[por Rubén Uría] El Real Madrid recibió en un Bernabéu vacío al Nápoles de Diego Armando Maradona el 16 de septiembre de 1987, en la primera ronda de la Copa de Europa. Apenas 100 personas vivieron la victoria madridista (2-0, Míchel y Tendillo). Pero ¿recuerda qué pasó en el partido de vuelta? Esta nueva entrega de Mitomanía rescata anécdotas de aquel encuentro, donde al Madrid le lanzaron botellas y piedras, los directivos del Nápoles fueron lamentables, Maradona habló de dar un recital de patadas y el ambiente en el San Paolo fue infernal. Fue entonces cuando emergió la mejor versión de Emilio Butragueño Santos, “El Buitre”. Que lo disfruten.
[por Rubén Uría] Arrancó el 2009 como despidió 2008, con victoria. Con matices, con menos brillo y purpurina de lo que acostumbra, con una alineación condicionada, con Lionel Messi en el palco junto a Maradona y Cruyff, con sufrimiento, con más nervios que lucidez, con alguna laguna arbitral de un mal árbitro como Velasco Carballo, con una de sus actuaciones más discretas…pero siempre con la pelota. Siempre con buenas intenciones, con afán de protagonismo, con la posesión de la pelota como arma arrojadiza, con un ambición desmedida, con un trabajo irreprochable en la presión, con un hambre desmedida hasta en noches donde su creatividad no alcanza su cenit. El Barcelona, mientras sus perseguidores andan enfrascados en la cuesta de enero con duelos a cara de perro, suma y sigue. Tras el parón navideño, el Barcelona de Guardiola se topa con una encrucijada en la que se adivina como su peor enemigo, y con dos únicos obstáculos en su inmaculada trayectoria hacia el campeonato. A saber: La euforia desatada - peligrosa, según el postrero aviso de Rijkaard que de eso sabe y mucho- y el orden ultradefensivo que tiene que superar cada domingo (en esta ocasión, libro de estilo del Mallorca de Manzano). Pero el Barça sigue aferrado a su libro de estilo mágico (el culto a la pelota) y ha abandonado su laxitud. El Barcelona despidió 2008 mirando por el retrovisor al resto, y esta noche, sin jugar a su mejor nivel, ha sido capaz de remontar un tanto tempranero de Aduriz, ha dejado el poso de su ambición, se ha dejado llevar por su inercia ganadora - inercia de campeón- y ha cerrado el pleito con tres buenas nuevas: Uno, la reentré de Iniesta - gol incluído-; dos, la aportación de Gudjohnsen como actor de reparto- para un roto y un descosido-; y tres, un golazo como broche de oro de su motor diesel , Yayá Touré. Todo en una noche donde el Barcelona jugó sin Messi, donde el Barcelona no desató su mejor fútbol, donde el Mallorca dio algo más que la cara y donde acabó ganando por su imponente culto a la pelota. Malas noticias para todos sus perseguidores. Cuando juega bien, gana. Cuando no lo hace, también. Read the rest of this entry »
[por Rubén Uría] A finales del siglo XIX, Argentina vive sus primeros años después de la lucha por la independencia de España, y empieza a caminar con dificultades económicas, y bajo la enorme influencia de una gran potencia europea, Inglaterra. Sellada la constitución de 1853, la preponderancia de las costumbres de la sociedad inglesa empiezan a arraigar en Argentina, donde empezaban a florecer las empresas británicas que hacían negocio con sus productos manufacturados, estableciendo en suelo argentino muchas sucursales de sus grandes y famosas industrias de Londres. Fueron muchos los ingleses de buena posición económica que cruzaban el charco en busca de fortuna y aventura, y esos mismos aristócratas atrevidos fueron los que se establecieron en Argentina, haciendo gala de un gran poder adquisitivo y de una fuerte posición en las altas esferas de la sociedad porteña. Los ingleses de buena posición económica jugaban al fútbol y la enseñanza de deportes era obligatoria en los colegios de origen británico. Por estos motivos, los argentinos de mayor poder adquisitivo, compañeros inseparables de negocios de los recién llegados ingleses, decidieron abrazar las pasiones del nuevo deporte que causaba furor en Inglaterra, el popular foot-ball. Sin embargo, en las clases bajas, el fútbol se fue expandiendo a causa de los marineros ingleses, que solían atracar en el puerto de Buenos Aires, y que jugaban al foot-ball en sus ratos libres, llamando la atención de los argentinos, que se agolpaban para saber más acerca del extraño deporte que practicaban con tantos entusiasmo sus amigos británicos. Al principio, los criollos veían al fútbol como el juego de “los ingleses locos”, pero pronto comenzaron a formar parte de los equipos que formaban, de manera esporádica, los trabajadores británicos.
Así, en los primeros años del siglo XX, los clubes argentinos fueron fundados por ingleses, algunos argentinos e inmigrantes italianos. Después de la fundación de la Asociación del Fútbol Argentino, llegaron los primeros campeonatos domésticos. Unos torneos sin demasiados equipos, con confusiones en cuanto al reglamento, pero que solían aglutinar la atención de grandes y pequeños, que se amontonaban en las gradas para acudir a todos los partidos, que se jugaban en terrenos baldíos, en campos de tierra, a las afueras del cinturón urbano de Buenos Aires. Read the rest of this entry »
[por Rubén Uría] En aquella época en que Santa Maradona pontificaba en San Paolo, en aquellos domingos por la tarde en que el Sur se subía a las barbas del Norte, en aquellos domingos donde el Calcio miraba por encima del hombro a España e Inglaterra, al Napoli se le recibía en esos campos de Dios con un cántico tan popular como salvaje. “…Que mal olor, hasta los perros huyen. Los napolitanos están llegando. / Oh colerosos terremotados, con jabón jamás lavados / Nápoles mierda, Nápoles cólera /Eres la vergüenza de toda Italia…” En aquella época, D10S vestía de azul celeste, brillaba en lo más alto y era un jamón con patas que asombraba a propios extraños. Por aquellos tiempos Diego Armando Maradona era una especie de Robin Hood que robaba títulos y goles a los ricos, y se los ofrecía cada domingo a los pobres. Aquel Napoli, aaquel equipo mítico que hizo soñar al Sur con destronar a Berlusconi, Agnelli, Moratti y compañía, aquel Napoli, era un grande. La zurda inmortal de Diego, la delantera “Ma-Gi-Ca” y los posteriores fichajes de Careca y Alemao, convirtieron Nápoles en la esperanza de los desfavorecidos sociales, y al Napoli y sus lazos de la camorra en el rival más odiado por aquellos que tenían el poder, el dinero y los títulos. Hoy, aquel Napoli sigue siendo un recuerdo imborrable, pero también es el espejo donde se mira un equipo que, con una trayectoria meteórica y un fútbol vistoso, ha vuelto por sus fueros. Hoy, el Napoli ha recuperado el orgullo perdido, el talento extraviado, las ilusiones de volver a ser lo que fue. Lo ha hecho gracias a la fantasía de Lavezzi (otro Robin Hood maradoniano, al esquema del profesor Reja y a la sensacional gestión de su mecenas, el productor de cine De Laurentiis. Los todopoderosos del Norte, Milán, Inter y Juve, son los favoritos, por supuesto, pero bajo esa tonelada de tradición, historia y poderes fácticos, subyace el talento de este Napoli, el orgullo del Sur. Nada es imposible para este Napoli que, en la era De Laurentiis, sabe que tiene en sus filas otro Robin Hood que roba a los ricos para dar a los pobres. Este Napoli, sin Diego pero con el Pocho, torna a volare (*) (Vuelve a volar). Read the rest of this entry »
[por Rubén Uría]
Crujir de huesos, adrenalina en las nubes, contraste entre fuego y hielo, ruge todo un estadio. Cascos, hombreras, mallas horteras, rayas horizontales que delimitan el campo y un griterío ensordecedor. El viejo pero genuino y famoso “toda la carne en el asador”. Sólo unas décimas de segundo, una fracción quizá, para decidir qué destino aguarda un domingo cualquiera. Porque un domingo cualquiera puedes ganar o perder, pero puedes elegir hacerlo como un hombre. (Any given Sunday). Entonces las cámaras enfocan a un tipo con gesto preocupado, con rostro hosco, facciones duras, cuya mirada se pierde en el infinito mientras su fatigado y dolorido codo sale de un cubo repleto de hielo. Otea el horizonte, escucha rugir a la masa, se coloca el casco y se dirige hasta el interior del campo. Le espera un puñado de superdotados, de bestias salvajes que esperan, ansiosos, su orden directa para moverse como un relámpago en cuestión de segundos. Esperan a su líder. A uno de esos seres normales, de carne y hueso, que se convierten en superhombres cuando la ocasión lo requiere. Se hace el silencio. El tiempo se detiene. El coach masca chicle como si lo fueran a prohibir, la gente se come las uñas y el mundo clava su ojos en el quarterback. De él depende la gloria. A él le colgarán el fracaso. Todo pasa a través de él y todo termina y empieza en él. Es el momento ideal para salir corriendo, para ocultarse en cualquier bar de carretera, para esconderse en un profundo agujero bajo la tierra, el momento para una cobarde pero comprensible huída a toda velocidad. Pero el quarterback sigue ahí. Le pagan para eso. Ha nacido para eso. Sólo sabe hacer eso. Es feliz haciendo eso. La cabeza lleva años a punto de estallarle por los analgésicos, apenas puede levantar el brazo, tiene golpes en todas las partes de su cuerpo y la espalda le está matando. Pero sigue ahí. Pisa el campo con seguridad, porque para él la presión es su sala de estar y el estadio su oficina de trabajo, levanta la vista y grita al viento un código para sus colegas del club de la lucha: “Shotgun, gemelos 23 izquierda”. El grupo le observa, se gira, y piensa en su orden. Amén. El quarterback aguarda pacientemente, se envuelve en sus nervios de acero, recibe el balón, se da la vuelta, arma el brazo y suelta la pelota, el famoso pepino, en una fracción de segundo. El reloj se congela. El tiempo se desvanece. Un grito al viento. Una palabra retumba en las catacumbas del estadio y surca el cielo: “Touchdown”. Los americanos, fanáticos del football, suelen decir que el mejor quarterback de la vida es Dios, porque siempre intepreta correcta y sublimemente el libro de jugadas. A Brett Favre, el hombre de hierro, el mejor quarterback de todos los tiempos, Dios le prestó su libro de jugadas. Hoy, Brett The Jet ha vuelto a pisar los estadios y a llevar el número cuatro cosido a su espalda. Ha cambiado los Packers por los Jets, y vuelve a su oficina particular, el liderazgo, con la única meta de seguir alargando su leyenda. No le mueven ni la fama ni la fortuna. Sólo un desafío personal. Volver a demostrar que es el mejor quarterback de todos los tiempos.

