[por Rubén Uría] Una señora de Bellflower, en el estado de California, daba a luz a octillizos - seis niños y dos niñas- mediante cesárea, en el hospital Kaiser Permanente. El parto duraba cinco minutos y la medicina hacía posible lo imposible: ocho hijos en cinco minutos. A esa misma hora, en Madrid, los “once magníficos” de Vicente Boluda realizaban el ejercicio opuesto a la santa de Bellflower, California. Mientras la medicina hacía posible lo imposible, la Junta Directiva del Real Madrid hacía imposible lo posible. Boluda y sus cirujanos invertían cuatro horas (240 minutos, 14.400 segundos) en un paritorio sobre el que gravitaban cuatro partos con cesárea. A saber: fecha de repetición de la Asamblea, fecha de elecciones, saber si se ficha o no; y por último, si Mijatovic debía seguir o no.
[por Rubén Uría] Hasta la fecha, este Real Madrid de Juan de la Cruz Ramos nos había enseñado un DNI basado en el contragolpe. Un Madrid encorsetado, con un centro del campo musculazo y con el único brillo de los arabescos de Robben y las manos de Casillas. Un Real Madrid con espíritu de Hillary, que avanzaba día a día en busca de la cima del Everest a golpe de piolet. Sin embargo, todo ese crédito se agotó de golpe ante Osasuna, y del sentido común y el contragolpe se pasó al desconcierto y el pelotazo. Osasuna presionó la salida del balón y, con ese único movimiento, Camacho consiguió reventar todas las costuras caseras de Juande. Al punto de que Pepe y Cannavaro se hinchaban a pegar pelotazos sin sentido, mientras que Gago y Lass resultaban aptos para la destrucción, pero quedaban “retratados” a la hora de generar fútbol y ofrecer una salida creativa al ataque. Osasuna, mejor colocado, escarbó en lo más hondo del Real Madrid, y el público comenzó a premiar a lo suyos con pitos. Juanfran era un puñal y descosía a Heinze, Nekounam podía con todos y Masoud parecía un clon de Zidane en algunos lances. Arreciaban los pitos y a Boluda no le llegaba la camisa al cuello.
[por Rubén Uría] Durante mucho tiempo, Italia se rindió a su potencia y Juventus, Milán e Inter se pegaban por su fichaje, mientras los tifosi le bautizaron como “Il due”. Hoy, diez años después de ese gran cartel, de aquella carrera meteórica y de estar curtido en mil batallas, sobre Míchel Salgado descansan toneladas de presión que se han acumulado, a lo largo de una década, prendidas en el pecho de un futbolista que siempre ha sabido vivir en la piel de símbolos sacro-santos del madridismo como Hierro, Sanchís o Raúl. A Míchel Salgado le defienden sus números y su pundonor. Sobre la espalda de “Il Due” está cayendo el peso de una responsabilidad que a su edad ya no debería soportar, pero él mejor que nadie sabe que este Real Madrid necesita más hombres que nombres. Salgado deja el poso de que ya ha jugado sus 100 mejores partidos, que está en el umbral de la retirada y que ha cumplido con creces en todas y cada una de las temporadas con las que se ha ganado su contrato regando el campo con su sudor. Hace tiempo que su DNI no es el de un chaval. Tanto, como el tiempo que lleva el club sin encontrar un nuevo Salgado en el mercado. Hasta entonces, Míchel se sigue comportando tal y como llegó al Madrid. Lo que tiene, lo entrega en el campo. Lo que sabe, lo transmite fuera de él. Porque a Míchel le duele el Madrid. Y por eso, cuando le preguntan, responde. Con franqueza, sin amabages, sin ambigüedades. Y lanza un SOS: “En este Madrid existe una fractura social“. Y un aviso a navegantes: “Lo del Real Madrid es un problema de poder; lleva unos años en periodo de convulsión total”. Y coño, con perdón, hace autocrítica: “No estamos al nivel de esta camiseta, y yo me pongo el primero”. Y no entiende estos nuevos tiempos de vestuarios revueltos, de millonarios con mentalidad infantil, de tipos que llevan dos días en el club y piden revisiones de contrato: “El que no sepa soportar la presión, que se vaya a hacer danza. Esto es el Real Madrid”. Salgado, “Il Due”, bravo entre los bravos, una vida dedicada al Madrid, nunca ha sido de los que se esconden. Habla alto y claro. Deja lo que tiene en el campo, y ahora predica en el desierto. sus palabras no han provocado una catarsis. No han abierto ningún debate interno. Ni externo. No han provocado una reflexión. Sólo han ocupado una reseña (pequeña, por supuesto), en los medios de desinformación. La carga de profundidad y verdad de Míchel Salgado, toda “La Traviata” que se ha cantado “Il Due”, sólo ha servido para ser una mota insignificante en la mita del vasto oceano de este “nuevo” Real Madrid. Y es que en este Real Madrid, la noticia pasa por Lassana Diarrá. Un futbolista sobre el que se escribe que es un clon de Makelele, del que se infiere que es un fijo para Domenech, y que, como principal curiosidad, comparte apellido con Diarrà. Read the rest of this entry »
[por Rubén Uría] Entrados los años ochenta, el planeta fútbol quedó en estado de conmoción cuando, a través de las escasas imágenes de fútbol internacional que llegaban, asistió a un espectacular gol de chilena de un holandés espigado, delantero centro, que la clavaba en la escuadra en un vuelo acrobático sin motor. Aquel bailarín del Kirov, aquel Nureyev del área, se llamaba Marco Van Basten. Jugaba en esa factoría romántica de la cantera que es el Ajax, y su gol al Den Bosch fue tan repetido en todas las televisiones del mundo, que aquel mismo día nació una estrella. En 2005, hace casi tres años, otro holandés espigado, delantero centro, de facciones duras y aire sofisticado, también hacía saltar por los aires los televisores del prójimo. También jugaba en el Ajax, se le empezaba a considerar el heredero natural de Van Basten, y había sido capaz de emular a MVB9 con una chilena portentosa en un vuelo acrobático sin motor, que acabó explotando contra las redes del Roda. Su golazo fue tan repetido por las televisiones del mundo, que más de uno empezó a preguntar quién demonios era ese cazagoles rubio platino que reventaba porterías. Su nombre era Klaas Jan Huntelaar. Le apodaban “El cazador”. Hoy llaman a su puerta. Read the rest of this entry »
[por Rubén Uría] Análisis de situación de la portería y la defensa del Real Madrid.
