fase lenta y dubitativa, aprovechó el contragolpe para desarticular a la contra al equipo de Guus Hiddink. Fernando Torres ponía esfuerzo y generosidad, Marcos Senna se mostraba como el pie firme de la selección, David Villa firmaba un “hat-trick” mágico y Cesc Fábregas ponía la rúbrica a la goleada española (4-1). La Roja firmaba, como en el Mundial ante Ucrania, un debut soñado. Un arranque con goleada. La mayor de esta Eurocopa. La selección dejaba buen sabor de boca, y colocaba el crédito del fútbol español a caballo entre el poderío de Holanda y el buen gusto de Portugal. Por si acaso, que nadie descorche el champán antes de tiempo. Mejor sacar el cava en cuartos de final, en esa ronda donde siempre doblan las campanas por España. Read the rest of this entry »
[por Rubén Uría]
Jugar bien a fútbol en Old Trafford es una obligación. El Barcelona lo hizo. Lo hizo a pesar de que Scholes le puso la soga en el cuello nada más empezar el baile, y a pesar de que eso pesó una tonelada. Aunque el principal lastre azulgrana llegó en su preocupante y galopante falta de profundidad, de gol, de remate, de punch. De instinto asesino. El Barça cayó con las botas puestas abrazado a un gigantesco Deco, a un heróico Abidal y a todos sus demonios interiores y viejos defectos. Pero cayó, y eso será lo que quedará en la historia. Eso sí, el partido valiente y comprometido del Barça no esconde sus miserias del día a día. El Barcelona ahora afronta, sin ningún clavo ardiendo al que agarrarse, dos años sin títulos. A Rijkaard le huele el culo a pólvora, y con razón. A Ronaldinho ya le han puesto precio. Y Etoo, esta noche, se lo ha puesto él sólo. Lejos de pretender demonizar o crucificar a unos y otros, algo sí parece claro. En Old Trafford se acabó un ciclo. Barça: This is the End. Read the rest of this entry »
[por Rubén Uría]
Eran legión los que pronosticaban una tragedia para el Barça. La predicción pareció cumplirse nada más ponerse a rodar el balón, cuando Milito cometió un penalti absurdo. Pero con el fallo del efectista Cristiano, el Barça pasó del pánico al estímulo, y se dio cuenta de que recuperando su vieja idea, su identidad de toda la vida, la pelota, podría noquear al United. Le faltó pólvora y frescura para ganar el choque y no se llevó el partido, pero el Barça recuperó su autoestima primero, y la pelota después. Algo es algo. Al final del encuentro, Joan Laporta confesó que San Jorge había echado una mano para que Cristiano Ronaldo fallara el penalti. Los locutores de Canal Plus asintieron en un principio, pero después le refrescaron la memoria al presidente. San Jorge, señor Laporta, también es el patrón de los ingleses. Sea como fuere, el Barça dio todo lo que tenía y el United jugó a otra cosa. Al viejo juego de no querer enseñar nada. Quizá con eso, lo contó todo. Esocgió un discurso cobarde, acomplejado, y la falta de puntería de un valiente Barça le concedió un empate a cero. Mucho o poco, según se mire. Ahora, la final de Moscú pasa por no vivir una pesadilla en ‘El Teatro de los Sueños’. Read the rest of this entry »

[por Rubén Uría]
Intubado y en fase terminal, el Barça debía colarse entre los cuatro mejores de Europa. Logró el objetivo, con más pena que gloria, pero lo consiguió. En mitad de un clima jalonado por el afán político de Laporta y sazonado con directivos que distinguen entre jugadores apartados y jugadores lesionados, el Barça salvó el cuello de la horca. Alcanzó las semifinales del peor modo posible. Con un fútbol triste, mediocre, falto de velocidad, medroso y asustadizo, que mereció un castigo en toda regla. Durante el primer tiempo, el Schalke 04 pareció el Barça y el Barça, una mala versión del Schalke 04. Sin embargo, a pesar de que el Barça interpretó a la perfección el manual de cómo jugar mal al fútbol. Un gol afortunado, media manga medio churro de Touré salvó los muebles, evidenció la falta de punch de los alemanes y salvó los muebles en el Camp Nou. En semifinales espera el Manchester United. Quizá para esa cita, el Barça sea como el Ave Fénix. Quizá para esa cita, Deco vuelva al eje. Quizá para esa cita, el enano mortal de Messi esté recuperado. Ojalá. Este Barça necesita una trasfusión de sangre. Con urgencia. Sea como fuere, el Barça está a dos partidos de la final de la Copa de Europa. Con más pena que gloria, cierto. Pero está. No es poca cosa, la verdad. Read the rest of this entry »