[por Rubén Uría]
Como en su día pronosticó el mítico Kubala, nuestro protagonista “podría haber sido el mejor líbero de la historia del fútbol español”. Sin embargo, la carrera de José López Cano “Canito”, se malogró por su carácter difícil y complicado, y nunca tuvo el reconocimiento que su gran clase mereció. Formado en la cantera de dos modestos, el Iberia y el Lloret, Canito muy pronto destacó como un defensa de extraordinaria colocación, cuya virtud más sobresaliente era la de ser uno de esos tipos que viven adivinando el pase del contrario. Ganaba por anticipación, no rehuía el choque y conocía los secretos del juego. Condiciones que serían suficiente aval para, a pesar de su carácter, fichar primero por el Cádiz y después por el Lleida, equipos en los que fue el auténtico líder del vestuario. El punto álgido de su carrera llegaría en la carretera de Sarriá, con la elástica del Espanyol, el equipo que más partido le sacó, y la casa en la que más a gusto se encontró. Después de un rosario de partidos excelentes, donde su reputación como defensa imperial traspasó las fronteras españolas, el Barça se planteó su fichaje. Josep Lluís Núñez dio un golpe de efecto, se adelantó al interés del Real Madrid y el Atlético y le fichó por 50 millones de las antiguas pesetas en 1979. Eran tiempos en los que el genial Canito había llegado a vestir la camiseta de la selección española, ya que en el año 1977 fue por Ladislao Kubala, siendo después internacional en los Juegos Olímpicos de Moscú en 1980, en los que marcó un gol frente a Israel. Sin embargo, en Can Barça no encontró nunca su sitio. Siempre se sintió desplazado, condicionado, señalado, y extraño. Nunca completó su proceso de adaptación, nunca terminó de encajar en el puzzle táctico de su entrenador y acabó por convertirse en uno de los más díscolos del vestuario, hasta el punto de ser sancionado en varias ocasiones por su indisciplina. Canito había llegado como revulsivo, como líder defensivo, como el prototipo de libre con un físico imponente y una jerarquía imperial con la pelota, pero allí topó con la horma de su zapato, el veterano entrenador Helenio Herrera, con el que mantuvo una agria relación. Canito, que llegó como líbero de categoría, no jugó ni un solo partido en esa posición, e incluso llegó a ser alineado por HH como delantero centro en una eliminatoria frente al Valencia, algo que significó la ruptura total entre el futbolista y el entrenador. Herrera recomendó su inminente salida por su indisciplina constante y sus formas extravagantes - Canito solía presentarse en el Camp Nou con un sombrero y dos perros-, mientras que el futbolista no dudaba en reivindicar de manera permanente que era víctima de una persecución personal del técnico, e incluso llegó a alegar que su fútbol estaba condenado al fracaso en el Barça porque nunca había renunciado a ser españolista. Read the rest of this entry »
[por Rubén Uría]
‘Kun, Kun, Kun, Kun…’ Un grito de guerra explota en las catacumbas del Calderón cada vez que el centro de gravedad de Agüero conecta con ‘la redó’. El ‘Kun’ es un clon de Romario, un pibe que persigue el sueño de Maradona, un jamón con patas, un talento de suburbio. Agüero, el cavernícola de la Doble Visera, es portador del virus de la alegría. Tiene tanto encanto, tanto descaro y tanto barrio en su fútbol, que este ‘Kun’ contagia. Sergio es una culebra en la cintura. Un gran reserva de esa escuela de Maradonas que es Argentina. Una ‘cabecita negra‘ cuyo radio de acción encuentra madurez pero no vislumbra techo. Este ‘Kun’ anda a caballo entre el jugador de dibujos animados que era Romario y el pescador de área que era Bebeto. Unas veces es latigazo chispeante en el área. Otras, zarpazo de tigre dormilón. Santo y seña del nuevo himno rojiblanco, las calesitas en el área del ‘Kun’ rezuman aire porteño. Por el prado, trota un embajador de Gardel, una suerte de Corrientes 348 y segundo piso ascensor. Donde no hay porteros ni vecinos, adentro cóctel de gol. ‘Kun’ es un niño que se ha colgado el Atlético a la espalda, que ha hecho olvidar a Fernando Torres en apenas unos meses y que es el oscuro objeto de deseo de medio mundo. Sin duda, este ha sido su año. Algo de Maradona y Romario vive en el cuerpo de este chico. Así que, mientras el Manzanares asume que esta temporada basta con ponerle una estampita a San Agüero, conviene recordar lo más granado del repetorio del ‘Kun’. Un delantero cuyas obras de arte deberían estar, recuerden, en el Museo del Prado.
El decálogo del ‘Kun’
I. “Kunsagrado” en el Mundial Sub-20
II. Manzanares 348, segundo piso ascensor…
III. A ‘Niño’ muerto, ‘Kun’ puesto…
IV. En San Mamés, copyright de Maradona
V. Un grito, ‘Kun, Kun, Kun, Kun…’
VI. Agüero, vuelve el fútbol de barrio
VII. El ‘tic’ maradoniano de Agüero
VIII. Dos razones para eso que llaman vivir…
IX. La Perestroika del Kun Agüero
X. Maradona ahora juega en el Atlético de Madrid
Especial Cope.es | Descarga todos los goles del “Kun” Agüero
[por Rubén Uría]
Hace unos años, Televisión Española y la productora Gestmusic sacaron de su laboratorio un nuevo producto innovador, un programa en el cual un grupo de jóvenes promesas ingresaban durante tres meses en una Academia de canto, para formarse como artistas. Los tres ganadores, Rosa, David Bisbal y David Bustamante, ganaron fama, admiración y fortuna, y tres carreras discográficas en solitario. De los tres, el público eligió a Rosa para representar a España en el Festival de Eurovisión. Rosa de España no ganó el concurso, pero gracias a la primera generación de talentos, el concurso OT se convirtió en un fenómeno sociológico y en un programa que reventó las audiencias de la televisión. Cruzando el charco, la televisión argentina decidió hacer bueno el fenómeno OT, y no dudó en explotar la fórmula para construir un reality dedicado al mundo del fútbol. El programa se llamó ‘Camino a la gloria’ y participaron unos doce mil muchachos, que soñaban con jugar algún día en Primera división. Soñaban con llegar a ser, algún día, Maradona. Soñaban con alcanzar, algún día, el sueño del pibe. Ese sueño que inmortalizó el Potro Rodrigo en la canción ‘La mano de Dios’, y cuyas primeras estrofas venían a inmortalizar el deseo utópico de todo niño argentino.