Iker Casillas: Entre El Divino Zamora y La Araña Negra Yashin, Iker siempre está de guardia. Es el custodio afortunado y felino del Bernabéu. El Ángel de Navalacruz saboreó las mieles del Olimpo en la Eurocopa, fue el capitán de la selección que maravilló al mundo y se presentaba como un serio candidato al Balón de Oro de France Football y el FIFA World Player. Sin embargo, no vive días de vino y rosas. Casillas, que mal acontumbró al Bernabéu a sus milagros cada domingo, vive hoy una etapa de desasosiego. Alterna una mala salida de puños con una discusión con su defensa, y vive subido en un terremoto. Calidad le sobra, pero no está, precisamente, en su momento más dulce. El balance defensivo, más que echarle una mano, acaba por echarle una mano…al cuello. Él, la verdad, tampoco está contribuyendo demasiado a la causa. Ha encajado demasiados goles. No es culpable directo, pero sí tiene su cuota alícuota de responsabilidad. Valoración actual: Aprobado. Read the rest of this entry »
[por Rubén Uría] Murano, según esa genial herramienta de consulta que es la Wikipedia, es una isla de la laguna veneciana, aunque como Venecia, es realmente un archipiélago de islas unidas por puentes. Se encuentra aproximadamente a 16 kilómetros de Venecia y se hizo particularmente famosa en el año 1291, fecha en la que todos los cristaleros de Venecia se vieron forzados a mudarse a Murano debido al riesgo de incendios. Durante el siguiente siglo, la isla ganó fama por la fabricación de abalorios de cristal y de espejos. Asú que, durante algún tiempo, Murano llegó a ser el mayor productor de cristal de Europa. Quizá por eso, echando una ojeada a las múltiples y diferentes lesiones de Arjen Robben, son (somos, serán) muchos los desalmados que se acuerdan del holandés y de su extrema fragilidad. Tanta, que Robben parece auténtico Cristal de Murano. Read the rest of this entry »
[por Rubén Uría] Querían demostrar que eran “leones” y no gatitos. Balenziaga y Etxebe tuvieron garra, Llorente fue una pesadilla para la zaga blanca e Iraola dio muestras de su clase. Aferrado a su nostalgia de ser un grande, a su vena romántica y a su honor, el Athletic vendió cara su piel en el Bernabéu. Cedió porque este Real Madrid nació con el don más divino y difícil de adquirir, el gol. Wesley Sneijder sacó el mortero en el primer tiempo, Gago cogió las riendas del equipo y Gonzalo Higuaín apareció como solución. “El Pipa”, que sigue reclamando más protagonismo en el equipo, cogió su fusil y fue decisivo con sus dos goles. Sufrimiento y triunfo para el Madrid; derrota y buena imagen para el Athletic. Un buen partido de fútbol que acabó sazonado por los errores humanos (algunos inhumanos) del colegiado, que estropeó buena parte del espectáculo. Después, La Nada. O mejor dicho, el bochorno. Tras el “show” de Álvarez Izquierdo, que destrozó el partido y perjudicó ostensiblemente a unos y otros (despedido con bronca y con un neverazo ganado a pulso), el partido dio paso a un concurso de sandeces, despropósitos, teorías del absurdo, lecciones de saber ganar y perder y un presunto corte de mangas. Al árbitro debería caerle un neverazo después de su actuación en el Bernabéu. A Caparrós, Schuster y Mijatovic, otro. Caparrós subió el listón de sandeces, Schuster el de la mala educación, y Mijatovic remató en plancha con una teoría del absurdo según la cual el Real Madrid está muy preocupado con los arbitrajes (¿?). Es decir, que el montenegrino puso ese listón por las nubes. Y de paso, subió el precio del pan. Entre todos, lograron tapar un buen partido de fútbol, donde el Real Madrid y el Athletic dejaron todo lo que tenían y jugaron un clásico que, por momentos, nada tuvo que envidiar a esos partidazos de antaño. Porque esta noche, Real Madrid y Athletic jugaron a fútbol. Mañana, una pena, nadie hablará de ello. Read the rest of this entry »
Ahí va un tópico, perdón por la simpleza: pudo ganar el Madrid, pudo ganar el Espanyol y, al final, acabó en combate nulo. Los precedentes históricos acusaban a los visitantes con unos números pavorosos. Así que el Espanyol, que venía con la moral rota en el derbi del macarreo, las bengalas y las polémicas de baja estofa, se presentaba en Madrid con la vitola de víctima propiciatoria para el Real Madrid. Llevaba doce años sin pescar en Madrid, y quizá por llevarle la contraria a la fría estadística, Tamudo, Luis García, Kameni y compañía se empeñaron en apretarle el nudo de la corbata a Mijatovic. Fue, en resumen, una noche gris del Real Madrid, que ofreció un saldo negativo para el equipo y que dejó nombre propios en el escaparate de la crítica. Schuster no estará demasiado contento con la actuación de Heinze, Cannavaro y Pepe. Tampoco tuvo motivos para reírse cuando Robben se echó la mano al muslo y dijo basta después de corretear durante veinte minutos. Y, ni mucho menos, debió parecerle divertido que el Real Madrid no fuera capaz de sacar adelante uno de esos encuentros donde no tiene licencia para fallar. Fue la historia de un paso atrás para la inercia ganadora que había cogido el Madrid, sí, aunque también hubo hueco para el optimismo. Primero, porque volvió Sneijder. Segundo, porque Raúl volvió a jubilar a los que le quieren jubilar. Anotó dos goles “made in siete”, fue el mejor de su equipo y se reivindicó como un tipo más que útil para la causa. Llegará un día en que se levante por las mañanas y se vea obligado a asumir esa travesía hacia la retirada, esa transición hacia el banquillo. Llegará ese día en que Raúl deje de tener gol. Pero de momento, ese día aún no ha llegado. Sin embargo, la mejor versión de Raúl no bastó para un gris Real Madrid. Ahora, la próxima estación del tren de la Liga será el Vicente Calderón. Una tierra que, tradicionalmente, es propicia para los milagros de Casillas y la pegada de ese señor al que no paran de enterrar en vida. Un tal Raúl. Claro, que también el Espanyol era equipo propicio y la estadísticas acabaron por los suelos. Habrá que esperar al siguiente capítulo de una Liga que escribe derecho, pero con renglones torcidos. Read the rest of this entry »
[por Rubén Uría]
Todavía estaba caliente el cadáver de Capello cuando a esas mentes pre-coq, a la sazón pasajeros del palco y repartidores de abonos, léase Ramón Calderón y sus directivos, se lanzaron al vacío con aquel invento mediático de la excelencia. No hubo memoria, ni cierta vergüenza torera, para una directiva que pisoteó sin rubor las esquelas de quien les había ganado una Liga (dos de dos para Capello, por cierto), y hubo permiso para rebanar el pescuezo del italiano, al que medio país periodístico faltó al respeto un segundo después de que se fraguara su fichaje. Muerto Capello, el presidente in pectore (presidente provisional) se echó en manos de un alemán con contrato en vigor en el Getafe. El maná lo debía hacer realidad Bernd Schuster, a la sazón socio del Barcelona. Ergo, que Mijatovic debía bajarse los pantalones por el capricho presidencial, tragándose un sapo cururú brasileño (especie de batracio que según dicen, es un animal típico carioca de unos veinte centímetros de longitud. Pedía, el de la Séptima, se lo tragó. En su día uno bautizó aquella operación como el desayuno ideal del Director Deportivo. Café y sapo cururú. Mano de santo. En esas, llegó Schuster. El alemán se perfilaba entonces como un técnico de perfil bajo, como un hombre campechano, locuaz en las ruedas de prensa y accesible al personal. Quizá por eso, Schuster tiró sobre sí mismo la primera piedra cuando entró al trapo al serle pronunciada la palabra excelencia: “Si he sido capaz de hacer jugar bien al Getafe ¿Cómo no lo voy a conseguir con el Real Madrid?”. Uno, que no es fan de Bernardo Schuster, concedió cierta lógica al silogismo. Read the rest of this entry »
[por Rubén Uría]