[por Rubén Uría]
El sábado, Joan Laporta entraba en trance: ‘Luchamos por la Champions y por la Liga, por la Liga ¿eh? Vamos a ver que pasa en el partido del Madrid’. Pasó que el Real Madrid empató en Palma y volvió a dejar abierta una puerta al barcelonismo. El domingo por la mañana, el presidente culé, Don Erre que Erre, tiraba la piedra y escondía la mano: ‘Hay muchos hipócritas que dicen que son del Barça y no lo son. No estamos tan mal’. En apenas unas horas, el presidente del Barcelona - que debería ser el presidente de todos los socios del Barça y no sólo de los residentes en Catalunya-, se ha cubierto de gloria. Su equipo, en un ejercicio de impotencia inexplicable, ha vuelto a dar la de arena. Ha empatado en casa ante un Getafe fatigado por sus glorias europeas, se ha estrellado contra los postes hasta en tres ocasiones y ha dejado el camino expedito a un Real Madrid que no tiene que esforzarse para ganar la Liga, porque otros se esfuerzan en no saber ganarla. El Camp Nou arrancó la noche aferrado a la ilusión de recortarle puntos al Madrid, y acabó la noche abrazado a la desesperación, y a la frustración de ver cómo de aquel equipo que era la bandera del buen fútbol, apenas queda un erial. Al Barça, o mejor dicho, a lo que queda del Barça, le despidieron con una impresionante pañolada. Quizá no fuera el día para castigar a los futbolistas, aunque el flamear de pañuelos señalaba más en la dirección del abúlico Rijkaard y del histrionismo de Laporta. Restan siete citas para echar el cierre al curso, y a pesar de que el Madrid ha hecho lo imposible por perder el campeonato, el Barça está a un paso de consumar otro fracaso. Mientras haya Champions habrá esperanza para sus seguidores, pero si la quimera europea se esfuma, llegará la hora de depurar responsabilidades. Y no sólo alcanzará con culpar a Ronaldinho de todo. El brasileño, culpable de lo suyo, sólo es la punta del iceberg. El Barça, en proceso de desintegración, ha ido autodestruyendo todas sus virtudes. Las del palco, las del banquillo y sobre todo, las del césped. Porque en el campo, ningún rival respeta ya al Barça. Más que nada, porque el Barça lleva toda la temporada sin respetarse a sí mismo. Primero hubo ración triple de maderamen. Después, pañuelos a discreción. Read the rest of this entry »
[por Rubén Uría]
Once minutos. Eso fue lo que la tropa de Rijkaard tardó en abrir la lata del robótico Schalke 04, un equipo de tanto entusiasmo como escaso fútbol. Pero como el Barça sigue en época de depresión, en etapa de abandono, no remató la faena, y después llegaron los previsibles agobios. Los alemanes crecieron en intensidad, sacaron los cañones y gozaron de cuatro o cinco ocasiones para haber destrozado la maltrecha moral azulgrana. No fue así. El Barça, acomodado, lento, pasivo como en los últimos tiempos, volvió a airear su peor versión y su fútbol anodino permitió que los alemanes se lanzaran a la aventura. Allí, mientras su equipo se pertrechaba, Valdés sacaba varias manos a Kuranyi, Assamoah, Pander y compañía. Al final del choque, nada nuevo bajo el sol: el Barça, que sigue jugando mal y que es su peor enemigo por sus ataques de vulgaridad, salió vivo de Alemania. Lo hizo sacando petróleo de uno de los pocos estandartes a los que se aferra. Salió vivo agarrado a un gol salvador de Bojan Krkic, el Butragueño de Los Balcanes. Un chaval que llegaba como novedad y que a día de hoy es toda una necesidad. Su gol salvó la cabeza de Rijkaard, y concede medio billete de semifinales a un Barcelona que sigue enfermo, pero que esta noche salió ileso, a pesar de empeñarse en perder el partido. Valdés tuvo mucha parte de culpa en eso. Read the rest of this entry »
[por Rubén Uría] [Vota el Ránking de Blogs de Marzo 2008]