“…En una villa nació, fue deseo de Dios, crecer y sobrevivir a la humilde expresión. Enfrentar la adversidad con afán de ganarse a cada paso la vida. En un potrero forjó una zurda inmortal con experiencia sedienta ambición de llegar. De cebollita soñaba jugar un Mundial y consagrarse en Primera, tal vez jugando pudiera a su familia ayudar…” Read the rest of this entry »

[por Rubén Uría]
En el año 2006, unos científicos de la Universidad John Moores de Liverpool decidieron hacerle entrega al seleccionador de fútbol de Inglaterra de su mayor y más reciente descubrimiento: la fórmula del penalti perfecto. Sven-Goran Eriksson, por aquel entonces en el banquillo británico, tuvo acceso a la fórmula secreta, cuyo kilométrico contenido era el siguiente: (((X+Y+S)/2)x((T+I+2B)/4))+(V/2)-1. Eriksson - un entrenador del que la prensa británica llego a escribir que no se podía esperar nada bueno ‘viniendo de un país con siete millones de esquiadores - debió quedarse estupefacto cuando recibió la fórmula de la Universidad John Moores. El caso es que el bueno de Eriksson decidió ignorar la dichosa fórmula matemática, y prefirió confiar los máximos castigos al azar y la pericia de sus futbolistas. Pero ¿de dónde sacaron ese puñado de científicos aquella estrambótica fórmula? ¿En qué se inspiraron para convertir en álgebra la suerte de los once metros? Quizá si los sesudos científicos de la Universidad John Moores hubieran investigado acerca de algún caso práctico capaz de desbaratar su teoría, con toda probabilidad, deberían echar la vista atrás, retrocediendo en el tiempo hasta el año 1976. Concretamente, hasta un partido disputado en Belgrado, la final del Campeonato de Europa de Selecciones, que enfrentaba a Checoslovaquia y Alemania. El partido había acabado en empate, y en la fatídica suerte de los penaltis, los checos y los germanos estaban empatados a falta de un último lanzamiento, que resultaría crucial. Bajo los palos aguardaba el mito alemán, el guardián entre el centeno de Baviera, el seguro de vida del Bayern, el respetadísimo Sepp Maier. Read the rest of this entry »
[por Rubén Uría]
Marzo de 1982. Gran Bretaña y Argentina se declaran la guerra por el conflicto de Las Malvinas. Después de que los británicos abrieran las hostilidades con el inicio de la Operación Black Back (carnero negro), donde los aviones de la RAF bombardearon sin cesar el puerto argentino, con el propósito de conseguir rendir cuanto antes a los sudamericanos que defendían el archipiélago. Los militares argentinos, en desventaja, deciden poner en alerta a todo su personal para frenar el empuje británico. Las Fuerzas Armadas de Argentina se disponen a contraatacar, y para ello orquestan una maniobra donde la totalidad de sus cazas salgan al encuentro de la flota del Reino unido. La misión más delicada se le asigna a la denominada Sección Rubio, una escuadrilla de combate con mucha experiencia. Al frente del contraataque parten el Capitán Rhode y el Primer Teniente Ardiles, que despegan de la base Río Grande en misión de patrullar sobre las islas y abatir cualquier fuerza enemiga. Al atardecer, y después de varias escaramuzas, Rhode debe volver a la base por problemas en su aparato, y Ardiles decide seguir la misión patrullando en solitario. Cuando sobre los tejados de escapa la tarde, un avión británico se coloca en la cola del aparato del ‘Pepe’ Ardiles, que trata de mantenerle alejado a una distancia de tres millas. El argentino, desesperado, no puede contener el empuje del enemigo. Recibe el impacto de un misil, se escucha una explosión y el caza de Ardiles se pierde entre la nada. Desde la base argentina, Ardiles es llamado con insistencia a través de todas las frecuencias radiofónicas. No hubo respuesta. Los restos del avión cayeron en llamas sobre la isla de Bouganville, y a pesar de que muchos helicópteros buscaron el cuerpo del capitán Ardiles, fue imposible dar con su paradero. José Leonidas Ardiles, primer teniente, fue el primer piloto en regar con su sangre Las Malvinas, cayendo en combate un 30 de marzo. Read the rest of this entry »
[por Rubén Uría]
Año 1957. Europa sella el Tratado de Roma, la primera piedra de la Comunidad Económica Europea, y Estados Unidos entra en combustión gracias a la inquisitoria actuación del Comité de Actividades Anti-Norteamericanas, presidido por el senador Joseph McCarthy. Son tiempos en los que la Hamilton Watch Company introduce en el mercado el revolucionario reloj eléctrico, en los que Stanley Kubrick lleva a la gran pantalla ‘Senderos de gloria’ y en los la perra Laika pasa a la historia como el primer ser vivo en ser lanzado al espacio exterior. En España, las lluvias torrenciales provocan 28 muertos en La Palma, la policía aborta un intento de huelga en las minas de Asturias y Camilo José Cela es nombrado nuevo académico de la Real Academia de la Lengua. En la crónica social, el Real Madrid ocupa el primer plano del escaparate mundial, y se erige como gran estandarte y embajador del producto español fuera de sus fronteras. Aquel equipo, integrado por estrellas como Di Stéfano, Gento, Rial o Santamaría, se había coronado como Campeón de Europa y estaba forjando su leyenda, convertido en un Atila que vestía de blanco y que, allá por donde pisaba, conseguía que no volviera a crecer la hierba. En 1957, en el fútbol que hoy día se adivina como la época del pleistoceno, la estela del Real Madrid no sólo se dibujaba en forma de grandes éxitos internacionales que se apropiaba el Régimen, sino que se había convertido en un fenómeno social que atrapaba a grandes y pequeños, que acudían, en riadas de gente, al Santiago Bernabéu. Eran muchos los que acudían, de todas partes de España, para ver con sus propios ojos a aquel equipo de equipos, a aquel Madrid que estaba formado por campeones, por héroes dominicales, por unas camisetas blancas formadas por mitos, ritos y símbolos. Aquellos benditos aficionados vivieron muchos partidos memorables hacinados en la grada de Chamartín. Fueron testigos de remontadas históricas, de goleadas relámpago, de cabalgadas imposibles y de un rosario de trofeos, conquistas y campeonatos. Pero ninguno de aquellos privilegiados podría olvidar un gol que se marcó en el Bernabéu el 17 de noviembre de 1957. Ese gol fue el más estético, el más complicado, el más difícil, el más aplaudido, el más largo y el más inesperado. El gol de goles. Su autor fue Ramón Marsal. Read the rest of this entry »
[por Rubén Uría]
No sabe quién es el Kun. Tiene pie japonés, piernas delgaduchas, cintura elíptica, ojos gigantes, peinado imposible y dientes más blancos que la nieve. Amaga en las ruedas de prensa, culebrea compañeros, apoya el mundo en sus caderas y firma un conjuro extraño hecho cadencia, hecho radio. Como un ritmo juguetón. Como una niña a la que se le quedó chico el pueblo y se cambió de acera para caminar por el escaparate de la gran ciudad. Sus labios son letra y música de Pablo Milanés. El breve espacio en que no estás. Todavía no pregunté ‘¿te quedarás?‘, porque temo la respuesta de un ‘jamás’. Rompe todos los esquemas, no confiesa ni una pena, y no me pide nada a cambio de lo que da. Y como canta al maestro, no es perfecta, más se acerca a lo que yo…simplemente soñé. Con ella [gracias Serrat] quieren dármela mis amigos y se amargan la vida mis enemigos. Juega en el estadio de mi corazón, es Corrientes 348 segundo piso ascensor. No hay porteros ni vecinos, adentro cóctel de amor. Mario Benedetti decía que Maradona era la única prueba empírica de la existencia de Dios. Estaba equivocado. Ella maradonea. Y siempre dice no. Es la bandera de una pasión inexplicable llamada vida. Read the rest of this entry »
[por Rubén Uría]