En el western “Sin Perdón”, protagonizado y dirigido por Clint Eastwood, se cuenta la historia del atormentado, cruel y maduro William Munny. Un hombre viudo, parco en palabras y que se presenta en escena como un ex pistolero que en su juventud se convirtió en asesino de hombres, niños y mujeres. Preguntado por ese don natural para causar la muerte, Munny resta importancia a la única cosa que sabe hacer en su vida: “Cuando se trata de matar, siempre he tenido suerte”. A Ruud Van Nistelrooy, delantero del Real Madrid, le ocurre algo similar. Cuando se trata de golear, él sabe que siempre tiene suerte. Que es una especie de William Munny en el vértice del área. Amagó, quebró la cintura de un zaguero, se fabricó un hueco, armó la pierna y el balón entró como un cohete en la portería de Toño. Un gol de bandera, de delantero centro puro, de pistolero del salvaje oeste que no tiene perdón de nadie ni conoce la piedad cuando llega la hora de disparar. Ramón Calderón y Pedja Mijatovic se pasaron un verano ardiendo en deseos de completar los grandes fichajes de Cristiano Ronaldo, Villa y Cazorla. Sin embargo, el gran fichaje estival para Schuster ha sido Rutgerius Johannes Martinus van Nistelrooij. Un depredador del área que no tiene piedad de ningún portero. Moraleja: menos Kakás y Ronaldos, y a ver para cuándo un monumento para Mr. Ruud. Antes de la aparición del holandés, Rubén De la Red, con un punterazo inteligente, había culminado una contra estratosférica de Higuaín. Dos chispazos que bastaron para apagar las luces de un Racing tan voluntarioso como inofensivo. El Madrid, de nuevo como casi siempre, volvía a salir vencedor gracias a una simple cuestión de pegada. Read the rest of this entry »
[por Rubén Uría]
Primer partido y primera derrota. Amén de la rajada de Robinho, la carga de profundidad del revés blanco va de la mano del bofetón al Barça del primerizo Guardiola en Soria. Fiel a su mala costumbre, el Real Madrid no hizo bueno eso de que las estadísticas están para romperlas, y volvió a caer en su visita a Riazor. Hasta esta noche, el Madrid llevaba diecisiete años sin saber ganar al Deportivo en Galicia, y esta noche, el equipo de Schuster hizo lo imposible por seguir alargando esa mala racha en el feudo de los de Lendoiro. Construyó poco fútbol, estuvo espeso en el centro del campo, no tuvo chispa en ataque y concedió demasiadas facilidades en defensa. Debió haber puesto más actitud (con C) y más aptitud (con P), pero pareció superado por la historia de un escenario que ya es una leyenda negra para los madridistas. El Deportivo, con un centro del campo sólido y una defensa con buen andamiaje, fue superior al vigente campeón de Liga, que pareció desnortado durante demasiadas fase del encuentro. Resulta extraño que un club de prestigio universal y de prespuesto mastondóntico lleva casi veinte años inclinando la cabeza en el estadio de un equipo en teoría inferior. Visto lo visto esta noche, en materia de estadios gafes, el Madrid debería intentar evitar pisar por Riazor. Hizo lo posible y lo imposible por perder. Jugó rematadamente mal a fútbol y, lo que es peor, no tuvo ni la entrega ni la épica que se le presuponen para tirar de un plan “B”. La historia del Madrid en Riazor sigue siendo una historia interminable. Read the rest of this entry »

Sylvie Van der Vaart / foto: web oficial www.sylviedvaart.nl
[por Rubén Uría]
Kaká o caca, esa era la cuestión. Desenlace: Kaká, final escatológico para Calderón. Cesc mediante y Robben al segundo intento, el culebrón venezolano de Cristiano Ronaldo ha sido abrumador. Acabó en vísperas de los Juegos Olímpicos – porque hasta eso tenía estudiado el musculado y bronceado CR7-, acaso porque el portugués no quería ser segundo plato mediático mientras Yao Ming, Gasol, Bryant, Nadal, Powell, Bolt y Federer le robaban las portadas y los primeros planos televisivos. Era CR7 o un final escatológico, y como todo el mundo sabe, Ramón Calderón volvió a quedarse con la misma cara que ponen las vacas cuando ven pasar el tren. Sea como fuere, aún restan veinticinco días para que la cúpula blanca orqueste una nueva sinfonía de titulares, fotografías, recortes, llamadas, reuniones y maniobras para dar calor y color a un verano que invita a manejar demasiados planes. Reventado el plan “A” (agua), Calderón se echa en manos del plan “B” (que consiste al parecer, y según dictado de la prensa, en atar a futbolistas de menos ruido mediático como Villa, Benzema, Diego Ribas y algún otro). Si para entonces falla el póker de posibles y futuribles, cabe imaginar que el montenegrino Mijatovic tirará de escuadra y cartabón para preparar el asalto a Normandía desde los despachos, urdiendo un laborioso plan “C”. Y así, en caso de apuro, la Junta Directiva del Real Madrid se calzará las botas katiuskas, se meterá gustosa en cualquier charco del mercado y remará a favor de corriente para vender más periódicos en agosto. No obstante, sin pretensiones de abordar la política de fichajes madridista de un modo frívolo, el mejor plan, hasta la fecha, ha sido el único que no planificaron, el plan “S”. El de Sylvie, la explosiva y sonriente esposa de Rafael Van der Vaart. Es innegable la capacidad futbolística del ex del Hamburgo, sus dotes de líder, de futbolista total, su visión de equipo, su pie de terciopelo y su extraordinario disparo. VDV no desprende ese insoportable y empalagoso brillo de purpurina que embadurna a CR7, pero es un jugador como la copa de un pino. Y tres abetos. Un tipo que amortizará su fichaje con su fútbol. Para lo otro, para la imagen, el glamour, las fotos y las portadas, para amortizar el “otro fútbol” del siglo XXI, ya está su esposa. Ellos no querían, pero lo han conseguido. Sylvie ha sido el gran fichaje mediático de Ramón Calderón. Quizá porque el plan “S” no estaba en los planes. Read the rest of this entry »
[por Rubén Uría]
‘The Cincinnatti Kid’ (El rey del juego, 1965) relata la historia de ‘Kid’, un jugador de poca monta que se gana la vida apagando faroles en el sesudo arte del póker. ‘Kid’ – interpretado por Steve McQueen-, posee un sexto sentido para anticiparse a la jugada, y ansía tener su oportunidad para destronar al implacable rey del póker, Lancey Howard – encarnado por el genial secundario Edward G. Robinson-. Al final, ‘Kid’ y Lancey se enfrentan en una maratoniana e intensa partida clandestina, donde el corazón del espectador no gana para sobresaltos cada vez que ‘Kid’ o Howard dan la vuelta a sus cartas. El desenlace de la partida entre partidas llega cuando Howard realiza una apuesta muy elevada, haciendo creer a todos los presentes que se está largando un buen farol. ‘Kid’ pica el anzuelo, cree tener amarrado a Howard y echa el resto. Cuando Lancey destapa sus cartas, ‘Kid’ recibe una dura lección. La que dicta que, en la vida, uno siempre tiene que estar preparado para pasar de verdugo a víctima. De halcón a paloma. Algo así como la fábula moral del cazador cazado. En los últimos tiempos, Ramón Calderón vive a caballo entre la piel de Teo (aquel protagonista de cuentos infantiles de los ochenta) y la piel de ‘Cincinnatti Kid’ (el personaje que se gana la vida ejerciendo de tahúr). Primero faroleó anunciando que tenía un trío de ases con Kaká, Cesc y Robben, y cuando las cartas se descubrieron, Don Ramón no pasaba de una pareja de doses. Ahora, después de un año de operación de acoso y derribo, donde el farol se llamaba Cristiano Ronaldo, resulta que Calderón vuelve a ver cómo le apagan el farol antes de tiempo. CR7 concede una entrevista al diario portugués Publico en la que anuncia que no dejará el Manchester United. Otra calderonada más. Read the rest of this entry »
[por Rubén Uría]