Andaba La Roja con la obligación de maquillar su mala fase de clasificación, y pese a que el juego de España sigue sin invitar a soñar, nadie puede discutir que la selección está sorteando las dificultades. Superó el escollo de Francia, y esta noche ganó por la mano a Italia, la campeona del mundo. No fue un partido para sacar demasiadas conclusiones, la verdad sea dicha. En cuanto al GPS del fútbol de España, la resultante del amistoso en Elche arroja un buen puñado de certezas, y otro de dudas. En el polo positivo aparecieron el criterio de Xavi, el buen hacer de Iniesta y el golazo de David Villa. En el extremo negativo, que Fábregas sigue sin encontrar su sitio natural, que Aragonés planifica jugar con un solo delantero, y que la defensa sigue mostrando señales de debilidad. La cita ante Italia era de carácter amistoso, y quizá por eso, España se marchó del campo con una sonrisa dibujada en la cara. Lo hizo después de un primer tiempo aceptable, y de una segunda mitad donde los italianos jugaron por oleadas, teniendo más dominio. Ojalá que la sonrisa de los amistosos, donde España gana siempre, no se torne en mueca ensangrentada en Austria y Suiza. Más allá del maquillaje de los triunfos amistosos, o de la catastrofista fase de clasificación, la hora de la verdad llegará en la Eurocopa. En esa tensa espera, más de uno prefiere ser pesimista. Es decir, ser un optimista bien informado. Read the rest of this entry »
[por Rubén Uría]
En 1950, Brasil y Uruguay se jugaban ser campeones del mundo en Maracaná. El mundo esperaba una fiesta brasileña, pero un charrúa osado, Alcides Gigghia, anotó un golazo que acabó por provocar suicidios colectivos entre la torcida. Uruguay se llevaba contra todo pronóstico el campeonato, en un partido donde Brasil desperdició múltiples ocasiones para ganar la final. Después de marcar, Gigghia confesaría que su gol le había hecho comprender qué significa el silencio. ‘Sólo tres personas han silenciado Maracaná. El Papa, Frank Sinatra y yo’, confesó el uruguayo. Esta noche, Arizmendi se ha metido en la piel de Gigghia y ha comprobado, en sus propias carnes, qué significa la palabra silencio. Con el Madrid desbocado, volcado sobre el área de Hildebrand, apelando a la heróica y a la tremenda, el jugador del Valencia ha conseguido callar a todo un Santiago Bernabéu. Arizmendi - una especie de cobaya de lateral en el laboratorio de Koeman- corrió hacia el espacio libre en la banda derecha, aprovechó que Cannavaro se pasó de frenada dejándose en ridículo y levantó la mirada. Casillas estaba a media salida y se lanzaba al punto de penalti, buscando atajar el pase de la muerte. Arizmendi, buen futbolista que no virtuoso, tuvo picardía y tardó unos segundos en tocar la pelota. Esperó, lentamente, como caen las hojas en otoño, hasta que vio cómo Iker se lanzaba al vacío [Video del Gol]. Fue entonces cuando acarició la pelota, engañó a Casillas y, como en el caso de Gigghia, silenció al Bernabéu. El Madrid, que había dejado escapar un puñado de ocasiones para sentenciar el choque, acababa noqueado a dos minutos del final. Fue un gol que se lavó en el corazón del Bernabéu como una puñalada. Trapera, inesperada, y nada merecida. Pero una puñalada mortal. El tanto de Arizmendi, sumado a la aparición heróica de Bojan Krkic para el Barça, vuelve a atizar el fuego de la Liga. Una Liga que sigue loca, sin dueño, sólo porque el Real Madrid se empeña en seguir dando oportunidades a sus inmediatos perseguidores. Read the rest of this entry »
[por Rubén Uría]
En 1984, Ronald Reagan, candidato del Partido Republicano, y Walter Mondale, su homónimo del Partido Demócrata, se presentaban a las elecciones presidenciales del país más poderoso del mundo, los Estados Unidos de América. Después de su primer debate televisivo, la opinión de los televidentes fue que era complicado elegir entre dos políticos tan negativos y dos propuestas tan absurdas para su país. Así lo ilustró en una viñeta animada un periódico de la época, en la que se veía a un ciudadano al que apuntaban con una pistola y le preguntaban: ‘¿Reagan o Mondale?’. En la siguiente viñeta, el ciudadano americano, superado por la situación, contestaba ‘¡Dispare!’