[por Rubén Uría] Más sombras que luces. Abandonados los pinceles en favor del mono de trabajo y la brocha gorda, el Real Madrid continúa abonado al rico menú de victorias sin brillo. Mates pero victorias. Puntos sin púrpura, pero puntos. En esta ocasión, a costa de un Deportivo con ínfulas de equipo de moda, que se agarró al partido gracias a la pierna de Valerón y que no encontró premio gracias a la madera y a Casillas. Sin nada del otro jueves, el Madrid solventó el pleito con su receta habitual en los últimos tiempos: Artillería pesada en la sala de máquinas, con Gago y Lass como ejes (porque el Madrid anda falto de imaginación y velocidad de ejecución) y Robben como azote de las defensas rivales, corriendo como un poseso y desparramando rivales a su paso. Aferrado a Robben, el extremo de Cristal de Murano que ya es el nuevo héroe del madridismo, el Dan Defensor del libro de estilo de Juande Ramos, y gracias a un gol afortunado de Raúl (de oreja, oiga), el Madrid se llevó la victoria en un partido donde fue de más a menos. Fue, otra vez, una victoria apurada. La quinta seguida.
[por Rubén Uría] Hasta la fecha, este Real Madrid de Juan de la Cruz Ramos nos había enseñado un DNI basado en el contragolpe. Un Madrid encorsetado, con un centro del campo musculazo y con el único brillo de los arabescos de Robben y las manos de Casillas. Un Real Madrid con espíritu de Hillary, que avanzaba día a día en busca de la cima del Everest a golpe de piolet. Sin embargo, todo ese crédito se agotó de golpe ante Osasuna, y del sentido común y el contragolpe se pasó al desconcierto y el pelotazo. Osasuna presionó la salida del balón y, con ese único movimiento, Camacho consiguió reventar todas las costuras caseras de Juande. Al punto de que Pepe y Cannavaro se hinchaban a pegar pelotazos sin sentido, mientras que Gago y Lass resultaban aptos para la destrucción, pero quedaban “retratados” a la hora de generar fútbol y ofrecer una salida creativa al ataque. Osasuna, mejor colocado, escarbó en lo más hondo del Real Madrid, y el público comenzó a premiar a lo suyos con pitos. Juanfran era un puñal y descosía a Heinze, Nekounam podía con todos y Masoud parecía un clon de Zidane en algunos lances. Arreciaban los pitos y a Boluda no le llegaba la camisa al cuello.
[por Rubén Uría] Peldaño a peldaño, sin prisa pero sin pausa, el Real Madrid prosigue su particular escalada de ese Everest en el que ha ollado el Barcelona de Guardiola. A golpe de piolet, esforzado y con más aventura que precisión, cual mítico Sir Edmund Hillary, el Real Madrid sigue poniendo los cimientos de su futuro buscando una cima que, a día de hoy, parece imposible. El Juande Team hacía parada y fonda en Palma, un feudo hostil en los últimos tiempos, ante un rival que en los últimos años siempre terminaba por descoser sus frágiles costuras. En esta ocasión, el que acabó descosido y roto fue el Mallorca, que acabó siendo un juguete roto en manos de los contragolpes blancos.
[por Rubén Uría]
Simplemente, fútbol en estado puro. Después de que el mundo comprobara que existe un tiburón llamado Michael Phelps, que existe un hombre-leopardo llamado Usain Bolt y que existe un indio navajo con origen de Manacor llamado Rafa Nadal, quien esto escribe asistía al primer asalto de la Supercopa de España con ciertas reservas. Incluso con cierto temor a que Valencia y Real Madrid rebajaran el nivel de adrenalina que se respira en cada prueba de Beijing. Pues no, nada que ver. En el guión de la película aparecían típicos tópicos estivales: los partidos amistosos están para perderlos, las pretemporadas fuera de España amenazan con jet-lag, Fulanito se queda (Robinho se quedará según Calderón) y Zutanito podría venir (habrá fichaje-bomba según Soriano). Ingredientes de verano, más clásicos que la cerveza a media mañana o que el tinto de verano que recorre el gaznate del personal para aliviar un calor que resulta asfixiante. Ingredientes como los nuevos esquemas, las nuevas rotaciones, los nuevos dibujos, el poder de aclimatación de los fichajes, las dichosas novedades. Pues no, nada que ver. Valencia y Real Madrid abrieron el fuego de la temporada española con un partido que acabó con ese guión manido, y firmaron un choque jugado de poder a poder, donde ambos pueden extraer muchas conclusiones positivas. El primer asalto fue para el Valencia, que agradó y que esbozó una nueva era, la era Emery, llena de sentido común y aplomo. Templanza necesaria para la terapia de grupo de un equipo, el Valencia, al que Koeman, Soler y Villalonga se empeñaron en atar a una camisa de fuerza. De la mano de Emery, este Valencia rezuma aire limpio, orden táctico, libertad en las contras y mucha mano desde el banquillo. Quizá porque Unai es