Alguien debió gritar ‘a clase’, como en cualquier jardín de infancia, y los niños jugaban alegres durante el recreo, tragaron el anzuelo hasta las amígdalas y corrieron al otro extremo del patio. Luego apareció un poli de guardería -si Rambo es blanco quizá Schwarzenegger sea del Getafe-, y aprovechó la jaimitada [Ver vídeo]. Marcó Arjen Robben y siete jugadores del Madrid corrieron a abrazar al holandés de cristal de bohemia. El tanto no valía por fuera de juego de Raúl, pero los blancos seguían coreando el tanto en el corner, ajenos a la decisión del árbitro. Belenguer se percató del error y sacó rápido para Casquero, el más listo de la clase, que se cruzó todo el Bernabéu con total impunidad, como si fuera un chico blanco paseando por el barrio de Harlem en hora punta. Guti y Heinze recularon, pero Pablo encontró a Uche y el nigeriano no perdonó. Casillas, el santo que siempre está de guardia, no pudo hacer el milagro. Era el epitafio cruel, pero legal, para un Madrid soso y sin profundidad. Después de la jugada e patio de colegio, y del corro de la patata al árbitro, derrota en casa y el Barça a dos puntos. Ramón Calderón no quería hablar de árbitros pero, paradojas de la vida, mientras Schuster apuesta por seguir su campaña verbal sobre los árbitros - una estrategia según él-, ahora se suma al club Pedja Mijatovic, que justo al finalizar el encuentro llegó comentar que el tanto del Getafe debería haber sido anulado porque el árbitro debió esperar a que todos los jugadores del Madrid - que estaban celebrando un gol anulado- ‘se colocaran otra vez sobre el campo’. Coartada arbitral al margen, la bufonada blanca deja un panorama diferente en la Liga. El Madrid, ése que iba a ser campeón en marzo, anda tocado, sin jugar bien y acumulando tres derrotas consecutivas. El Barça, ése que ya no tenía nada que hacer, resulta que ha cambiado números y sensaciones, va de menos a más y ya asoma por el retrovisor. Por cierto, Capello está en Inglaterra. Dicen que ha puesto un cartel en la puerta de casa. ‘Please, don’t disturb’. Read the rest of this entry »
[por Rubén Uría]
Miguel Induráin solía decir que en la primera semana del Tour de Francia no se podía asegurar quién podría ser el ganador de la carrera, pero sí quién había perdido definitivamente el jersey amarillo. El Real Madrid anda en eso. Inquisidores o palmeros, críticos o bizcochones, llegan al primer tercio de la temporada con las mismas conclusiones. El Madrid no juega en verso ni va camino de la cacareada excelencia, de acuerdo, pero ha sorteado todos los obstáculos de la primera parte de la temporada con mucha autoridad. Bernardo Schuster no ha desmontado el Antiguo Régimen de Capello - que tiene su mérito-, va cohesionando el grupo, alimenta poco a poco la idea de un fútbol coral y se está encontrando con futbolistas que apuntan a ganadores del Tour. Quizá el único pero son los fichajes, porque cada día son más suplentes, pero esa circunstancia, a fuerza de ser honrados, es más un negociado de Mijatovic. El fútbol cada semana da y quita razones, y por ahí Schuster ha pasado con buena nota, aplazando los fusilamientos previstos. Es imposible saber si el Madrid llegará, como Induráin, de amarillo a los Campos Elíseos, pero es de recibo convenir que el fútbol de este Madrid empieza en la cabeza, pasa por el corazón y baja por los pies. Eso es mucho. Read the rest of this entry »
[El Fútbol según Capello - Diario MARCA Domingo 9 de Diciembre]
[...] Es un placer tener la oportunidad de hablar de Raúl. Podría contar mil anécdotas sobre el jugador y el hombre. Cunado volví a entrenar al Real Madrid en la temporada 2006-2007 parecía que la prioridad absoluta era ceder a Raúl. ¿Por qué? Primero, por la edad. Segundo, por la onerosa ficha en comparación con su rendimiento en el campo. Acordándome del Raúl que había conocido diez años antes todo lo que me decían de él parecía increíble. Me acordaba de un jugador generoso, importante en el vestuario, totalmente identificado con la camiseta, incansable, altruista y con una incomparable intuición para el gol…Al volver, el cuadro que me presentaban era totalmente distinto [...] Read the rest of this entry »
[por Rubén Uría]
Bautizado como el anticristo, la cruzada periodística vio descubierta la yugular de Capello y se encargó de salpicar de mierda el crédito del italiano. Eran días, según la prensa Lewinsky, de siestas de pijama y orinal. Hete aquí que Capello, con flor o sin ella, con mal fútbol con determinación, con mal fútbol pero valores morales, ganó la Liga. Pero su fútbol de las cavernas, siempre según hoja de ruta de la prensa, necesitaba un cambio. Capello era una especie de aceite de ricino, y el paladar del socio blanco pedía fútbol caviar. El elegido, Schuster. Un tipo que hacía jugar bien al Getafe. Seis partidos después, el fútbol champán de Bernardo se ha convertido en un vinacho peleón, insufrible y barato. Tanto, que juega tan mal como con Capello y gana como ganaba Capello. Zarandeado por Almería, Valladolid, Betis y esta noche, por el Getafe, flota la sensación de que la policía no es tonta. Porque en cuanto a flor, Schuster está demostrando que tiene un jardín allá donde la espalda pierde su casto nombre. Conjugar Schuster y excelencia empieza a ser un ejercicio de arrastre de cadenas. Que alguien llame a Los Cazafantasmas. Y que Bernd ponga una vela a San Casillas. Read the rest of this entry »
[por Rubén Uría]
Continuidad o cambio. Serenidad o ajetreo. Apuesta firme o tiro al aire. Cantera o cartera. Barça y Real Madrid. Todo o nada. Real Madrid y Barça. Nada o todo. En cuanto a la cartera, ambos se han rascado el bolsillo, aunque con vibraciones distintas. Por calidad, tiempo y coste, flota la sensación de que el Barça ha fichado lo que quería y el Madrid, lo que podía. Los culés refuerzan sus puntos débiles con Milito, Abidal, Touré y Henry. El Madrid barniza su esqueleto con Sneijder, Drenthe, Heinze, Pepe, Saviola, Dudek, Metzelder y Robben. En cuanto a la cantera, del Barça al Madrid hay la misma distancia que separa Hawaii de Estocolmo. Schuster da boleto a Balboa, Granero, Adrián, Javi García, De la Red o Codina, amén de que Soldado y Torres aparecen no cuentan demasiado. Si quieren jugar, deben buscarse equipo. Nada que ver con la fábrica de La Massía. Con Valdés, Iniesta, Puyol o Xavi consagrados, Rijkaard no pone freno a la progresión de Giovanni Dos Santos, Messi o Bojan. Calma o prisas. Maneras de vivir. Read the rest of this entry »

[por Rubén Uría]
Era un secreto a voces. Calderón y Mijatovic iban a tirar de chequera y fanfarria para no alarmar al personal. Dicho y hecho. El Real Madrid acaba de anunciar la contratación del deseado Arjen Robben (Chelsea) y la de Heinze (Man. United). Dos especialistas puros en la izquierda. Dos tipos de calidad, fuelle y valor sobrado en Champions. Dos de golpe para tapar las quejas de Schuster. En descargo de Bernardo, apuntar que los fichajes de Mijatovic han sido más largos que las obras de El Escorial, y que su coste no ha sido precisamente módico. Con todo, ahora Schuster se ha quedado sin paraguas. Tiene todo lo que pidió y ahora le toca a él. Como supongo que depende de él que se traspase sin más a Cincinho. Read the rest of this entry »

[por Rubén Uría]
Eléctrico, intuitivo, rápido, con olfato de gol y sobre todo, carismático. De haber sido todavía presidente, Florentino Pérez habría pronunciado aquello de que Frank Ribèry ‘había nacido para jugar en el Real Madrid’. El Marsella lo veía de blanco. El emperador de Francia, Zinedine Zidane, lo veía de blanco. El resto de Europa lo veía de blanco. Pero Mijatovic fundió el fichaje a negro. Era el perfecto recambio para David Beckham. Se iba el bello y llegaba la bestia. Pero el teléfono de Ribèry no sonó. Mijatovic nunca llamó. Estaba demasiado ocupado con su invento, el MacGuffin de agosto. Fue entonces cuando el Bayern, sabedor de que lo barato siempre resulta caro, decidió apostar fuerte por el fichaje de ‘Caracortada‘. Tiró de talonario y se dejó 25 millones de euros en la operación. Cinco menos que Pepe. Dos menos que Sneijder.