. Esta Liga se ha convertido en un debate entre Reagan (Real Madrid) y Mondale (Barça). Es una competición donde es complicado elegir para saber quién de los dos está haciendo peor las cosas, aunque de momento, el colchón de siete puntos da todavía más margen al Real Madrid. Los de Schuster habían vuelto a abrir la caja de Pandora en Coruña, pero a pesar de la abulia del líder, el Barça - o mejor dicho, lo que queda del Barça- sólo fue capaz de sumar un punto en otro partido calamitoso de los azulgrana. El único mérito del Barcelona estribó en recuperar la puntería - tuvo tres ocasiones y firmó dos goles-, mientras que su lista de errores volvió a crecer en la última línea. Milito medió mal, otra vez, y se expulsó, la zaga del Barça fue incapaz de contener a Negredo y compañía y el Barça volvió a dejar claro que no está, ni se le espera, por mucho que el Madrid se empeñe en no dejar visto para sentencia el campeonato. De postre, el Almería volvió a sacar petróleo de su manual de estilo de jugadas a balón parado, vía por la que empató la contienda. Urge un vídeo para Frank - cuerpo a tierra- Rijkaard, que sigue sin saber definir si es alineador o entrenador, y cuya expresión es la de un tipo superado, con remordimientos de conciencia, como si se hubiera marchado de casa y al rato, se hubiera dado cuenta de que se ha dejado encendida la bombona de gas butano. Ya ven, entre Madrid y Barça, está empezando a ser como elegir entre Reagan o Mondale. Disparen. Read the rest of this entry »
[por Rubén Uría]
Koeman dibujó un Valencia con un andamiaje bien firme. Alineó una escuadra compacta, capacitada para armar contragolpes y casi militarmente instruida para vivir detrás del balón y cerrar todos los caminos a Leo Messi. Así resistió los envites barcelonistas, hasta encontrar premio en mitad del acoso y derribo del Barça, que estaba sediento de sangre. Silva, Banega, Mata y Villa lanzaron una contra tan rápida como precisa y silenciaron el Camp Nou. A partir de entonces, el Barça estrechó el cerco sobre Hildebrand, el gran héroe de su equipo. Tuco ocasiones de todos los colores, pudo incluso ganar el partido y remontar, pero sus delanteros tenían la pólvora mojada. Messi, Touré, Etoo e Iniesta pusieron toda la épica al choque, pero el Valencia siguió de pie, entero. En la prolongación, cuando el choque agonizaba, Samuel Etoo puso chicle en su mano, lo estiró, y se llevó la pelota en las barbas de Iturralde González, para desesperación de Albiol y Helguera. La jugada continuó, el balón salió rebotado y Xavi Hernández - otra vez Xavi- acertó a colocar el balón justo en el único sitio por donde no se encontraba ninguna pierna del Valencia. Fue el polémico epitafio del primer partido de semifinales de la Copa del Rey. Un choque donde el Barça puso la mejor actitud y la peor puntería, mientras que el Valencia opuso la mejor solidaridad y una soberbia puntería. La última palabra se pronunciará en Mestalla. Read the rest of this entry »
[por Rubén Uría]
Dicen que el fútbol es la suma de los números y las sensaciones. Si es así, el Barça anda recuperando crédito en ambos factores. La tropa de Rijkaard sale del Reino Unido con unos números muchos mejores de los que presentaba hasta hora y avista tierra de cuartos de final con la sensación de que va de menos a más. Empieza a sentirse el feeling de que, si durante buena parte de la temporada el Barcelona ha sido un conjunto de tenores, donde cada uno cantaba lo que le daba la gana, ahora todos sus futbolistas han vuelto a recordar que son piezas de una máquina bien engrasada y perfecta. El Celtic cambió su plan de choque y su fútbol físico por esperar atrás y lanzar algún latigazo suelto a la contra. No le fue mal en la primera mitad con esa propuesta, pero en la segunda mitad acabó abrasado por el fuego cruzado de un Barcelona tan preciso como rápido y mortal. Messi descosió las cinturas católicas, Henry les obsequió con una jugada al alcance de los elegidos y tanto Deco como Iniesta fueron alternándose en el timón de una máquina de jugar a fútbol, el Barcelona, que hizo añicos las ilusiones del grandioso, animoso y caballeroso público del Celtic Park. Con el Barça a milímetros de su mejor versión en tierras escocesas, el premio gordo de la noche fue para Ronaldinho. El anacoreta del gimnasio, el dormilón poco implicado y el tipo indolente se quedó en algún lugar del limbo de la Ciudad Condal. Por fortuna, y de la nada, al pasto de Glasgow saltó el crack del tobillo de goma, el 10 capaz de trazar pases de dibujos animados. La estrella que juega para divertirse y que, cuando se divierte, siempre gana. Ante el Celtic ocurrió el milagro que muchos esperaban. En dos palabras, Ronaldinho resurreción. Read the rest of this entry »