uno de esos tipos que son blandos con las personas, pero duros con los problemas. En el otro lado del ring compareció una versión mermada del Real Madrid. Y por ahí empieza la lectura positiva para el campeón de Liga. Sin la presencia de toda su defensa titular (Ramos, Marcelo, Cannavaro y Pepe), el Madrid no ofreció un fútbol para partirse la camisa, pero fue fiel al libreto de estilo de Schuster. Van Nistelrooy puso la dinamita, Robben se enseñó con dos jugadas de mucho nivel y Casillas volvió a ser el guardián entre el centeno. Que me acusen de exceso de diplomacia, pero ambos cumplieron con su papel. El Valencia puso buen fútbol, emoción y tres goles. El Madrid, o mejor dicho, una versión poco habitual del Madrid, mostró sus argumentos históricos de siempre: pegada salvaje y dos goles fuera de casa. En Mestalla planeó la sensación de que el Valencia jugó con el corazón (tenía una deuda con su afición) y el Madrid jugó con la calculadora (confía en el factor campo). Sea como fuere, el veredicto final llegará en el Santiago Bernabéu. Read the rest of this entry »
[por Rubén Uría]
‘The Cincinnatti Kid’ (El rey del juego, 1965) relata la historia de ‘Kid’, un jugador de poca monta que se gana la vida apagando faroles en el sesudo arte del póker. ‘Kid’ – interpretado por Steve McQueen-, posee un sexto sentido para anticiparse a la jugada, y ansía tener su oportunidad para destronar al implacable rey del póker, Lancey Howard – encarnado por el genial secundario Edward G. Robinson-. Al final, ‘Kid’ y Lancey se enfrentan en una maratoniana e intensa partida clandestina, donde el corazón del espectador no gana para sobresaltos cada vez que ‘Kid’ o Howard dan la vuelta a sus cartas. El desenlace de la partida entre partidas llega cuando Howard realiza una apuesta muy elevada, haciendo creer a todos los presentes que se está largando un buen farol. ‘Kid’ pica el anzuelo, cree tener amarrado a Howard y echa el resto. Cuando Lancey destapa sus cartas, ‘Kid’ recibe una dura lección. La que dicta que, en la vida, uno siempre tiene que estar preparado para pasar de verdugo a víctima. De halcón a paloma. Algo así como la fábula moral del cazador cazado. En los últimos tiempos, Ramón Calderón vive a caballo entre la piel de Teo (aquel protagonista de cuentos infantiles de los ochenta) y la piel de ‘Cincinnatti Kid’ (el personaje que se gana la vida ejerciendo de tahúr). Primero faroleó anunciando que tenía un trío de ases con Kaká, Cesc y Robben, y cuando las cartas se descubrieron, Don Ramón no pasaba de una pareja de doses. Ahora, después de un año de operación de acoso y derribo, donde el farol se llamaba Cristiano Ronaldo, resulta que Calderón vuelve a ver cómo le apagan el farol antes de tiempo. CR7 concede una entrevista al diario portugués Publico en la que anuncia que no dejará el Manchester United. Otra calderonada más. Read the rest of this entry »
[por Rubén Uría]
William Shakeaspeare sostenía que “los valientes mueren una vez, pero los cobardes mueren muchas veces”. Algo de eso hubo en una noche de perros, pasada por agua, en el Santiago Bernabéu. El Real Madrid, ya campeón de Liga y fatigado por las celebraciones, tenía dos caminos. Tenía que elegir entre el corazón (su hinchada pedía hacer sangre en el eterno rival) y la cabeza (jugar a la expectativa y pensar en su cansancio después del alirón). El Madrid escogió dejarse llevar por su corazón. Fue un valiente. El Barça, o mejor dicho, lo que queda del que fue el Barça, escogió su versión más cobarde. Jugó con la cabeza, tuvo el corazón del tamaño de un guisante y no dejó ningún gesto de rebeldía, ni de grandeza, ni de querer dejar su sello en casa del campeón. Puso el gesto caballeroso del pasillo y después, acaso contagiado por los prolegómenos de tregua, izó la bandera blanca a las primeras de cambio. Se rindió ante un Madrid hambriento, ambicioso, y que siempre quiso más. Raúl hizo el primero, Robben el segundo e Higuaín el tercero. Los gritos de “olé, olé, olé” retumbaban por La Castellana, y el Barcelona, lejos de venirse arriba como los toros bravos, se abandonaba a su suerte, cual toro manso que recula en tablas esperando la muerte. El cuarto llegó de penalti marcado por Van Nistelrooy, y Henry maquilló la paliza La mejor noticia de la noche para el Barcelona llegó en el minuto 90. Fue cuando el árbitro decretó el final del partido. Un choque que comenzó con un elegante pasillo y que acabó con un paseíllo. El pasillo lo puso el Barcelona. El paseíllo se lo dio el Real Madrid. Read the rest of this entry »

[por Rubén Uría]