“Ahora bebo Coca-Cola y no tomo coca, he cambiado”. Hablaba un cerebro tamaño de guisante, empeñado en mentir a un futbolista con corazón de elefante. Sólo era la débil coartada de un futbolista que como Maradona, necesita que le necesiten. La última del diez de Newcastle, Tottenham o Lazio llegó al ser detenido en South Kensington, al oeste de Londres, por haber agredido a otro individuo en un bar. Todo arrancó después de un cóctel explosivo de tequila, bourbon y cerveza. Gascoigne nunca se dio la oportunidad de aprender de los errores de George Best. Heredó su talento con la pelota, sí, pero también sus devaneos con la botella.. Copió su fútbol primero, y su alcoholismo después. Recluido en clínicas para tratar depresiones, ahogado en por el brandy, y víctima de demasiados escarceos amorosos, Gazza camina por la vida con la misma fugacidad que su predecesor. Quizá, de forma inconsciente, siempre quiso ser Best. En el campo, y fuera del campo. Georgie solía decir que Paul no le llegaba “ni a la suela de la botella”. Gascoigne fue más allá cuando se comparó con el malogrado Best de una manera muy ambigua:
- Se habla mucho de de mi parecido con George Best, y lo único que es verdad es que los dos amamos el balón y el whisky, o al revés. Read the rest of this entry »
[por Rubén Uría]
No hay ley de memoria histórica con Ronaldinho. Ayer era borrego blanco. Hoy es oveja negra. La vorágine de una vida desordenada, los encierros en el gimnasio, la máquina registradora que tiene por hermano y sobre todo, su pérdida de chispa, le han convertido en un sospechoso habitual en Barcelona. Esa máquina de picar carne que conforman el periodismo, el aficionado de a pie y sus propios compañeros, amenazan con repetir ese final amargo y dramático que protagonizaron en su día Schuster, Maradona o Ronaldo. Todos fueron planetas que pusieron en órbita al Barça, y todos salieron por la puerta de atrás. Todos tuvieron los mismo síntomas de Ronaldinho. Hoy el borrego blanco es Krkic, y la oveja negra es Ronaldinho. Quizá mañana sea Etoo. O Messi. El fútbol no tiene memoria y el Barça, en estas cuestiones, siempre ha sido un club amnésico con sus cracks. Todo, por ese viejo vicio humano de confrontar en vez de complementar. Read the rest of this entry »

Volvió a enfundarse la ‘10′ de Maradona y se marcó un recital. Riquelme, repudiado en Villarreal y recuperado por Basile, se ha convertido en una especie de mártir del talento cuyos goles azotan la conciencia de algunos entrenadores. Cada pase de Román es un S.O.S para Aguirre, cuyo Atlético sigue acéfalo a pesar de tener buenos jugadores. Riquelme, cuyo carácter no es el de una hermanita de la caridad, siempre se defiende mejor hablando en futbolés, un lenguaje tan viejo como universal. Sus últimas palabras han sido dos goles. Dos meteoritos de falta directa con dedicatoria implícita para Pellegrini: ‘Para vos, chileno’. Read the rest of this entry »
Año 1986. El cometa Halley surcaba nuestro cielo, Ronald Reagan se enfrentaba al escándalo del Irangate, y Felipe González decía sí a la OTAN. En Mexico, que un año antes había sufrido un espectacular terremoto, se disputaba el Mundial de Fútbol. Fue el campeonato de Maradona y su Mano de Dios, pero antes, los dioses del fútbol tenían reservada una tarde de gloria para La Furia española. Fue en Querétaro, en el estadio de La Corregidora. Un caluroso 18 de junio. Aquella tarde, El Buitre voló bajo y fulminó a Dinamarca, La Dinamita Roja. Aquel niño pecoso, balbuceante ante los periodistas, tímido por naturaleza, con cara de no haber roto un plato, hizo añicos a los vikingos. Marcó cuatro goles, puso patas arriba México y convirtió España en un sólo grito: ‘Oa, oa, oa, El Buitre a La Moncloa’. Aquel ángel sexuado, aquel nene frágil y tierno, hizo soñar a todo un país. Aquel día, Emilio Butragueño se disfrazó de Dios para jugar un ratito a fútbol. El portero danés sólo acertó a decir después del partido: ‘Ha sido como si fuese Dios, estaba en todos los sitios. Bajaba como del cielo y nadie podía pararle. Ha sido su noche’. Read the rest of this entry »
[por Rubén Uría] [Imagen: Marca.com]
Dos talentos. Dos argentinos. Dos enanos mortales. Dos sucesores al trono de D10S. Dos que hacen la fácil, la difícil y la imposible. Dos hijos de la calle. Dos genios del sórdido barrial. Dos niños alegres. Dos pibes que saben meter goles olímpicos. Dos críos que saben meter goles con la mano, como El Diego. Dos compañeros de selección. Dos amigos. Este domingo, dos rivales. Mario Benedetti escribió en cierta ocasión que los goles de Maradona eran la única prueba fiable de la existencia de Dios. Messi y Agüero se empeñan en llevarle la contraria al maestro Benedetti. Actúan este domingo. Read the rest of this entry »
[por Rubén Uría]
‘Kun, Kun, Kun, Kun…’ Un grito de guerra explota en las catacumbas del Calderón cada vez que el centro de gravedad de Agüero conecta con ‘la redó’. El ‘Kun’ es un clon de Romario, un pibe que persigue el sueño de Maradona, un jamón con patas, un talento de suburbio. Agüero, el nuevo hijo pródigo del territorio comanche del Atlético de Madrid, está de moda. Sus zarpazos, su sensibilidad con la pelota, su conjuro hecho cadencia, le han convertido en lo más deseado del escaparate fútbol. Es, este asesino con cara de niño, un futbolista de los que están llamados a marcar época. Aire porteño, descaro pillo y sonrisa vacilona. Fútbol de barrio en estado puro. Su historia, por humilde y rosa, engancha corazones. El secreto del ‘Kun’ no son sus goles, sino su capacidad para hacerlos sentir. Agüero es como el anuncio del reloj de Banderas. ‘No es lo que tengo, es lo que soy’. Y el ‘Kun’ es fútbol de barrio. Read the rest of this entry »
[por Rubén Uría]
Hay quien ve en el Atlético un puñado de buenos futbolistas capaces de lo mejor y de lo peor. Hay quien ve en el Atlético un grito de este año sí. Hay quien ve que con Diego Forlán, el Atlético tiene más dinamita que en años anteriores. Hay quien ve en el ‘Kun’ un clon de Romario, un pernó que mezcla París con Puente Alsina. Hay quien ve, en este alegre niño argentino, el fútbol de barrio. El tango, burlón y compadrito, que salió del sórdido barrial buscando el cielo. La Catedral, escenario de goles imposibles, vio al pequeño Agüero amagar con la cintura, gambetear con el cuerpo, apoyar el mundo en sus caderas y firmar un conjuro extraño, hecho cadencia. Un golazo. Made in Agüero. Como un ritmo juguetón. Fútbol de barrio. ‘Kun’ copyright de Maradona. Read the rest of this entry »
El sentido común indica que no se llevan acabo controles de alcoholemia en la redacción de deportes del diario inglés ‘The Times’. Es la única explicación coherente para tratar de asimilar que, en un reciente artículo sobre los 50 tipos más duros de la historia del fútbol (Football’s 50 Greatest Hard Men), el primer clasificado de ese ránking de dudoso honor sea Andoni Goikoetxea, ex dle Athletic y ahora entrenador del Hércules. Al conocer la ‘buena‘ nueva, Goiko ha explicado que ’siempre es importante ser el mejor del mundo en algo, aunque yo hice eso a Maradona y nadie habla de lo de Figo a un jugador del Zaragoza’. Es decir, que después de escuchar a Goiko, uno también asume que no existen controles de alcoholemia para ocupar el banquillo del Hércules. Pero a lo que nos ocupa: Sostiene Alex Murphy que los méritos de Goiko son rotundos para ocupar tan meritorio puesto: Casi mata a Maradona y le apodaban ‘El Carnicero de Bilbao’. A rebufo del ex del Athletic aparecen Stuart Pearce (ni una mala palabra, ni una buena acción en el campo), Basile Boli (lo más parecido a la muerte si uno pasaba por el área), Gentile (aquel que persiguió a Maradona hasta el lavabo con la misión de dejarle inválido) o Beppe Bergomi (que tampoco repartía caramelos).