Por un buen puñado de dólares, el Bayern ha armado un equipo para reventar la Bundesliga desde el comienzo. Su primera exhibición, en casa del Werder Bremen (0:4), y un pálpito: Huele a paseo militar del Bayern en el campeonato doméstico. Después de una calamitosa temporada donde ni siquiera alcanzó para llegar a la UEFA, el dios alemán, Franz Beckenbauer, tenía claro que el dinero debía estar en el campo, no en el banco. Luca Toni (un bazoka sapghetti), Miroslav Klose (el alemán que no parece alemán), Zé Roberto (en su segunda juventud) y Frank Ribèry (el nuevo enfant terrible de Francia) son la nueva dinamita del nuevo Bayern. Un equipo de más talento donde ‘Caracortada’ con luz propia. Porque el pequeño Frank es un líder nato, no un camelo. Uno de esos guerreros que ya ha conseguido que los alemanes, entre cerveza y cerveza, se animen a gritar eso de ‘Oh là là Ribèry’. Uno de esos tipos que, a pesar del consejo de Zidane, tampoco fichó por el Madrid. Mijatovic andaba sin saldo.
[por Rubén Uría]
Otro MacGuffin de agosto. Schuster avisa que necesita un centrocampista que alterne con Guti. La prensa alimenta la posible llegada de Ballack. El Madrid filtra el interés. Empieza el baile de cifras. Se habla de un pack conjunto con Robben. Incluso se publica que el germano está dispuesto a rebajarse el sueldo. A renunciar a siete millones de euros (¡ siete!) por enfundarse la blanca, premisa que invita a pensar que o Ballack tiene pagadas las facturas de la luz y el agua, o es Papá Noel en agosto o que, simplemente, alguien insulta la inteligencia del planeta. Pero como nadie regala duros a cuatro pesetas, pues todo empieza y acaba en cuatro días. La ‘Operación Ballack’ se frustra en ese periodo de tiempo. El propio Michael Ballack anuncia en la web del Chelsea que no tiene intención de salir, que se encuentra identificado con Londres y con su equipo, y que nadie en el club de Abramovich le ha trasladado una oferta en firme. Para más inri, el agente del jugador admite que hubo contactos con el Real, pero dice que ’sólo fueron contactos indirectos’. Es decir, que el Mijatovic sigue pegando tiros al aire, y que tiene muchas papeletas para pegarse un tiro en el pie…
Un mes después del adiós de Capello, todo sigue igual en el centro del campo. El Madrid es un páramo en el tráfico de la pelota, depende de los demonios interiores de José María Gutiérrez ‘Guti’, y no tiene recambio natural para esa parcela. Es un secreto a voces que el buen Guti es un fuera de serie, y que el mal Guti es más cursi que el tocador de la Señorita Pepis. Capello le daba vía libre para tocar el violín. Schuster, también. Claro que, para eso, Capello apostaba por Diarrá como doberman, como guardaespaldas fiable para hacer el trabajo basura para el que Guti está inhabilitado. Curioso, Schuster también se abona al poderío de Diarra. ¿Qué ha cambiado entonces un mes después? Pues nada. Que 30 millones de euros después, los pagados por Pepe, y luego de tres fichajes más, Dudek, Metzelder y Saviola, el Madrid sigue sin organizador. Sin relevo para Guti. Sin un diez. Kaká es MacGuffin. Samir Nasri, también. Van der Vaart, otro. El último ha sido Ballack. Adiós al alemán. En teutón, Auf wiedersehen...
[por Rubén Uría]
Profesor de mentes. Maestro del suspense. Director de directores. Alfred Joseph Hitchcock, el mago del thriller psicológico del mundo del cine, llegó a desarrollar una particular teoría sobre lo que significaba, para él, un ‘MacGuffin’. Según Sir Alfred, era posible imaginarse una conversación entre dos hombres que viajan en un tren. Uno le dice al otro: ‘¿Qué es ese paquete?‘ El otro contesta: ‘Oh, es un MacGuffin’ Entonces el primero vuelve a preguntar: ‘¿Qué es un Mac Guffin?’ Respuesta: ‘Pues un aparato para atrapar leones en las montañas Adirondak’. El primero exclama: ‘¡Pero si no hay leones en las Adirondaks!’ A lo que contesta el segundo: ‘En ese caso, no es un MacGuffin’. El Mac Guffin es un rodeo, un truco, un ardid, una treta. El MacGuffin no es nada. Es humo. Una ilusión. Un camelo.