Estaba escrito. Tuvo que ser así, a la tremenda. En un alarde de casta y épica. No hacía falta ser Pitágoras para entender que el Real Madrid acabaría por alzarse con una Liga que sólo él pareció querer, pero sí hacía falta un acto de fe muy grande para que el Real le diera la vuelta a la tortilla en los minutos finales ante Osasuna. Pero el Madrid lo hizo. Con tanta grandeza como trabajo y fortuna. Espoleado por la expulsión de Cannavaro y por un penalti cometido por Heinze, el Real Madrid no sólo no se achicó en un territorio hostil como Pamplona, sino que ofreció su mejor versión cuando se quedó con diez, e incluso con nueve. Mientras algunas ediciones de los periódicos remataban sus crónicas titulando que el alirón debía aplazarse, el Madrid se puso el mundo por montera y realizó un acto de fe que sólo ese equipo está acostumbrado a llevar a cabo. En un final dramático, emocionante y volcánico, el líder fue una furia en inferioridad numérica, y acabó acorralando a Osasuna, superado por el arranque merengue. Un gol de Robben de cabeza - increíble, pero cierto- fue suficiente para meter el miedo en el cuerpo a los navarros. Después, los caprichosos dioses del fútbol iluminaron el pie de un sospechoso habitual, Gonzalo Higuaín. El argentino la pegó con el alma y dio el campeonato al Madrid. Uno más, y van treinta y uno. Habrá quien diga que el Madrid no juega a nada del otro jueves, y tendrá razón. Habrá quien diga que este Madrid se fijó como objetivo la excelencia y ha sido muy terrenal, y tendrá razón. Pero nadie puede dudar que el Madrid se ha comportado como un equipo. Ha sido el más tenaz, el más regular, el más goleador y el menos goleado. El más fuerte. No fue un Real Madrid estético, pero si un Real Madrid ético. Un digno campeón. Esta noche, un volcán llamado Real Madrid. Read the rest of this entry »

[por Rubén Uría]
Más de lo mismo. La lógica invitaba a presenciar un partido con dos estilos bien diferentes, y en esta ocasión, el sentido común no faltó a la cita de El Sardinero. La pelota, los arrestos, la presión y la aventura corrió a cargo del Rácing. Por su parte, el Real Madrid puso lo más importante, el gol. Entendió que su rival ponía más el ojo que la intención, y acabó por finiquitar el duelo con tanta fortuna como solvencia. La clave del choque llegó en el contraste del área. Allí, en territorio enemigo, el Rácing disparó con cañones de chocolate. Fiel a su tradición de los últimos tiempos, el Madrid empleó una munición más dañina, la nitroglicerina. Tuvo tres ocasiones y anotó dos goles. Los dos tantos llevaron la firma de dos sospechosos habituales. El primer tanto llegó del pie del siete, el ausente del Garrapata Team, Raúl González Blanco. El segundo llegó de las botas de otro tan señalado como discutido, Higuaín, que esta vez sí se redimió de sus pecados veniales y atinó con la portería. Con tanto merecimiento propio como desgana ajena, con tanta justicia propia como demérito ajeno, el Real Madrid salió ileso de Santander y abraza otro título de Liga. Con las praderas de El Sardinero como escenario de un alirón improvisado, el Real Madrid de Schuster ya avista tierra. Los blancos podrían ser campeones el próximo domingo, si consiguen vencer al Athletic y ni Barça ni Villarreal logran ganar. Tres condiciones que, en esta Liga, nadie osaría descartar. Read the rest of this entry »
[por Rubén Uría]
Alguien debió gritar ‘a clase’, como en cualquier jardín de infancia, y los niños jugaban alegres durante el recreo, tragaron el anzuelo hasta las amígdalas y corrieron al otro extremo del patio. Luego apareció un poli de guardería -si Rambo es blanco quizá Schwarzenegger sea del Getafe-, y aprovechó la jaimitada [Ver vídeo]. Marcó Arjen Robben y siete jugadores del Madrid corrieron a abrazar al holandés de cristal de bohemia. El tanto no valía por fuera de juego de Raúl, pero los blancos seguían coreando el tanto en el corner, ajenos a la decisión del árbitro. Belenguer se percató del error y sacó rápido para Casquero, el más listo de la clase, que se cruzó todo el Bernabéu con total impunidad, como si fuera un chico blanco paseando por el barrio de Harlem en hora punta. Guti y Heinze recularon, pero Pablo encontró a Uche y el nigeriano no perdonó. Casillas, el santo que siempre está de guardia, no pudo hacer el milagro. Era el epitafio cruel, pero legal, para un Madrid soso y sin profundidad. Después de la jugada e patio de colegio, y del corro de la patata al árbitro, derrota en casa y el Barça a dos puntos. Ramón Calderón no quería hablar de árbitros pero, paradojas de la vida, mientras Schuster apuesta por seguir su campaña verbal sobre los árbitros - una estrategia según él-, ahora se suma al club Pedja Mijatovic, que justo al finalizar el encuentro llegó comentar que el tanto del Getafe debería haber sido anulado porque el árbitro debió esperar a que todos los jugadores del Madrid - que estaban celebrando un gol anulado- ‘se colocaran otra vez sobre el campo’. Coartada arbitral al margen, la bufonada blanca deja un panorama diferente en la Liga. El Madrid, ése que iba a ser campeón en marzo, anda tocado, sin jugar bien y acumulando tres derrotas consecutivas. El Barça, ése que ya no tenía nada que hacer, resulta que ha cambiado números y sensaciones, va de menos a más y ya asoma por el retrovisor. Por cierto, Capello está en Inglaterra. Dicen que ha puesto un cartel en la puerta de casa. ‘Please, don’t disturb’. Read the rest of this entry »