[por Rubén Uría]
Eran minoría, paria, negra, adventista o croata, aquellos periodistas que apostaron por el triunfo del Madrid de Capello en la Liga de la fe. Ahora esa minoría, paria, negra, adventista o croata, viene a ser la de algunos de esos mismos periodistas que apuestan por el triunfo de este Barcelona en una Liga en la que los triunfos están en la mano del Real Madrid. Recuerdo que el actor Morgan Freeman sacude los cerebros de los espectadores en la película Million Dollar Baby con la siguiente frase: ‘La magia de librar batallas más allá de lo humanamente soportable se basa en lo mágico que resulta arriesgarlo todo por un sueño que nadie más alcanza a ver excepto tú’. En el pasado curso, el anticristo Capello hizo lo que mejor sabe hacer, ganar. El Madrid libró su última batalla más allá de lo soportable, y lo arriesgó todo por un sueño que nadie alcanzaba a ver, excepto Fabio, con el que hubo barra libre de hostias primero, y ningún perdón después. Ese Madrid se olvidó de estar por encima de las victorias y de las derrotas, se unió en los malos tiempos, cerró filas y ganó la Liga con la fe y con el impulso de las situaciones límites. Ganó con un fútbol tan poco estético como ético. Lo hizo contra todo y contra todos. Hoy, el Barcelona, alejado de su mejor versión, de ese equipo que era un himno al balón, empieza a caminar por la senda del sufrimiento. Esta noche nadie recordará el fútbol del Barça. Eso sí, de su entrega, nadie podrá dudar. Sufrieron, se dejaron el ego en casa y pusieron fe cuando estaban en el filo de la navaja, al límite del fracaso. Si una imagen vale más que mil palabras, convendría que la foto del partido fuera la celebración del agónico gol de Xavi. Porque en esta vida, para saber ganar, hay que saber sufrir. Esa fue la lección que dejó Capello durante el curso pasado, y que ahora quiere volver a escribir el Barcelona. Al fin y al cabo, los dioses del fútbol son de carne y hueso. Sangran, sufren, padecen y pelean. Esta noche el fútbol del Barcelona no fue bueno. Su entrega y compromiso, sí. Y si la historia ha enseñado algo durante años, es que en el fútbol, basta un simple estado de ánimo para ser campeón. Read the rest of this entry »
[por Rubén Uría]
Los tiempos en los que el Barça hacía música con su fútbol han pasado. Quizá ley de vida, quizá ley de fútbol Sin embargo, el Barça parece haber encontrado un camino para volver a recuperar estilo propio, patrón de juego y confianza. La bandera del nuevo Barça es Etoo, un rebelde que siempre encuentra causa. Un cruzado del vestuario que ha avisado a sus compañeros de que debía llegar un cambio radical, un tipo que han entendido que no se vive con el orgullo de haber sido y el dolor de ya no ser. Con Etoo raulizando a sus compañeros, metiendo toneladas de amor propio, se pone la primera piedra de un Barça más utilitario, quizá menos vistoso, pero mucho más comprometido. Ante el Murcia, el Barça se adivinó lejos de su mejor versión, pero cerca de un equipo más equilibrado, más solidario y con más espíritu colectivo. Con el fuego de Etoo, la chispa de Bojan y la omnipresencia de Henry por un lado, y la solidaridad de Márquez o Gudjohnsen, dos futbolistas tan útiles como infravalorados en los últimos tiempos, el Barcelona volvió a ser el Barcelona. Quizá un pequeño paso ante el Murcia, pero un gran paso para el Barça. Read the rest of this entry »
[por Rubén Uría]