Apliquen la genial ocurrencia de Sir Alfred Joseph Hitchcock al complicado mundo de los fichajes. Concretamente, al Real Madrid. imaginen una conversación entre Predrag Mijatovic y Bernardo Schuster en un jet privado. Se arranca Schuster: ‘¿Qué es ese paquete que llevas ahí?’ Pedja contesta: ‘Oh, es un MacGuffin’. Entonces Schuster vuelve a preguntar: ‘¿Qué es un MacGuffin?’. Respuesta: ‘Pues un aparato que sirve para fichar a Kaká’. Bernardo replica: ‘¡Pero si Kaká no quiere salir del Milán!’. Mijatovic contesta: ‘Pues en ese caso, esto no es un MacGuffin’. Lo dicho. El MacGuffin es un rodeo, un truco, un ardid, una treta. El MacGuffin no es nada. Humo. Ilusión. MacGuffin es un camelo. Y por lo visto, prolifera en agosto. Está en temporada alta. Se ha puesto de moda. Al rico kilo de MacGuffin…
Todo quisqui, iletrado, vocero, gacetillero o tertuliano avanza en las últimas horas el fichaje de Robben y Ballack por el Real Madrid. Wesley Sneijder será el siguiente, según dicen. Empiezo a pensar que la prensa está perdiendo (estamos perdiendo) el oremus en esta espiral sin sentido que es la política deportiva del Real Madrid. Una cosa es vender ilusión y periódicos, algo legítimo, y otra, dar oficialidad a lo oficioso. No es lo mismo comprar un piso y decidir el color de las cortinas, que decidir el color de las cortinas (Sneijder) antes de haber comprado el piso (Robben y Ballack). Sobre todo, porque en materia de fichajes, el crédito de Pedja ‘Cururú’ Mijatovic anda bajo cero. A la luz pública han salido tres docenas de futbolistas a los que se ha vinculado con la camiseta blanca. Y en todos esos casos, ha existido un denominador común. La impresión de que el Madrid no sabe lo que quiere o no negocia como debe. En el caso de Mijatovic, mucho ruido y pocas nueces. Mucha gomina pero poca neurona. No se puede ir con el lirio en la mano para fichar a Kaká. La película ya está muy vista.
Por no abandonar la veta cinéfila, recuerdo que en la oscarizada Jerry Maguire, Tom Cruise encarna a un agente de deportistas que decide recuperar el amor de su esposa, René Zellwegger, con un discurso conmovedor: ‘No te vas a librar tan fácilmente de mí. Qué te parece eso. ¿Sabes? Mi especialidad era la sala de estar. Me enviaban allí cinco minutos y era capaz de convencer a cualquiera. A cualquiera‘. El Director Deportivo del Real Madrid resulta la antítesis del talento de persuasión de Jerry. Mijatovic sigue naufragando en la sala de estar, que no sólo no es su especialidad, sino un potro de tortura. Maguire convencía a cualquiera en cinco minutos. Mijatovic necesitaría toda una vida. Pedja no vendería una cantimplora en el desierto. El de Montenegro empieza a ser la singular (o deliberada) imagen de la incompetencia . Un producto capaz de elaborar una auténtica coreografía del error. Si Robben y Ballack se tuercen, si Sneijder no sale del Ajax, o si el sol sale por Antequera, el orden de los factores no alterará el producto. ¿Que el barco se hunde? Las mujeres y los Directores Deportivos primero.
[por Rubén Uría]
Recuerdo que Zidane me comentó que Marsella tenía dos talentos. Uno por fuera (Ribéry) y otro por dentro (Nasri). Del primero me dijo que sería el líder del Real Madrid, y del segundo, que aún estaba un poco verde para afrontar el peso de la púrpura con la camiseta blanca. Mijatovic abordó ambos fichajes en diferentes periodos de tiempo. Ribéry sólo quería jugar en el Madrid, su agente se reunió con Pedja ‘Tragaderas’ Mijatovic y Zidane me explicó que Ribéry pondría en pie al Bernabéu. Aquello olía a boda. Sin embargo, nunca llegó aquella llamada telefónica al presidente del Marsella, Ribéry se cansó de esperar su gran sueño y Pape Diouf, presidente del Olympique, escogió el Bayern de Munich como destino para ‘Scarface’. Aquello, lo sé, hizo torcer el gesto a Zidane. Ahora, con la operación Kaká en chino mandarín, casi imposible y con tintes de culebrón interminable, los dirigentes del Real Madrid estudian un plan ‘B’. Se llama Samir Nasri. Tiene juventud. Tiene calidad. Sólo falta saber si el Madrid está mareando la perdiz (como con Ribéry)…o si es una apuesta en firme.
De Nasri dicen que tiene chicle en el zapato, que tiene movimientos propios de las mejores coreografías de Nureyev, que donde pone el ojo pone la bola y que además, es dueño de un disparo imponente. De cuna argelina – como Zizou-, acaba de debutar en la selección francesa con 20 años – como Zizou- y es el más querido en Marsella – como Zizou-. Ahora, la prensa mundial coincide en sugerir que el Real Madrid podría ser su próxima estación –como Zizou-. Claro, que mientras Ramón Calderón siga buscando a Kaká en la sección de crucigramas, el francés emerge como garante de un fútbol de altura para Schuster. Si el Madrid busca el camino de la excelencia, una cosa es segura, Nasri no va a decepcionar. Negociar su fichaje no será coser y cantar, así que de momento, Nasri es otro cromo de verano. Deseable, sí. ¿Al alcance? Vaya usted a saber. Pregúntele a Mijatovic…
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[por Rubén Uría]
Alerta. Desasosiego. Impaciencia. Flota en el aire que en materia de fichajes, el Madrid anda sin puntería. Que Mijatovic apunta a un farol y mata a una vieja. Alves, Ribéry y Chivu jalonaron el ambiente de un triple ‘no’. Royston Drenthe se complica cuando estaba hecho. Arjen Robben se hace el remolón. Ballack cuesta demasiado dinero. Pato, futuro crack, está en el aire. A Kaká hay que buscarle en la sección de crucigramas. Demasiadas negativas en un solo mes. Demasiados nuevos socios del famoso Calabazas Club, cuyo socio fundador es Ramón Calderón. Para descrédito periodístico, para enfado de Mijatovic y para impaciencia del socio blanco, el caso es que julio está siendo un mes de mucho ruido y pocas nueces. Metzelder, Pepe, Saviola y Dudek han llegado como hombres de equipo, como actores secundarios. Se presume un agosto movidito, tenso y de culto al euro. Se adivina un agosto de guapas al rostro, de comisiones millonarias, de negociaciones maratonianas y de tratantes de ganado. Kaká o caca, ésa es la cuestión.
El interés de los fichajes seguirá in crescendo. Hay demasiada ansiedad en el prójimo. La prensa seguirá – seguiremos- la cruzada de fichajes del Madrid. Se venden más periódicos. Se consumen más horas de radio. Se presta más atención a los telediarios. Benditos fichajes. En el caso que nos ocupa, benditos no fichajes. Es una espiral, un círculo vicioso, el opio del pueblo. Una droga dura para el futbolero. Nada mejor para combatir el calor, para pasar el rato, para acompañar el vermú, para ilusionarse antes de un buen chapuzón en la piscina, para relajarse después de haber plantado la sombrilla en primera línea de playa. Un día Fulano está cerca. Al siguiente, Zutano está atado. Quizá mañana, Mengano se haya alejado. Qué será será. Kaká o caca, ésa es la cuestión.
Cualquier día los aficionados abriremos el periódico y chocaremos de frente con una portada sobre los fichajes con un titular así: ‘Tonto el que lo lea’ (*). Vacilaremos, dudaremos, nos lo pensaremos, y después, lo leeremos. Por hacer lo contrario a lo indicado. Por desafiar a la autoridad. Por curiosidad. Por morbo. Por ser provocador. Por no arrojar la toalla. Por conocer el final del cuento. Por aburrimiento. Por hastío. Por tradición. Por estar a la última. Porque invita. Por aventura. O en último caso, por joder. Dejaremos a la vista el periódico, esperaremos a que se acerque un incauto, y le cogeremos in fraganti cuando lea el titular. Todo sea por los fichajes. Una droga dura. ‘Tonto el que lo lea’. (*)… Pues vale.