Amagó mucho, pero pegó poco. A pesar de que el Real compró una decena de boletos para que le tocara la lotería en Roma, el equipo de Schuster cayó en La Ciudad Eterna. Y eso que Raúl puso su oportunismo de siempre para dejar helados a Spalletti y sus pupilos nada más comenzar el choque. A raíz de ese momento, el Madrid abrió fuego de manera indiscriminada contra la portería italiana. Van Nistelrooy y Raúl sembraban el pánico, y Robben era un cuchillo letal en la banda. Pero el Madrid concedió el perdón, y en una jugada de contragolpe, Pizarro enchufó una pelota perdida desde la frontal, para igualar la contienda. Todo empeoró para el Madrid cuando Totti, el príncipe de Roma, encontró un hueco para darse vuelta. Giró sobre sí mismo, armó el pie y colocó un pase interior hacia ese hombre-bala llamado Mancini, que ajustició a Casillas. Después, todo se redujo a una Roma replegada, acomplejada, medorsa y quizá fatigada, que ya sólo tenía fuerzas para defenderse. Con el Madrid en pleno acoso y derribo, y con ocasiones clarísimas para Van Nistelrooy - palo-, Raúl - alto- y Ramos - desviado-, la Roma se atrincheró sin recato alguno. Después de comenzar perdiendo, los chicos de Spalletti dieron por bueno el 2-1. De nada sirvieron los arrestos del Madrid, que acabó colgando del larguero incluso a Totti, pero que no tuvo premio por su falta de puntería.Cuando el árbitro pitó el final del partido, en el que el Real dominó con solvencia, el resultado provocó una sonrisa tenue en las tropas romanas, y torció el gesto de Schuster en una mueca notable. No era para menos. Después de jugar un buen fútbol, el Madrid se condenó a sí mismo a remontar en el Bernabéu, perdiendo un choque en el que la Roma ni siquiera mereció empatar. El pitido final arrancó un lamento italiano de las bocas españolas: Porca miseria. Read the rest of this entry »
[por Rubén Uría]
En los viejos tiempos a Mike Tyson, cuyo cuello medía lo mismo que la cintura de Marilyn Monroe, se le conocía como ‘El Terror del Garden’. No era muy alto, más bien bajito para ser el campeón de los pesos pesados, y tampoco tenía excesiva envergadura. Pero al escuchar el tañido de la campana, Tyson se transformaba en un tsunami incontrolable, en un titán desatado, en un King Kong de un metro y setenta y ocho centímetros que se abría paso a puñetazo limpio. Antes del combate con Michael Spinks,el hombre de hierro de Brooklyn le hizo una advertencia: ‘Estás muerto’. Spinks perdió el conocimiento en el primer asalto, y cayó fulminado como si fuera un saco de patatas hasta en cinco ocasiones. Cuando aquella carnicería acabó, un periodista le preguntó a Tyson acerca de qué pensaba cuando pisaba el ring. El bueno de Tyson, angelito, exclamó: ‘Mi único objetivo en el ring es golpearle la cabeza con fuerza, para ver si le incrusto la nariz dentro del cerebro. Eso logra que mi rival tenga miedo, y sin tiene miedo, pierde su respeto y su valor‘. El Real Madrid, cuando pisa el Bernabéu, es Tyson. Su único objetivo en el campo es golpear tan fuerte a su rival - sobre todo si está jugando bien al fútbol, como el Valladolid-, destrozando su línea de flotación a base de contragolpes orquestados por Guti. Y el Madrid golpea tan fuerte que le mete el miedo en el cuerpo a cualquiera, hasta que los rivales terminan por tener tanto miedo, que pierden su respeto y su valor. Esta noche, el Real Madrid fue Tyson. Read the rest of this entry »
[por Rubén Uría]
Bautizado como el anticristo, la cruzada periodística vio descubierta la yugular de Capello y se encargó de salpicar de mierda el crédito del italiano. Eran días, según la prensa Lewinsky, de siestas de pijama y orinal. Hete aquí que Capello, con flor o sin ella, con mal fútbol con determinación, con mal fútbol pero valores morales, ganó la Liga. Pero su fútbol de las cavernas, siempre según hoja de ruta de la prensa, necesitaba un cambio. Capello era una especie de aceite de ricino, y el paladar del socio blanco pedía fútbol caviar. El elegido, Schuster. Un tipo que hacía jugar bien al Getafe. Seis partidos después, el fútbol champán de Bernardo se ha convertido en un vinacho peleón, insufrible y barato. Tanto, que juega tan mal como con Capello y gana como ganaba Capello. Zarandeado por Almería, Valladolid, Betis y esta noche, por el Getafe, flota la sensación de que la policía no es tonta. Porque en cuanto a flor, Schuster está demostrando que tiene un jardín allá donde la espalda pierde su casto nombre. Conjugar Schuster y excelencia empieza a ser un ejercicio de arrastre de cadenas. Que alguien llame a Los Cazafantasmas. Y que Bernd ponga una vela a San Casillas. Read the rest of this entry »