Sospecho que todavía sobrio, Murphy también decide incluir en el artículo a Nobby Stiles (el enterrador que jugaba de defensa en la selección inglesa de 1966), a Pasarella (que llegó a decir que pegaba por placer, no por necesidad) o a Marco Materazzi (el angelito que se acordó de la hermana y la madre de Zidane). No hay mención alguna para iconos del patadón como Migueli (duro de pelar), López (noble y siempre Súper en la caza de la tibia), Prieto (el Tiburón) o Pablo Alfaro (del que Futre llegó a decir que podía haberle dejado de por vida en silla de ruedas). Sin embargo, el redactor de The Times debió alcanzar el tope de alcohol en su sangre cuando decidió obviar al tipo más duro, despiadado y salvaje que ha pisado un campo de fútbol. Vinnie Jones, el matarife del Wimbledon, fue, ha sido y será el futbolista más bestia que cualquier periodista (si ha superado con éxito el control de alcoholemia) pueda recordar. No era precisamente Bambi. Dejaba en parihuelas a Aguirre Suárez (del Granada de los 70), pasaba por la derecha a Goyo Benito (aquel al que su rival le rogaba ‘no me pegue má señó Benito’) y era mucho más duro que Ruggeri (el argentino al que todos conocían con la sílaba Ma- delante de su apellido).
Vinnie no tenía rival. Era un ángel exterminador que sembraba el pánico entre los delanteros rivales. Estrujaba, escupía, soltaba los codos, machacaba las rodillas, metías dedos en las costillas, sacudía cabezazos y si el árbitro anda corto de vista o de valor, sacaba sus dotes de karateka. A un nueve del Watford le obsequió con un piquete de ojos que fue vídeo del año en el mercado negro de Londres. Y a Paul Gascoigne, entonces en el Newcastle, le hizo un marcaje que nadie podría olvidar. Le derribó 14 veces, le escupió en la cara, le amenazó de muerte y, como se aprecia en la foto (*), le hizo unos cariñitos a los genitales de Gazza. Después de aquel festín de violencia, Vinnie publicó un libro sobre las malas artes en el fútbol, y tuvo palabras para Gascoigne: ‘Me cuesta creer que todavía Paul pueda usarlos’. Pues bien, Jones, que después de sus carnicerías en el fútbol ha sido y es actor de cine de cierto éxito (Snatch, cerdos y diamantes), no aparece en ningún lugar del supuestamente científico ránking del diario ‘The Times‘. No creo que al ‘asesino de Gales’ le haya hecho mucha gracia comprobar que sus ‘hazañas’ con pantalón corto hayan pasado inadvertidas por el ‘The Times’. Habrá pensado que su brutalidad estaba fuera de concurso o, como dice los franchutes, horse categoriè. Fuera de categoría. Con razón. Vinnie Jones no era precisamente Bambi.
PD: Dejo en el tintero una buena legión de ‘quebrantahuesos’ y casos con pruebas más científicas y empíricas de la dureza de los sujetos en cuestión. Se admiten sugerencias.
[por Rubén Uría]
Mientras en Italia dicen que “ya igualó a Messi”, el Atlético de Madrid lo espera con los brazos abiertos. Llega al rescate. Después de que el Atlético se diera cuenta en Rumanía de que Drácula tampoco era inocente, ahora Aguirre se ve en la encrucijada y quiere al ‘Kun’ sí o sí. No fabricó su mejor fútbol en el Atlético, pero lejos de la rojiblanca, Sergio Agüero regresa al Manzanares con un hat-trick bajo el brazo: mejor jugador, máximo goleador y campeón del Mundial Sub 20. Ahora que Fernando Torres se ha mudado en Anfield, va siendo hora de que el ‘pibe’ se gane un lugar en el corazón vacío de la hinchada atlética. Por ilusión no va a quedar. Por clase, tampoco. Hay quien ve en el ‘Kun’ un clon de Romario, un pernó que mezcla París con Puente Alsina, y sobre todo, quien ve en su minúsculo cuerpo a uno de esos pocos futbolistas capaces de conjugar el verbo maradonear. En Canadá se ha ‘Kunsagrado’ como un futbolista de talento, como un jugador irreverente, como un chapulín albiceleste, como un jamón con patas, como uno de esos locos bajitos que, como Leo Messi, devuelve el precio de la entrada.
Uno entiende que es un niño. Que aún no ha explotado. Que quizá no tenga la cabeza preparada para aguantar la presión. Que quizá no se cuida de manera espartana. Uno asume los efectos colaterales de ese pequeño volcán llamdo Agüero. Ahora sólo falta que el ‘10′ del Atlético se empilche de gambeta y mande a hacer puñetas el marcapasos de la sufrida afición atlética. Porque él, a falta de un Riquelme que llevarse a la boca, es el último eslabon de calidad de un equipo que por momentos, parece una panda de amigos. Bajo ese aspecto de Billy el Niño a lo Atahualpa Yupanqui, Sergio está empezando a convertirse en uno de los referentes del fútbol mundial. Aún no está entre los más grandes, pero tiene atrevimiento, descaro, clase para aburrir y un talento innato para conducir la pelota. No es Pelé, obvio, pero este ‘Kun’ tiene la cumbia en el cuerpo. Uno juega como es. El ‘Kun’ es alegre. Su fútbol también. Y eso no tiene fronteras, porque el gol es un lenguaje universal. Entra de a poco. Es intermitente. Pero hay que tenerle fe.
‘El Hacha’ Adelante Kun Agüero
[por Rubén Uría]
Jugaba bien al fútbol, es una incógnita en el banquillo y no tiene demasiado buen gusto para elegir las camisas. Carlos Dunga, un talentoso del otro fútbol que no de la escuela artística, ahora manda recados a través de la prensa. Reclama su cuota de protagonismo para administrar el talento. El discurso del seleccionador pasa por atizar a Ronaldinho. ‘Está mal físicamente. Le falta chispa y tiene que entrenar mucho más’. No ha descubierto la pólvora. Si apuran, tampoco la penicilina. Dinho lleva tiempo ausente, apático, fuera de forma, con barriguita y con más tiempo para las natillas que para los goles. Se ha encerrado en el gimnasio. Lleva así desde que se filtró que Berlusconi quería ficharlo. Lleva allí desde el día de los Santos Inocentes. Se ha encadenado al plinton como Fernando Fernán-Gómez al water en El anacoreta. Sin embargo, el azar no ha existido en este toque de atención de Dunga. Ha habido premeditación y alevosía. Y remate triunfal: ‘Kaká y Robinho podrían ser los mejores del mundo. Dinho debe entrenar más’. Ronaldinho, a través de una carta a la CBF, se negó a asistir a la Copa América. De aquellos polvos, estos lodos.
Bien está que Dunga saque pecho en los micrófonos. Bien está que adopte pose de sargento chusquero. Porque el amor es ciego, pero los vecinos no. Si Ronaldinho está fuera de punto, si corre más en la báscula que en el campo, si usa la talla XXL y todas esas gaitas, uno se pregunta ¿qué mística razón tuvo Dunga para colocarle de titular ante Inglaterra? ¿Por qué Dunga lo puso de titular si está gordo? Pues por que Brasil es tierra de Diablos del Pan de Azúcar. Gordos, pero diablos al fin y al cabo. Conviene recordar que Garrincha parecía chueco. Romario parecía un tigre dormilón. Leonidas no entrenaba. Adriano no se llevaba bien con la ducha. Ronaldo tenía una barriga XXL. Brasil seguirá siendo Brasil mientras exista un Ronaldinho. Dunga es pasajero. Como su mal gusto a la hora de elegir corbatas y camisas. Lo de Dinho es ‘jogo bonito’. Innato. Un don divino. Para los incrédulos, una anécdota maradoniana.
Durante su etapa majestuosa allá en los ochenta, un tipo se acercó a un fisio de Diego y le susurró:
- ¿Cómo y cuánto entrena Maradona?
- ¿Vos viste alguna vez entrenarse a un gato?
- No.
- Pues Diego es un gato.
Corren malos tiempos para la lírica, cierto. El músculo se impone sobre la técnica, cierto. El fútbol está carente de grandes talentos, cierto. Quizá por eso servidor apuesta por recordar uno de los hechos históricos más relevantes del fútbol, cuya trastienda, después de un cuarto de siglo, sigue siendo un auténtico best-seller de negociación y un auténtico máster de anécdotas con nombres y apellidos. Ahora que todos hemos enloquecido con el gol de Messi y que todos somos conscientes de que El Diego sigue jugando un partido que todavía está por ganar, es grato echar mano de los papeles de antaño, de los viejos recuerdos, de la heremoteca. Hace 25 años se cerraba en Buenos Aires la negociación más larga del mundo. En la sede de la AFA se ponían las bases del acuerdo que permitía a Diego Armando Maradona fichar por el FC Barcelona. Allí le esperaban el Flaco Menotti, los balones medicinales de Uddo Lattek, sus peleas con Josep Lluís Núñez, las patadas de Andoni Goikoetxea e incluso una hepatitis que le marcó para el resto de sus días…toda una aventura española que desembocó en su fichaje por el Napóles italiano. Hace 25 años D10S jugó en el Camp Nou.