[por Rubén Uría]
Afirmaba Luis Buñuel - aquel genial director de cine- que después de muerto, le gustaría salir del sepulcro cada diez años para comprar el periódico, leerlo apoyado en la barra de un bar y, una vez enterado de lo que pasaba en el mundo de los vivos, volver de nuevo a la tumba. Uno empieza a tener la sensación de que un ejercicio así podría llevarse a cabo con Kaká. Algún socio del Real Madrid estará empezando a pensar que, después de muerto, estaría encantado con salir del ataúd después de diez años, para acercarse al quiosco más cercano, comprar el periódico y comprobar, con perplejidad, que Kaká todavía no es blanco, y que Ramón Calderón ofrecería 500 millones de euros. El socio esbozaría una sonrisa socarrona y volvería de nuevo la tumba. Con resignación. Pensando que quizá, después de otros diez años en el mundo de los muertos, podría volver a salir de su tumba para comprarse de nuevo el diario y leer si finalmente Kaká - si es que sigue jugando al fútbol- termina fichando por el Real Madrid.
Durante el Florentinato, Kaká era un juvenil cuyo precio era de 12 millones de euros. El Madrid sólo ofreció la mitad por él. Ramón Calderón prometió el fichaje de Kaká inmediatamente después de su toma de posesión en el cargo. Primero ofreció 25 millones. Agua. Después subió su oferta a 30. Nada. Luego se reunió con su agente. Más tarde, con su padre. Subió a 40 millones. Y a 50. Una semana después, el Milán reconocía que el Madrid llegaba hasta los 60 millones de euros por Kaká. Ahora Diogo Kotscho, el Pepito Grillo del bolsillo de Kaká, confiesa que la nueva oferta de Calderón es mareante, 90 millones de euros. Se acerca el umbral del centenar de millones. Con permiso del maestro Buñuel, servidor estaría encantado de salir del sepulcro, después de diez años entre los muertos, para ojear el periódico y comprobar si España ha ganado ya un Mundial, si Aragonés ya sabe si se va o se queda, si Bardem gana un Óscar o si Fernando Alonso ha ganado entonces su décimo campeonato consecutivo. Quizá entonces lo de Kaká no apareciese en la sección de deportes. Buscaría en la sección de pasatiempos, probablemente, en el apartado de crucigramas. Vertical. Cuatro letras. Futbolista brasileño cuyo fichaje fue un auténtico coñazo. Bingo. Kaká.
[por Rubén Uría]
Fichar lo que se necesita o fichar lo que se puede, ésa es la cuestión. Desde la Ciudad Condal se ha fichado lo que se necesitaba. Desde la capital de España, lo que se ha podido. Andaban los tenores del Barça necesitados de un crack que les pusiera en solfa y que les hiciera sacar lo mejor de sí mismos, y Laporta trajo a Henry, un tipo que pondrá el listón muy alto al díscolo Samuel Etoo. Perdía aire el Barça en el centro del campo, y Beguiristain movió sus hilos para fichar buenos pulones de Costa de Marfil: llegó Yaya Touré o Touré Yaya, como prefieran. La pasada Liga dejó demasiados boquetes abiertos en torno a Puyol, y el Barça se ha rascado el bolsillo para fichar a Milito, un defensa con frac. La guinda del pastel llegó con Abidal, un especialista de la banda izquierda que debería tapar todas las carencias históricas de ese puesto en la defensa culé. Con todo este maquillaje de verano, el Barça apuntala sus defectos y se convierte, sobre el papel, en una máquina de fútbol sin aparentes puntos débiles.
Del otro lado cuelga sus ambiciones el Real Madrid. Aparcada la obsesión por Cesc y Kaká, todo apunta a que Ramón Calderón ha hecho de Robben una cuestión de estado, un capricho presidencial, quizá una cuestión de orgullo. Quizá más del necesario. Otro zurdo por el que el Real tirará la casa por la ventana es el joven Royston Drenthe, una perla de ébano con una clase infinita. Una inversión de futuro. A los dos los tiene a tiro. Claro que, con Reyes, Schuster ya tendría tres zurdos en el equipo. Es decir, overbooking de zocatos. Exactamente igual que entre los centrales. Con todo ese maquillaje de verano, el Madrid no termina de apuntalar sus defectos y sólo presenta un único cerebro: Guti. Es decir, que las urgencias blancas apuntan al fichaje inmediato de un arquitecto de juego. Schuster sabe que dirige un portaaviones y no quiere meter la zarpa en el primer partido de Liga. Intuye que el Barcelona está fichando lo que necesita y el Madrid, lo que puede. Por eso ha dado una vuelta de tuerca. Por eso ayer, después del choque ante el primer sparring, el Stoke City, Schuster dejó caer el nombre de Michael Ballack. Uno ya está muy mayor para creer en las casualidades. Primer aviso para navegantes en la búsqueda del Madrid de la excelencia.
Sostiene Ramón Calderón que su Junta Directiva puede estar bien orgullosa de las cuentas del club, a las que ha calificado como ‘las mejores y más saludables de toda la historia del Real Madrid’. Quien esto escribe no tiene por norma creer a pies juntillas las palabras del presidente blanco, amén de su escasa credibilidad a la hora del prometer y prometo, pero si el estado de salud de las cuentas de Concha Espina es tan boyante…¿Qué explicación existe para que al Real se le estén escapando tantos fichajes de campanillas? Decía Johan Cruyff que en este negocio del fútbol, el dinero no debía estar en el banco, sino en el campo. Calderón y Mijatovic no están sabiendo cumplir el axioma cruyffista. Kaká, no. Cesc, tampoco. Ahora el fichaje de Robben se ha convertido en algo más que una cuestión de honor del presidente, que en una necesidad para el entrenador. Por Drenthe exigen 15 millones de euros y el Madrid se frena en diez. ¿Y Reyes? Pues Schuster le quiere como sea, pero el Arsenal no está dispuesto a bajarse de la burra y Wenger pide una buena morterada por el zurdo. Ese es el plan ‘B’ del Madrid de la excelencia.
Más de uno está empezando a creer que en estas últimas horas algo huele a podrido en Dinamarca. El Madrid ha estrechado el cerco y tiene claro que Robben, Drenthe y Reyes es la trilogía que pide Schuster. Pero no quiere pagar el pato y dejarse la pasta en fichajes con un precio muy inflado. Uno tiene la sensación de que todos llegarán al Real Madrid, pero no termina de encajar que su llegada dependa del chocolate del loro, mientras que por Pepe se han pagado 30 millones de poderosas razones. En la otra acera, Henry, Touré Yayá, Abidal y Milito no han llegado precisamente gratis. El Barcelona tuvo que tirar de talonario y no ha dudado. Se ha dado cuenta de que las únicas cuentas económicas que le interesan al aficionado son los títulos. De momento, Robben sigue anclado en Stanford Bridge, Royston Drenthe sigue provocando Roystonmanía en El Corte Inglés y Reyes, el sevillano, sigue pidiendo árnica a Wenger. Es decir, que el dinero del Madrid sigue en el banco, no en el campo.