[por Rubén Uría]
Ramón Calderón vetó a La Sexta y España se quedó sin fútbol gratis. En el penúltimo capítulo de la guerra del fútbol, los intereses bastardos, los caprichos directivos y sobre todo, las prisas de malos toreros, terminaron con convertir el Real Madrid-Betis en un cabreo generalizado del españolito medio. Primero llegó el cabreo por sintonizar La Sexta y conocer, a falta de cinco minutos, que no darían en abierto el partido. Después llegó el cabreo porque la people llamaba en masa a Sogecable y no se podía conectar con la centralita para comprar el partido, debido al colapso de los teléfonos. Luego llegaba el cabreo de comprobar que, después de abonar religiosamente los 11,99 euros por el partido en pago por visión, el audio del mismo no funcionaba, con lo que debía alternarse la señal televisiva con los comentarios radiofónicos. El último cabreo fue culpa de todos y de ninguno: habían prometido un buen partido en abierto y la noche parió un partido horrible y de pago. Si no lo vio, no se apure. Ante un Betis que agotó toda la mala suerte del año en el Bernabéu, estrellando tres balones en la madera, el Madrid estuvo cerca de ver cómo se le corría el rímel. Raúl, de penalti, y Baptista, con un golazo de tijera, lo evitaron. Tres puntos y liderato a la buchaca. Read the rest of this entry »

[por Rubén Uría]
Era un secreto a voces. Calderón y Mijatovic iban a tirar de chequera y fanfarria para no alarmar al personal. Dicho y hecho. El Real Madrid acaba de anunciar la contratación del deseado Arjen Robben (Chelsea) y la de Heinze (Man. United). Dos especialistas puros en la izquierda. Dos tipos de calidad, fuelle y valor sobrado en Champions. Dos de golpe para tapar las quejas de Schuster. En descargo de Bernardo, apuntar que los fichajes de Mijatovic han sido más largos que las obras de El Escorial, y que su coste no ha sido precisamente módico. Con todo, ahora Schuster se ha quedado sin paraguas. Tiene todo lo que pidió y ahora le toca a él. Como supongo que depende de él que se traspase sin más a Cincinho. Read the rest of this entry »

[por Rubén Uría]
Un ex portavoz de la Casa Blanca, desde una columna anónima, escribía hace años en el New York Times: ‘Ronald Reagan fue un pésimo actor, un pésimo presidente de cara a la comunidad internacional y un extraordinario presidente de los Estados Unidos para todos aquellos que hubieran nacido en Estados Unidos’. Apliquen la receta Reagan a José María Del Nido. No superaría el casting de simpatía como actor, aparece como el azote del resto de clubes del fútbol español y se ha ganado el dudoso honor de directivo más antipático del balompié, pero de puertas para adentro, para los socios del Sevilla, es toda una deidad. En los despachos, subastero sin fronteras. Amén de la bola de cristal de Monchi, Del Nido vende a precio de oro lo que fichó a precio de saldo. Vendió a Reyes. A Baptista. A Sergio Ramos. Y sigue siendo cada día más fuerte. Ahora le ha tocado el turno a Dani Alves. Presionado por el futbolista, Del Nido ha vendido a Alves por 32 kilos, en una operación relámpago con el ‘tito’ Abramovich. Al Chelsea a la de una, al Chelsea a la de dos, al Chelsea a la de tres…adjudicado al millonario ruso del fondo por 32 millones de euros. Otra subasta de Del Nido a la buchaca.
¿Consecuencias inmediatas? A saber: Primero, ahora Arjen Robben tiene puertas abiertas para ir al Madrid y el Madrid, haciendo gala de una actitud disparatada, podría dejar marchar a Cicinho al Sevilla. Segundo, ahora José María Del Nido dispone de 32 millones de euros para poder reventar el mercado y eso, en manos de Monchi, es una bomba de racimo humana. Tercero, como siempre, vuelve a quedar de manifiesto que cuando un futbolista quiere irse, como en el caso de Alves, termina ganando el pulso. Y cuarto y último punto: ¿Cómo es que Kanouté, declarado en rebeldía, ha terminado quedándose en Sevilla? Sencillo, ahí Del Nido se rascó el bolsillo y pagó lo que su delantero centro pedía. ¿Será que Del Nido se está ablandando con el tiempo? Quizá. Claro, que como Don José María salga de esta operación a tres bandas con 32 millones en una mano y Cicinho en la otra, a ver quién es el guapo que tose a este Ronald Reagan de Nervión. A otro perro con ese hueso.