Como en su día llegó a confesar Nicolau Casaus, reliquia sagrada del barcelonismo, el traspaso de El Diego al Barça fue una telenovela de cuatro años de encuentros y desencuentros. Un cuarto de siglo después, los actores del fichaje confiesan anécdotas que antes se guardaban. El 5 de junio, Diego estampaba su rúbrica definitiva. Aunque el lunes 12 de julio, al otro día que Italia venciera por 3-1 en el Bernabéu a Alemania y se consagrara campeón del Mundo, el pase corrió riesgo de frustrarse: el presidente de la AFA, Julio Grondona y su tesorero, Ricardo Petracca, advirtieron que la AFA no otorgaría el tránsfer hasta que no se cancelara el préstamo de 400.000 dólares que había sido solicitado por Argentinos en 1980. Josep Maria Minguella, intermediario de la operación, recibió una inquietante llamada de Julio Grondona, presidente de la AFA. “Vení para acá, hay un problema”. El problema era que el gobierno militar argentino no estaba dispuesto a dejar ir al astro. Por decreto, el Almirante Lacoste -’organizador’ del Mundial’78 y Ministro de Bienestar Social- le dejó bien claro al Barça que ‘Dieguito’ no se iba. Lo dijo de uniforme, cargado de medallas y dejando claro que no aceptaba discusiones.
Otro capítulo que pasará a la historia será el del Hotel Plaza de Buenos Aires, donde emisarios argentinos y prensa especializada esperaban fumata blanca - mejor dicho, azulgrana- en los pasillos del hotel, donde les esperaba Minguella. En recepción, los mensajes para Joan Gaspart desbordaban a la telefonista. El vicepresidente se pasó cerca de dos horas hablando por el teléfono de la cabina del hotel antes de coger la llave y mientras hablaba por un aparato, las llamadas desde Barcelona y Argentina colapsaban el Hotel Plaza. El penúltimo recuerdo del culebrón llegó en el estadio de River Plate. Monumental. Encuentro Argentina-Benfica. Tras el encuentro, las partes implicadas en el traspaso se reúnen en una cena en la que se tiran los platos por la cabeza. El Barça comprueba como todos los que se sientan alrededor de la mesa les piden dinero. Les pide dinero la AFA, les pide dinero Boca por dejar de tocar las narices con el juicio, les pide dinero Argentinos Júniors y les piden más dinero los de Maradona Producciones. A las 4,30 horas de la madrugada Juan Ignacio Brugueras liquida la discusión con una frase que ha pasado a los anales de la historia del fútbol: “Señores, que somos el Barça, no los Reyes Magos”. La negociación está entonces, oficialmente, rota.
Dicen que fue entonces cuando Núñez dio un golpe de mano y acabó con el culebrón: Con todo a punto para sellar el acuerdo final en el despacho de Grondona, seis abogados de anteriores pleitos de la AFA con Boca se plantan en la oficina y aseguran que o les pagan los 240.000 dólares que les deben, o que ahí no se firma nada. Núñez lo solucionó rápido. “Juan, llama a un coche que nos vamos a casa y esto lo firmaremos en Barcelona. Minguella, tú te quedas”. Al cabo de dos días, Maradona abandonaba la concentración de Argentina en Alicante para viajar a Barcelona y firmar el contrato que culminaba la negociación más larga del mundo. Ya ha pasado un cuarto de siglo de toda esta historia. Prueba evidente de que el tiempo no nos perdona. Prueba evidente de que Maradona sigue siendo una parte fundamental del corazoncito de una generación que creció de la mano de Dios, del pie izquierdo de un 10, del Diego de la gente. Hace 25 años D10S jugó en el Barcelona. Cómo hemos cambiado. Hoy no está en la cancha, pero sigue haciéndonos pasar un buen rato con sus jueguitos por Internet. Cosas de la globalización.
(Reportaje extraído del diario ‘El País’, por José Marcos, periodista.)
‘…El lugar de reunión no es la calle Génova, delante de la sede del Partido Popular. El mensaje de texto tampoco anima a manifestarse contra Zapatero. El sms cree en los prodigios, no en la crispación: “Todos en el Coliséum contra el Barça. Juntos podemos llegar a la final. No parar de alentar hace milagros. Pásalo“. Los ánimos se han recobrado en Getafe. Han transcurrido tres semanas del gol de Messi, del calco del tanto de Maradona a Inglaterra en México 86. “Y lo hemos superado”, zanja Bernd Schuster, feliz de que Messi no figure entre los convocados para la vuelta de las semifinales de Copa de esta noche (21.00, Digital+, 5-2 en la ida). “Su gol nos hizo un poco de daño por salir en todo el mundo. Eso fue lo más duro, que en ese gol se viera la camiseta del Getafe y a mis jugadores. Nos hizo daño por salir en todo el mundo. Eso fue lo más duro“, comenta Schuster…(…)
(…) Para ahuyentar a los malos espíritus y que el ánimo no decaiga, el club ha empapelado el vestuario con decenas de razones para remontar de la afición: “Porque si pasamos se dejará de hablar del gol de Messi”; “Porque ellos van a pensar más en la Liga”; “Porque nada es imposible en esta vida”; “Porque en lugar de repetir 50 veces el gol de Messi, repetirán 50 veces la cara de Rijkaard al final del partido…”
Llegó como anti-Zidane, previo pago de 30 millones de euros. Una morterada. Fue la baza que jugó el infausto Joan Gaspart para congraciarse con una afición que ya empezaba a recelar de su gestión. El caso es que Javier Saviola, uno de esos mil doscientos argentinos (y subiendo) que ha sido considerado en alguna ocasión como nuevo sucesor de Maradona, el mejor futbolista de la historia y el futbolista que más veces ha muerto y después resucitado. El ‘Conejo’ es una solución para cada problema. Un acorazado de bolsillo listo, intuitivo, rápido y con el don del gol en las venas. El sino de Saviolita siempre ha sido ir con la maleta a cuestas. Su diáspora arrancó en Monaco, se hizo latente en Sevilla y su vida se ha desarrollado siempre con un pie y medio fuera del Camp Nou. Siempre tuvo delante un Kluivert. Siempre existió un Rivaldo. Enfrente siempre hubo un Ronaldinho. Un Etoo. Un Messi. Por haber, hasta hubo una pared islandesa llamada Gudjohnssen. Su papel siempre ha sido ser el desatascador oficial de Rijkaard, míster Frank.
Saviola ha aprendido a vivir siendo cola de león, recambio de lujo, revulsivo de veinte minutos. Nunca puso en su boca una cornucopia de excusas. Nunca salió de su lengua una queja. Un no puedo. Una negativa a entregarse, a jugar, a ser suplente. Está cortado por el mismo patrón de Iniesta, el silencio. Quizá por esa cualidad, y por irrefrenable estruendo de sus goles, Javier siempre ha sido una perla merecedora del favor del Camp Nou. La pregunta es, ¿se marchará Saviola al Real Madrid? El camino del puente aéreo ya lo tomaron Bernardo Schuster, Luis Milla o Luis Figo, entre otros. No les fue mal. Sin embargo, lo más llamativo del ‘caso Saviola’ siempre han sido sus extrañas condiciones. Sueldo alto, minutos enanos. Su idilio con el barcelonismo siempre ha sido un precio que a Laporta nunca le ha importado pagar. No importó cederlo al Monaco. Ni al Sevilla. Pero otra cosa sería verlo en el Bernabéu. Más de uno se lo echaría en cara pero ¿qué ha hecho el Barcelona para retener a Saviola? Pues primero nada, después nada y de postre, absolutamente nada.