[por Rubén Uría]
Cuenta la leyenda que el emperador Nerón tocaba la lira mientras veía arder la Roma que él mismo había entregado al fuego. El presidente del Real Madrid, Ramón Calderón, sin llegar a esos extremos de frivolidad, no tiene menos necesidad de refugiarse en maniobras de distracción alternativas mientras, si no llamea el club, sí, al menos, jadea por los confines del mundo hablando de un fichaje por aquí y otro por allá. Panamá. Mexico. El Salvador. Honduras. Israel. Argentina o Estados Unidos. Todos los confines del globo terráqueo han sido válidos para que Don Ramón, la incontinencia verbal elevada a su enésima potencia, siga aireando presuntas contrataciones. Ante la escasez congénita de cracks que llevarse a la boca, el socio madridista sigue contemplando con perplejidad cómo su presidente sigue viajando más que el bono-bus de Phileas Fogg, aquel osado inglés que, en la ficción novelesca, se atrevió a dar la vuelta al mundo en ochenta días. La penúltima de Calderón ha sido subrayar que al Madrid sí le interesa Royston Drenthe, un pedazo de futbolista para ese nuevo invento mediático de un Madrid en busca de la excelencia…
Después del portazo de Cesc Fábregas y el sempiterno ‘no’ de Kaká, el omnipresente y viajero Calderón, quizá convaleciente de esa cuota de poder no ejercida después de echarle el muerto a Mijatovic, sigue emperrado en confundir su faceta de presidente con la de periodista. Porque Calderón, que sigue encantado de haberse conocido, se siente feliz cuando se zambulle en las turbulentas aguas del periodismo. Es feliz vendiendo ilusión, humo, negociaciones, castillos en el aire. Un día toca hablar de Ribéry. Al siguiente, se filtra el interés por Robben. Una semana más tarde, surge Drenthe. Una hora más tarde, aparece el nombre de Riquelme. Mañana, quizá, Iván De la Peña. Todo sea por la causa. O por jugar al despiste. Porque mientras el presidente (o periodista) Calderón apunta a un lado, Mijatovic ejecuta hacia otro. Quizá el presidente intuye que, amén de las gestiones de Pedja, el campeón del mundo de ingestión de sapos, el socio no termina de digerir que las luces de neón sean Pepe, Metzelder y Saviola. Son buenos complementos, pero no invitan a soñar con ese nuevo Madrid poético de Schuster…
La historia juzgará a Calderón con el paso del tiempo, y quizá Don Ramón no pueda ser visto, con los años, como una figura abufonada del pirómano Nerón. Quién sabe. Quizá sólo sea un bocazas con buen corazón, quizá sólo pretenda rellenar periódicos, quizá sólo sea víctima de su propio ego, o quizá esté tomando el pelo a todo el madridismo, pero en el grado de autoengaño en que ambos están escribiendo su historia, uno tiene la impresión de que Nerón y Calderón tienen, tristemente, vidas paralelas. Nerón quemó Roma mientras tocaba la lira. Calderón apaga el fuego de los fichajes con gasolina. Alea jacta est. La suerte está echada.
[por Rubén Uría]
Es superior a sus fuerzas. Subido en mitad de este terremoto institucional en el que ha convertido el Real Madrid, el presidente vive en un sin vivir. Mientras Capello debe andar ora que te ora por los templos sagrados del Tíbet, Ramón Calderón sigue alimentando la dosis de endorfinas del madridismo. Amén de la consecución de la Liga, de la llegada de Schuster y de los fichajes de Metzelder y Saviola, es época de verano, y siempre es bueno enseñar la patita a tiempo para que los medios de comunicación jueguen a favor de corrientes y deslicen un par de nombres que le interesan al club. Andaba el madridismo entretenido con el típico cambio de cromos en verano. Apuntaba al explosivo Royston Drenthe (Feyenoord), dejaba caer el nombre de Francesco Toldo (Inter), de Cesc Fábregas (Arsenal), de Florent Malouda (Lyon) e incluso de Arjen Robben (Chelsea). Fue entonces cuando, sorpresa sorpresa, entró en escena el nombre que dispara las alarmas y aumenta el tamaño de la nariz presidencial a cada minuto que pasa. Bingo. Ricardo Leite, más conocido por Kaká. Vuelta la burra al trigo.
Calderón sigue como Paco Martínez Soria en Don Erre que Erre. Contumaz en el error. Servidor sigue sin tener claro el motivo por el que a Don Ramón se le nubla la vista y pierde el oremus cada vez que esas cuatro letras, Kaká, le explotan en la boca sin saber por qué. ¿Ansiedad? La última del presidente del Real Madrid es que ‘el fichaje de Kaká está muy difícil’. Aleluya. Ha tardado año y medio en darse cuenta de que no vendrá al Real Madrid. El tsunami Galliani arrasó en su día el despacho oval de Calderón e inundó las oficinas de Mijatovic y Baldini. El vicepresidente del Milan dijo que los tres eran unos auténticos bandidos y acabó robándole la cartera al Real Madrid, para llevarse a precio regalado a Ronaldo. Pero Calderón sigue jugando a la guerra psicológica a través de los periódicos. Le encanta. Entre tanto, Galliani empieza a tener calientes los cascos - otra vez- y empieza a estudiar volver a repetir visita por el Bernabéu. ¿Estrategia? Quizá la misma. Volver al Bernabéu, decir que Kaká no se vende, llamar bandidos a sus dirigentes y marcharse con otro jugador del Real Madrid bajo el brazo. A lo mejor, un Emerson. A lo peor, un Guti. ¿Y Calderón? Pues con la boca llena de Kaká. Alguien debería explicarle a Don Ramón que, en estas fiestas mediáticas que se monta, el confeti, los panchitos y las cervezas los pagan siempre los socios del Real Madrid. Los mismos que están hasta el gorro de oír hablar de Kaká…
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[por Rubén Uría] Una vitamina B-12, con alma de Napoleón y gran entusiasmo por la pizarra. Eso es Juande Ramos, el revulsivo de Mijatovic. Un tipo que ha firmado para seis meses, pero que he debutado en el vestuario más difícil del mundo con dos premisas bajo el brazo: primero orden defensivo, después presión y finalmente, el juego por los flancos. Con esa receta, el Real Madrid de Juande Ramos lavó su imagen, mejoró su calamitoso balance defensivo y dejó unas cuantas ráfagas de buen fútbol, sazonadas por las contras eléctricas de Arjen Robben (el hombre que si no fuera de Cristal de Murano, sería tan bueno como el Balón de Oro). Cuestiones todas, con Schuster fuera, aparentemente sencillas, pero que en la práctica no lo eran tanto. Enfrente estuvo un devaluado Zenit, un rival de mucho glamour pero poca puntería y demasiada bondad, y que no acabó de exigir al Real Madrid, que manejó esta noche un discurso más coherente al peso de sus futbolistas. Como no hacía falta la épica, echó mano de la estética. Apareció imperial Robben, acudió a su cita con Europa el de siempre, Raúl (gol de churro más gol de goles) y Gago volvió a demostrar que sube como la espuma en el eje del equipo. Dudek (no es broma) fue titular. No le marcaron gol y dejó un par de paradas. Y Dudek, titular, dejó una duda: ¿Hay que reservar al portero del Real Madrid antes de visitar el Camp Nou? El debut de Juande en el banquillo dejó tres goles a favor, ninguno encajado y una sensación de que, a este entrenador, nadie le podrá reprochar que no tiene las ideas muy claras. Fue un 3-0 balsámico, cierto, pero ahora llega la hora de la verdad. Siguiente estación, el Camp Nou. Continue…



