Si hablamos de sentimientos, el fútbol pertenece a la gente. Si nos alejamos del corazón, concluiremos que los dueños de la pelota son los dirigentes. Y si olvidamos el estrés de los clubes, coincidiremos que el negocio del balón se mueve por detalles simples. La urgencia histórica fracturó el Real Madrid no hace mucho. Hoy la crisis coge el puente aéreo y se instala en la Ciudad Condal. Pasa las Navidades en el Camp Nou. La pérdida de la Liga terminó por dinamitar la filosofía de fútbol que había hecho del Barça la bandera del fútbol espectáculo. Aquello sembró la duda, agrietó el vestuario, descuidó la vida de los cracks (entrenar, jugar, levantar la cabeza, ayudar al compañero) y el equipo ahora vive en la melancolía. Con las vacas sagradas puestas en solfa, con el entrenador discutido y con la prensa en campaña de acoso y derribo, el Barça llega a una encrucijada que, históricamente, siempre ha resuelto mal. Antes, el Barça era un club sin estilo propio, que empezaba y enterraba proyectos millonarios cada seis meses. Todo cambió cuando hizo de la pelota su seña de identidad, su libro de estilo. La trató bien y con eso, consiguió un doble efecto: Primero, llenó estadios. Después, ganó títulos. Es decir, que todo se reduce a un simple axioma. Al principio, fue el balón. Read the rest of this entry »
[por Rubén Uría]
Si existe un concepto de fútbol solidario, ese concepto lo defendió el Real Madrid y lo ofendió el Barcelona. El equipo de Rijkaard acabó tocado y sonámbulo a manos de un equipo, el Real Madrid, que históricamente temblaba en el Camp Nou y que, esta noche, pareció jugar en casa. El Madrid sacó sobresaliente en Barcelona -perdió la matrícula de honor por no saber matar el encuentro- y lo hizo con espíritu solidario, coral y decidido. Apoyado en la jerarquía defensiva de Pepe y Heinze, y por el zafarrancho de combate de su mediocampo, el Real Madrid ejecutó una faena tan sólida como impecable, en la que el Barça estuvo muy lejos de encontrar fisuras en la coraza blanca. Sólo Iniesta y Bojan encendieron las alarmas en el portal de Casillas, pero por aquel entonces ya era demasiado tarde. El mejor del partido, Julio Baptista, con su golazo, anunció una Blanca Navidad. Un latigazo con connotaciones en la clasificación, donde el Madrid abre boquete, y con connotaciones anímicas para el Barcelona, que está a años luz del equipo que llegó a ser. La película del partido anunció el final del comienzo para este Madrid. Y quizá el principio del fin para este Barcelona. Read the rest of this entry »
[por Rubén Uría]
Se viene el clásico. La eterna historia de odio. Un nuevo capítulo de la guerra Barça-Madrid. En la tensa espera, blancos y azulgranas esconden sus miedos y no mentan la bicha. El Madrid sostiene su liderato izando la bandera de la pegada y el compromiso. Raúl (nitroglicerina veterana) siempre enciende las alarmas en la Ciudad Condal. Mientras Schuster se debate entre La Bella (Guti) y la Bestia (Baptista), el Madrid se ciñe al cuerpo la coraza de acero de su capitán. Hasta la fecha, el Madrid tiene la mano de piedra, como aquel boxeador llamado Roberto Durán. Claro que, si de boxeo se trata, los últimos nocáuts del Real en Barcelona llegan de la mano (mejor dicho, del pie) de Samuel Etoo, un tipo que juega con el ardor guerrero del León de Culiacán de Mexico, Julio César Chávez. En ambos casos, Raúl y Etoo son el ángel exterminador que golpea con fuerza en las grandes citas. O sea, una reyerta entre Durán (el Madrid) y Chávez (el Barça), dos gigantes a los que les pesa la mano. Mano de Piedra vs. León de Culiacán. El blanco que corre como un negro (Raúl) y el negro que corre para ganar como un blanco (Etoo). Dos que, cuanto más odian, mejor juegan. Read the rest of this entry »
[por Rubén Uría]
Flotaba la sensación de que el Barcelona, en los últimos tiempos, era un conjunto de tenores en el que cada uno cantaba lo que la daba la gana. En Francia, ante un Lyon herido y amenazado por el pateo de Pernambucano, el Barcelona volvió a secuestrar la pelota. Jugó con pie fluido, vistoso, y generoso. Con pie de seda en mediocampo (Iniesta). Con pie recio y áspero (Gudjhonsen). Con pie alado para bailar claqué (Messi). Con pie ligero sin espacios (Bojan). Pero sobre todo, fue un Barça con pie solidario, esforzado. Un equipo de trazo fino en ataque y grueso en defensa. Un equipo, en toda la extensión de la palabra, que recuperó la presión arriba y que encontró la velocidad con la pelota. No ganó, pero sí gusto. Y volvió a recobrar la sensación de que puede volver a ser un conjunto de tenores en los que todos cantan la misma canción. Después de una larga racha afónico, el Barcelona recuperó la voz en Francia. Read the rest of this entry »