[por Rubén Uría]
Otro MacGuffin de agosto. Schuster avisa que necesita un centrocampista que alterne con Guti. La prensa alimenta la posible llegada de Ballack. El Madrid filtra el interés. Empieza el baile de cifras. Se habla de un pack conjunto con Robben. Incluso se publica que el germano está dispuesto a rebajarse el sueldo. A renunciar a siete millones de euros (¡ siete!) por enfundarse la blanca, premisa que invita a pensar que o Ballack tiene pagadas las facturas de la luz y el agua, o es Papá Noel en agosto o que, simplemente, alguien insulta la inteligencia del planeta. Pero como nadie regala duros a cuatro pesetas, pues todo empieza y acaba en cuatro días. La ‘Operación Ballack’ se frustra en ese periodo de tiempo. El propio Michael Ballack anuncia en la web del Chelsea que no tiene intención de salir, que se encuentra identificado con Londres y con su equipo, y que nadie en el club de Abramovich le ha trasladado una oferta en firme. Para más inri, el agente del jugador admite que hubo contactos con el Real, pero dice que ’sólo fueron contactos indirectos’. Es decir, que el Mijatovic sigue pegando tiros al aire, y que tiene muchas papeletas para pegarse un tiro en el pie…
Un mes después del adiós de Capello, todo sigue igual en el centro del campo. El Madrid es un páramo en el tráfico de la pelota, depende de los demonios interiores de José María Gutiérrez ‘Guti’, y no tiene recambio natural para esa parcela. Es un secreto a voces que el buen Guti es un fuera de serie, y que el mal Guti es más cursi que el tocador de la Señorita Pepis. Capello le daba vía libre para tocar el violín. Schuster, también. Claro que, para eso, Capello apostaba por Diarrá como doberman, como guardaespaldas fiable para hacer el trabajo basura para el que Guti está inhabilitado. Curioso, Schuster también se abona al poderío de Diarra. ¿Qué ha cambiado entonces un mes después? Pues nada. Que 30 millones de euros después, los pagados por Pepe, y luego de tres fichajes más, Dudek, Metzelder y Saviola, el Madrid sigue sin organizador. Sin relevo para Guti. Sin un diez. Kaká es MacGuffin. Samir Nasri, también. Van der Vaart, otro. El último ha sido Ballack. Adiós al alemán. En teutón, Auf wiedersehen...
Todo quisqui, iletrado, vocero, gacetillero o tertuliano avanza en las últimas horas el fichaje de Robben y Ballack por el Real Madrid. Wesley Sneijder será el siguiente, según dicen. Empiezo a pensar que la prensa está perdiendo (estamos perdiendo) el oremus en esta espiral sin sentido que es la política deportiva del Real Madrid. Una cosa es vender ilusión y periódicos, algo legítimo, y otra, dar oficialidad a lo oficioso. No es lo mismo comprar un piso y decidir el color de las cortinas, que decidir el color de las cortinas (Sneijder) antes de haber comprado el piso (Robben y Ballack). Sobre todo, porque en materia de fichajes, el crédito de Pedja ‘Cururú’ Mijatovic anda bajo cero. A la luz pública han salido tres docenas de futbolistas a los que se ha vinculado con la camiseta blanca. Y en todos esos casos, ha existido un denominador común. La impresión de que el Madrid no sabe lo que quiere o no negocia como debe. En el caso de Mijatovic, mucho ruido y pocas nueces. Mucha gomina pero poca neurona. No se puede ir con el lirio en la mano para fichar a Kaká. La película ya está muy vista.
Por no abandonar la veta cinéfila, recuerdo que en la oscarizada Jerry Maguire, Tom Cruise encarna a un agente de deportistas que decide recuperar el amor de su esposa, René Zellwegger, con un discurso conmovedor: ‘No te vas a librar tan fácilmente de mí. Qué te parece eso. ¿Sabes? Mi especialidad era la sala de estar. Me enviaban allí cinco minutos y era capaz de convencer a cualquiera. A cualquiera‘. El Director Deportivo del Real Madrid resulta la antítesis del talento de persuasión de Jerry. Mijatovic sigue naufragando en la sala de estar, que no sólo no es su especialidad, sino un potro de tortura. Maguire convencía a cualquiera en cinco minutos. Mijatovic necesitaría toda una vida. Pedja no vendería una cantimplora en el desierto. El de Montenegro empieza a ser la singular (o deliberada) imagen de la incompetencia . Un producto capaz de elaborar una auténtica coreografía del error. Si Robben y Ballack se tuercen, si Sneijder no sale del Ajax, o si el sol sale por Antequera, el orden de los factores no alterará el producto. ¿Que el barco se hunde? Las mujeres y los Directores Deportivos primero.