Cruyff, de Saviola, siempre tiene menos palabra que un telegrama. Laporta, de Saviola, como el del dicho: ni una mala palabra…pero ni una buena ácción. Y Txiki Beguiristain, el inefable Txiki, ha firmado una gestión modélica con el argentino: mucha nariz, poco olfato. Hasta donde uno alcanza a comprender en el enmarañado y complicado negocio del fútbol, Saviola es un delantero de primer nivel, con pasaporte comunitario, alta calidad y finaliza contrato. El Barça siempre supo que el ‘Pibito’ tenía condiciones de estrella. por eso le fichó en su día. Quizá por eso hoy resulte patético ver cómo los dirigentes azulgranas tapan con un dedo el sol. ¿Quién cedió a Saviola? el Barça. ¿Quién relegó al argentino? El Barça. ¿Quién aconsejó al ‘conejo’ nacionalizarse? El Barça. ¿Quién le pidió que se rebajara el sueldo? El Barça. ¿Quién le ha hecho una oferta de renovación por debajo del subsuelo? El Barça. Bueno, pues ahora que el Madrid llama a su puerta, Laporta y Txiki corren por los pasillos del Camp Nou como la niña del exorcista. Están aterrorizados. No quieren otro ‘caso Figo’. No quieren volver a ver el césped lleno de cabezas de cochinillo. Aunque Villar les haya prometido que no cerrará el Camp Nou hasta que descubran quién mató a Laura Palmer. En definitiva: nadie podría asegurar si el argentino vestirá finalmente de blanco o no, pero sí hay algo que está claro ¿por qué demonios querría Saviola seguir donde no le quieren?
Rajoy gana más de 300 euros al mes. Sarkozy gana puntos en Francia. Saldos en Microsoft. Maddona en Malaui. Maradona a punto de ingresar en el psiquiátrico y Messi duerme a pierna suelta. Sin embargo, este viernes nos sitúa en una calma chicha antes de la tempestad que se avecina este sábado. Llega la primera final con mayúsculas. Todavía queda un mundo para conocer quién puede ser el campeón de Liga, pero después de la batalla del Bernabéu, más de uno empezará a tener claro quién no va a ser el campeón de este Liga sin dueño. Chocarán Real Madrid y Valencia, que velan armas, y lo harán en un partido con las cartas marcadas. Pase lo que pase, las trompetas del Apocalipsis sonarán llamando a arrebato. Hay urgencias…demasiadas.
Quique llega con un ojo puesto en el ‘amigo invisible‘, el señor de negro. No quiere que nadie vuelva a meterle la mano en el puchero, pero anda con la mosca detrás de la oreja después del ’show’ de Turienzo en Santander. Es decir, espejo de lo que somos - o Espe jode lo que somos si el juego de palabras les seduce-. El caso es que Flores, como buen atizador de conciencias, lleva los tanques al Bernabéu. Morientes pondrá el oficio de las armas. Villa, la dinamita que puede terminar de hacer volar por los aires a Cannavaro. En cualquier caso, la naranja mécanica de Flores sabe que sus esperanzas ligueras pasan por pescar puntos en La Castellana.
Del otro lado asoma un Real Madrid enigmático. Una moneda al aire. Capaz de jugar a nada y ganar, como de jugar bien a fútbol y perder. Pero mientras el coloso blanco anda en llamas en los despachos, Capello recupera al 23, David Beckham. Sólo ganando al Valencia podrán seguir jugando a hacer las cuentas de la lechera, porque a fin de cuentas, el humo suele ser una metáfora oportuna a la hora de hablar de ideas que se venden sin ser necesarias. Sólo podrá quedar uno después del fragor de la batalla del Bernabéu. Madrid o Valencia. Todo o nada. Y un envite tan fuerte, un órdago a ocho jornadas para el final, es motivo de psicosis para el ala oeste de la Casa Blanca. Si el Madrid supera el match-ball, el discurso será similar al de Bruce Willis en ‘El último boy scout’: ‘ El agua moja, el cielo es azul y las mujeres…tienen secretos’.
Messi, Messi, Messi…Pero dentro del pecho, me pide rienda el corazón. Uno confiesa sus pecados. Uno es maradoniano. Uno sufre por Diego. Uno llora por D10S. Otra vez se debate entre la vida y la muerte. Ayer en un centro psiquiátrico. Hoy en un hospital. Mañana, en una oscura casa de pensión. A la deriva, sin rumbo, sin norte y sin guía. El bacán que le acamala ya no tiene pesos duraderos. Se ha cogido de la mano de su amiga mala suerte, él, que nos colgó del hombro sus goles cósmicos y sus regates imposibles. Hoy olvida el aire que respiró ayer y se limita a juega las cartas que le da el momento. ‘Carga una cruz en los hombros por ser el mejor, por no venderse jamás al poder enfrentó. Curiosa debilidad, si Jesús tropezó, por qué él no habría de hacerlo. La fama le presentó una blanca mujer de misterioso sabor y prohibido placer’. Hoy el sueño del pibe, el cebollita que soñaba agarrado a la pelota, tiene el mate lleno de infelices ilusiones, víctima de otarios, amigas y gavión; por milonga, entre magnates, con sus locas tentaciones, donde triunfan y claudican milongueras pretensiones. Vivió preso de esa blanca mujer, de misterioso sabor y prohibido placer. Hoy la botella ha vuelto a acabar con su poder. Todo sigue siendo ‘… un partido que el Diego está por ganar…’
El de arriba le sigue concediendo la prórroga, pero Diego necesita que le necesiten. Anda pidiendo una mano tendida, un abrazo, un guiño, un buen consejo. Un gesto de cariño. El calor de un abrazo. Sentir que no está sólo. Que un pueblo le quiere y le arropa. Que somos legión los que en el partido más difícil de su vida, estamos deseando tirarle una pared para ayudarle a esquivar la muerte. Da igual si subió al cielo y bajó al infierno; si jugó y ganó; si meó y perdió; si fue la mano de Dios o fue la mano de un hombre; si su arrogancia extendía cheques que su ego no podía pagar; si hay penitencia para un argentino que se creyó Robin Hood; si no hay cielo para un napolitano que sueña con el Che Guevara; si hay cita con Fidel o si uno no se banca la bronca hacia Bush; da igual si uno es bilardista o menottista; si River y Boca no se mezclan; da igual si Tyson y el Diego son juguetes rotos; o si Gardel y Evita le han alquilado una parcelita en el cielo…Maradona necesita que le necesiten. Se quiere quedar.
Diego es un tango. Triste, burlón y compadrito. Un niño encerrado en un cuerpo de hombre. Un sueño avocado a un final irlandés. Un cebollita que se ató dos alas a la ambición de suburbio. Una leyenda que, como el tango, es conjuro de un amor hecho cadencia. Hecho pelota. Es una saeta de Joan Manuel Serrat. Un no puedo cantar ni quiero a ese Maradona del madero, a ese Maradona del hospital, sino al que anduvo en la mar, al Maradona que fue santo en Napoli, al Maradona que cambió los cañones por los goles, al Maradona que cantó con Freddy Mercury, al Maradona que soñó con jugar un Mundial y consagrarse en Primera. Sólo puedo cantar y quiero a ese Diego retratado por la letra y música del maestro Rodrigo: ‘En una villa nació, fue deseo de Dios, crecer y sobrevivir a la humilde expresión. Enfrentar la adversidad con afán de ganarse, a cada paso, la vida. En un potrero forjó, una zurda inmortal, con experiencia, sedienta ambición de llegar. De cebollita soñaba jugar un Mundial y consagrarse en Primera, tal vez jugando pudiera, a su familia ayudar…Te quiero Diego…’
Posdata: Ahí van algunas de las mejores frases de D10S, como terapia de grupo para ayudarnos a recordar a Maradona, ‘El Diego de la gente’, un niño-gol encerrado en un cuerpo enfermo. Un sueño inmortal. Una prueba evidente de que a Dios le gusta jugar al fútbol…
Playoffs NBA. Año 1986. Chicago ante Boston. Los Celtics, el mejor equipo de todos los tiempos, no son capaces de frenar un tsunami llamado Michael Jordan. El monstruo MJ anota 63 puntos y deja tiritando el Boston Garden. Aquella noche, en la ducha, Larry Bird sólo acertó a decir: ‘Creo que Dios se ha disfrazado de Michael Jordan y ha jugado un rato al baloncesto’. Esta noche, Dios volvió a meterse en la piel de un argentino - otra vez, sí- para jugar un ratito al fútbol…
Camp Nou. Semifinal de Copa. Barça-Getafe. Minuto 27. Leo Messi la agarra desde el centro del campo, escorado a la banda izquierda. Le salen dos al paso. Messi frena y vuelve a acelerar con un tirón mágico, se interna hacia el centro de la cancha y pone el turbo. Ninguno de los dos defensas del Getafe llega a tomarle la matrícula. Vuela libre un cometa halley de La Pampa. A 35 metros de la portería sale otro centrocampista. Pone la pierna dura para abatirlo, pero no hay gloria en una falta. El argentino es una bola de fuego desatada, y se aproxima como un metorito humano hacia la portería. Casquero se tira a sus pies. Su botín: H2O, agua. Avanza imparable Messi, la pulga que cruzó el charco, y encara a los dos centrales. Alexis y Belenguer tiemblan al borde del área. El rubio se aparta asustado, el moreno va al piso. Uno pega, el otro, espera. Messi, un Alberto Tomba bajando los alpes en un eslálom suicida, les quiebra la cintura. Pasa como el agua entre las rocas. Cual Bruce Lee: Be Messi my friend…
El último escollo se llama Luis García, el portero suplente del ‘Pato’Abbondancieri. Sólo tiene unas décimas de segundo para decidir si sale o se queda. Se viene Messi. Mal día para ser titular. El cohete de la Argentina sale trastabillado, pero guarda el equilibrio como un funambulista perfecto y mete la quinta velocidad. Lleva corriendo una vida, pero sí, todavía tenía otra velocidad. El portero se lanza, desesperado, hasta las botas de Messi. Busca balón. Encuentra césped. Leo maravilla. Supera al meta y eleva, con un toque mágico, la única pierna que queda en pie. Golazo. Leo mira al tendido, fuera de sí, presa de un terremoto que acaba de frenar. Rugido de un volcán que acaba de callar. Pañuelos. Cánticos. Etoo se lleva las manos a la cabeza. El Getafe mira al cielo. El mundo se detiene en el Camp Nou. Messi extiende el dedo índice al aire. Un cuento con final feliz. Una obra de arte. Sí, es la réplica del gol de todos los tiempos.