[por Rubén Uría]
España bailó un pasodoble. Lo hizo para disfrute del Bernabéu y los vikingos se marcharon al frío Estocolmo con tres goles en el saco. El personal se lo pasó en grande y ahora que las gaitas no se templan, se soplarán con fuerza. España está en la Eurocopa. Entre la desconfianza justa o la injusta desconfianza. Con costumbre de exagerar derrotas y exagerar las victorias. Al estilo de las películas de Sam Pekimpah, unas cintas que se hicieron famosas por aquellos chorros de sangre que eran una licencia poética para impactar al espectador y realzar el estupor de la muerte del que mata y el que muere. Algo así es la selección española: una licencia poética que impacta cuando pierde y desborda cuando gana. Aunque Luis Aragonés se empeñe en ir por la vida de John Ford, esperemos que en la Eurocopa, España no sea otra película de Sam Pekimpah. Read the rest of this entry »

Volver al escenario del crimen comporta sus riesgos. En estos menesteres, suele ser aconsejable no repetir el patrón de errores primero, y armarse hasta los dientes después. El Barça, seis meses después de ser noqueado por el espíritu de Juanito (Todos al Coliseum. Pásalo) y caer con la cabeza bien baja por 4-0, volvía al escenario del crimen. Pero como quizá el hombre es el único bípedo con tendencia a tropezar dos veces en la misma piedra, Rijkaard pasó de puntillas sobre los pecados veniales de aquella infausta noche para el barcelonismo. Quizá pensó en que aquella fractura social estaba enterrada. Que se había hecho borrón y cuenta nueva. No fue así. El Barça volvió al escenario del crimen, el Alfonso Pérez, y lo hizo desafiando las leyes de la prudencia. Primero, cometió el pecado de volver a repetir su nefasto patrón de conducta. Volvió a ser ese Barcelona de trote cochinero y nulo compromiso. Segundo, se dejó sus armas en el Camp Nou y se quedó a pecho descubierto en el mismo lugar donde se lo partieron. Resultado, el Barcelona fue fusilado al anochecer. Manu del Moral y Albín rubricaron otra bofetada al ego de un equipo donde juegan los que pueden, pero no los que deben. El Barça fue un encefalograma plano en Getafe. Otra vez. Fue la toma dos. Read the rest of this entry »
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[por Rubén Uría] Una vitamina B-12, con alma de Napoleón y gran entusiasmo por la pizarra. Eso es Juande Ramos, el revulsivo de Mijatovic. Un tipo que ha firmado para seis meses, pero que he debutado en el vestuario más difícil del mundo con dos premisas bajo el brazo: primero orden defensivo, después presión y finalmente, el juego por los flancos. Con esa receta, el Real Madrid de Juande Ramos lavó su imagen, mejoró su calamitoso balance defensivo y dejó unas cuantas ráfagas de buen fútbol, sazonadas por las contras eléctricas de Arjen Robben (el hombre que si no fuera de Cristal de Murano, sería tan bueno como el Balón de Oro). Cuestiones todas, con Schuster fuera, aparentemente sencillas, pero que en la práctica no lo eran tanto. Enfrente estuvo un devaluado Zenit, un rival de mucho glamour pero poca puntería y demasiada bondad, y que no acabó de exigir al Real Madrid, que manejó esta noche un discurso más coherente al peso de sus futbolistas. Como no hacía falta la épica, echó mano de la estética. Apareció imperial Robben, acudió a su cita con Europa el de siempre, Raúl (gol de churro más gol de goles) y Gago volvió a demostrar que sube como la espuma en el eje del equipo. Dudek (no es broma) fue titular. No le marcaron gol y dejó un par de paradas. Y Dudek, titular, dejó una duda: ¿Hay que reservar al portero del Real Madrid antes de visitar el Camp Nou? El debut de Juande en el banquillo dejó tres goles a favor, ninguno encajado y una sensación de que, a este entrenador, nadie le podrá reprochar que no tiene las ideas muy claras. Fue un 3-0 balsámico, cierto, pero ahora llega la hora de la verdad. Siguiente estación, el Camp Nou. Continue…

