[por Rubén Uría]
Alerta. Desasosiego. Impaciencia. Flota en el aire que en materia de fichajes, el Madrid anda sin puntería. Que Mijatovic apunta a un farol y mata a una vieja. Alves, Ribéry y Chivu jalonaron el ambiente de un triple ‘no’. Royston Drenthe se complica cuando estaba hecho. Arjen Robben se hace el remolón. Ballack cuesta demasiado dinero. Pato, futuro crack, está en el aire. A Kaká hay que buscarle en la sección de crucigramas. Demasiadas negativas en un solo mes. Demasiados nuevos socios del famoso Calabazas Club, cuyo socio fundador es Ramón Calderón. Para descrédito periodístico, para enfado de Mijatovic y para impaciencia del socio blanco, el caso es que julio está siendo un mes de mucho ruido y pocas nueces. Metzelder, Pepe, Saviola y Dudek han llegado como hombres de equipo, como actores secundarios. Se presume un agosto movidito, tenso y de culto al euro. Se adivina un agosto de guapas al rostro, de comisiones millonarias, de negociaciones maratonianas y de tratantes de ganado. Kaká o caca, ésa es la cuestión.
El interés de los fichajes seguirá in crescendo. Hay demasiada ansiedad en el prójimo. La prensa seguirá – seguiremos- la cruzada de fichajes del Madrid. Se venden más periódicos. Se consumen más horas de radio. Se presta más atención a los telediarios. Benditos fichajes. En el caso que nos ocupa, benditos no fichajes. Es una espiral, un círculo vicioso, el opio del pueblo. Una droga dura para el futbolero. Nada mejor para combatir el calor, para pasar el rato, para acompañar el vermú, para ilusionarse antes de un buen chapuzón en la piscina, para relajarse después de haber plantado la sombrilla en primera línea de playa. Un día Fulano está cerca. Al siguiente, Zutano está atado. Quizá mañana, Mengano se haya alejado. Qué será será. Kaká o caca, ésa es la cuestión.
Cualquier día los aficionados abriremos el periódico y chocaremos de frente con una portada sobre los fichajes con un titular así: ‘Tonto el que lo lea’ (*). Vacilaremos, dudaremos, nos lo pensaremos, y después, lo leeremos. Por hacer lo contrario a lo indicado. Por desafiar a la autoridad. Por curiosidad. Por morbo. Por ser provocador. Por no arrojar la toalla. Por conocer el final del cuento. Por aburrimiento. Por hastío. Por tradición. Por estar a la última. Porque invita. Por aventura. O en último caso, por joder. Dejaremos a la vista el periódico, esperaremos a que se acerque un incauto, y le cogeremos in fraganti cuando lea el titular. Todo sea por los fichajes. Una droga dura. ‘Tonto el que lo lea’. (*)… Pues vale.
[por Rubén Uría]
Fichar lo que se necesita o fichar lo que se puede, ésa es la cuestión. Desde la Ciudad Condal se ha fichado lo que se necesitaba. Desde la capital de España, lo que se ha podido. Andaban los tenores del Barça necesitados de un crack que les pusiera en solfa y que les hiciera sacar lo mejor de sí mismos, y Laporta trajo a Henry, un tipo que pondrá el listón muy alto al díscolo Samuel Etoo. Perdía aire el Barça en el centro del campo, y Beguiristain movió sus hilos para fichar buenos pulones de Costa de Marfil: llegó Yaya Touré o Touré Yaya, como prefieran. La pasada Liga dejó demasiados boquetes abiertos en torno a Puyol, y el Barça se ha rascado el bolsillo para fichar a Milito, un defensa con frac. La guinda del pastel llegó con Abidal, un especialista de la banda izquierda que debería tapar todas las carencias históricas de ese puesto en la defensa culé. Con todo este maquillaje de verano, el Barça apuntala sus defectos y se convierte, sobre el papel, en una máquina de fútbol sin aparentes puntos débiles.
Del otro lado cuelga sus ambiciones el Real Madrid. Aparcada la obsesión por Cesc y Kaká, todo apunta a que Ramón Calderón ha hecho de Robben una cuestión de estado, un capricho presidencial, quizá una cuestión de orgullo. Quizá más del necesario. Otro zurdo por el que el Real tirará la casa por la ventana es el joven Royston Drenthe, una perla de ébano con una clase infinita. Una inversión de futuro. A los dos los tiene a tiro. Claro que, con Reyes, Schuster ya tendría tres zurdos en el equipo. Es decir, overbooking de zocatos. Exactamente igual que entre los centrales. Con todo ese maquillaje de verano, el Madrid no termina de apuntalar sus defectos y sólo presenta un único cerebro: Guti. Es decir, que las urgencias blancas apuntan al fichaje inmediato de un arquitecto de juego. Schuster sabe que dirige un portaaviones y no quiere meter la zarpa en el primer partido de Liga. Intuye que el Barcelona está fichando lo que necesita y el Madrid, lo que puede. Por eso ha dado una vuelta de tuerca. Por eso ayer, después del choque ante el primer sparring, el Stoke City, Schuster dejó caer el nombre de Michael Ballack. Uno ya está muy mayor para creer en las casualidades. Primer aviso para navegantes en la búsqueda del Madrid de la excelencia.