La música es Beethoven. El cine es Humprey Bogart. La ciencia es Albert Einstein. El deseo es Brigitte Bardot. Desde anoche, el fútbol no sólo es Maradona. No había mejor homenaje para la maltrecha salud de D10S que el golazo de Messi. Cuando El Diego vea la obra de arte de Leo por televisión, desde cualquier clínica argentina, Maradona no podrá parar de llorar…de felicidad. Dios volvió a elegir la piel de un argentino – otra vez- para bajar del cielo a la tierra y jugar un ratito al fútbol.
Nuevo capítulo de Ronaldo en el banquillo. Así que como canta Alejandro Sanz, Capello sigue su búsqueda de la primera persona. Dice Fabio que a la primera persona que le ayude a comprender, va a entregarle su tiempo, y va a entregarle su fe. Dicen que corre más en la báscula que en el campo, que no es devoto del club de “menos samba y más trabajar, y dicen que Ronaldo podría formar delantera con Homer Simpson. Pesa 91 kilos, casi diez más de los que tenía cuando fichó por el Real Madrid, y cinco más del que sería su peso ideal recomendable…o como dice Capello, “aceptable”….
Con Ronie no hay término medio: si juega y marca goles, es el Búfalo Blanco; si no juega, sólo es una talla XXL. Hay algo de verdad y algo de crueldad implícita en la figura de Ronaldo Nazaro de Lima. Un tipo que, como dijo Maradona de Palermo, “le da un beso a su mujer, sale de su casa y se encuentra un gol”. Y a la primera persona que no le quiera juzgar, Ronaldo piensa entregarle los goles que Capello quería guardar.
Diego Armando Maradona, “El Pibe”, “El Pelusa”, “La mano de Dios” o “El 10″ daba sus primeros pasos hacia el estrellato hace 30 años. Fue el 20 de octubre de 1976 cuando el futbolista más famoso y del que más se ha escrito y hablado en todos los idiomas en el último tramo del siglo XX debutó en la Primera División del fútbol argentino. Era un miércoles, y en el modesto estadio del Argentinos Juniors, donde se formó, 7.700 aficionados pagaron la entrada para ver el partido del equipo profesional del club frente al Talleres de Córdoba correspondiente al campeonato Nacional. Pocos imaginaron que serían testigos de un hecho histórico y muchos más aseguraron haber estado allí esa tarde de calor agobiante. Sus parientes, sus amigos e incondicionales hinchas del Argentinos Juniors en el barrio de La Paternal estaban enterados de que, al menos, jugaría unos minutos, por que el técnico Juan Carlos Montes lo había convocado para ir al banquillo. Faltaban diez días para que cumpliera los 16 años. Soñaba con ser campeón y jugar un Mundial, como lo dijo en una entrevista de la televisión en blanco y negro cuando asombraba en los torneos infantiles en los que participaba con el equipo “Los cebollitas”, que dirigía su descubridor, Francisco “Francis” Cornejo.
Ganaba Talleres por 0-1 y estaba por terminar la primera parte del partido. “Montes, que estaba en la otra punta del banquillo, giró la cabeza hacia mí y me clavó la mirada como preguntándome ‘¿Se anima?’ Yo mantuve la mirada y esa, creo, fue mi respuesta. Enseguida empecé con el calentamiento y en el arranque del segundo tiempo entré”, comentó Maradona años después en su libro “Yo soy el Diego”.¿Se anima? Yo mantuve la mirada y esa, creo, fue mi respuesta…”Vaya Diego, juegue como usted sabe, y si puede tire un caño” (pasar el balón entre las piernas del rival), le dijo el entrenador en el momento en que sustituía al centrocampista Rubén Giacobetti.
“Le hice caso: recibí la pelota de espaldas a mi marcador, que era Juan Domingo Cabrera, le amagué y le tiré la pelota entre las piernas; pasó limpita y enseguida escuché el ‘Ooooole’ de la gente, como una bienvenida”, recordó “El 10″, que ese día tenía la camiseta número 16.
Ese “caño” fue el recurso que lo marcó para siempre ante la afición argentina. Argentinos Juniors perdió el partido, pero a muy pocos le importó ese detalle. El país entero hablaba del pibe de oro en los días siguientes, y nunca dejó de hacerlo.
“Pelusa” o “Pelusita” era el apodo de aquel pequeño malabarista que, hasta pocas semanas antes del debut soñado entretenía a los espectadores en el descanso de los partidos que disputaba el equipo profesional del club, haciendo piruetas con un balón que nunca dejaba botar en el suelo. “Pelusa”, Diego, o “el morochito” (pelo negro) de Villa Fiorito -donde comer todos los días era poco menos que una hazaña-, se convirtió rápidamente en Diego Armando Maradona, el astro del fútbol que asombró al mundo con sus genialidades en los campos de juego y sus desplantes al poder y que tuvo en vilo a millones de aficionados y admiradores con sus problemas con la droga.
PD: En este blog puedes leer todas y cada una de las mejores frases de Diego Armando Maradona sobre sus amigos, rivales, enemigos y su familia.
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[por Rubén Uría] Una vitamina B-12, con alma de Napoleón y gran entusiasmo por la pizarra. Eso es Juande Ramos, el revulsivo de Mijatovic. Un tipo que ha firmado para seis meses, pero que he debutado en el vestuario más difícil del mundo con dos premisas bajo el brazo: primero orden defensivo, después presión y finalmente, el juego por los flancos. Con esa receta, el Real Madrid de Juande Ramos lavó su imagen, mejoró su calamitoso balance defensivo y dejó unas cuantas ráfagas de buen fútbol, sazonadas por las contras eléctricas de Arjen Robben (el hombre que si no fuera de Cristal de Murano, sería tan bueno como el Balón de Oro). Cuestiones todas, con Schuster fuera, aparentemente sencillas, pero que en la práctica no lo eran tanto. Enfrente estuvo un devaluado Zenit, un rival de mucho glamour pero poca puntería y demasiada bondad, y que no acabó de exigir al Real Madrid, que manejó esta noche un discurso más coherente al peso de sus futbolistas. Como no hacía falta la épica, echó mano de la estética. Apareció imperial Robben, acudió a su cita con Europa el de siempre, Raúl (gol de churro más gol de goles) y Gago volvió a demostrar que sube como la espuma en el eje del equipo. Dudek (no es broma) fue titular. No le marcaron gol y dejó un par de paradas. Y Dudek, titular, dejó una duda: ¿Hay que reservar al portero del Real Madrid antes de visitar el Camp Nou? El debut de Juande en el banquillo dejó tres goles a favor, ninguno encajado y una sensación de que, a este entrenador, nadie le podrá reprochar que no tiene las ideas muy claras. Fue un 3-0 balsámico, cierto, pero ahora llega la hora de la verdad. Siguiente estación, el Camp Nou. Continue…

