Sostiene Ramón Calderón que su Junta Directiva puede estar bien orgullosa de las cuentas del club, a las que ha calificado como ‘las mejores y más saludables de toda la historia del Real Madrid’. Quien esto escribe no tiene por norma creer a pies juntillas las palabras del presidente blanco, amén de su escasa credibilidad a la hora del prometer y prometo, pero si el estado de salud de las cuentas de Concha Espina es tan boyante…¿Qué explicación existe para que al Real se le estén escapando tantos fichajes de campanillas? Decía Johan Cruyff que en este negocio del fútbol, el dinero no debía estar en el banco, sino en el campo. Calderón y Mijatovic no están sabiendo cumplir el axioma cruyffista. Kaká, no. Cesc, tampoco. Ahora el fichaje de Robben se ha convertido en algo más que una cuestión de honor del presidente, que en una necesidad para el entrenador. Por Drenthe exigen 15 millones de euros y el Madrid se frena en diez. ¿Y Reyes? Pues Schuster le quiere como sea, pero el Arsenal no está dispuesto a bajarse de la burra y Wenger pide una buena morterada por el zurdo. Ese es el plan ‘B’ del Madrid de la excelencia.
Más de uno está empezando a creer que en estas últimas horas algo huele a podrido en Dinamarca. El Madrid ha estrechado el cerco y tiene claro que Robben, Drenthe y Reyes es la trilogía que pide Schuster. Pero no quiere pagar el pato y dejarse la pasta en fichajes con un precio muy inflado. Uno tiene la sensación de que todos llegarán al Real Madrid, pero no termina de encajar que su llegada dependa del chocolate del loro, mientras que por Pepe se han pagado 30 millones de poderosas razones. En la otra acera, Henry, Touré Yayá, Abidal y Milito no han llegado precisamente gratis. El Barcelona tuvo que tirar de talonario y no ha dudado. Se ha dado cuenta de que las únicas cuentas económicas que le interesan al aficionado son los títulos. De momento, Robben sigue anclado en Stanford Bridge, Royston Drenthe sigue provocando Roystonmanía en El Corte Inglés y Reyes, el sevillano, sigue pidiendo árnica a Wenger. Es decir, que el dinero del Madrid sigue en el banco, no en el campo.
[por Rubén Uría]
Cuenta la leyenda que el emperador Nerón tocaba la lira mientras veía arder la Roma que él mismo había entregado al fuego. El presidente del Real Madrid, Ramón Calderón, sin llegar a esos extremos de frivolidad, no tiene menos necesidad de refugiarse en maniobras de distracción alternativas mientras, si no llamea el club, sí, al menos, jadea por los confines del mundo hablando de un fichaje por aquí y otro por allá. Panamá. Mexico. El Salvador. Honduras. Israel. Argentina o Estados Unidos. Todos los confines del globo terráqueo han sido válidos para que Don Ramón, la incontinencia verbal elevada a su enésima potencia, siga aireando presuntas contrataciones. Ante la escasez congénita de cracks que llevarse a la boca, el socio madridista sigue contemplando con perplejidad cómo su presidente sigue viajando más que el bono-bus de Phileas Fogg, aquel osado inglés que, en la ficción novelesca, se atrevió a dar la vuelta al mundo en ochenta días. La penúltima de Calderón ha sido subrayar que al Madrid sí le interesa Royston Drenthe, un pedazo de futbolista para ese nuevo invento mediático de un Madrid en busca de la excelencia…
Después del portazo de Cesc Fábregas y el sempiterno ‘no’ de Kaká, el omnipresente y viajero Calderón, quizá convaleciente de esa cuota de poder no ejercida después de echarle el muerto a Mijatovic, sigue emperrado en confundir su faceta de presidente con la de periodista. Porque Calderón, que sigue encantado de haberse conocido, se siente feliz cuando se zambulle en las turbulentas aguas del periodismo. Es feliz vendiendo ilusión, humo, negociaciones, castillos en el aire. Un día toca hablar de Ribéry. Al siguiente, se filtra el interés por Robben. Una semana más tarde, surge Drenthe. Una hora más tarde, aparece el nombre de Riquelme. Mañana, quizá, Iván De la Peña. Todo sea por la causa. O por jugar al despiste. Porque mientras el presidente (o periodista) Calderón apunta a un lado, Mijatovic ejecuta hacia otro. Quizá el presidente intuye que, amén de las gestiones de Pedja, el campeón del mundo de ingestión de sapos, el socio no termina de digerir que las luces de neón sean Pepe, Metzelder y Saviola. Son buenos complementos, pero no invitan a soñar con ese nuevo Madrid poético de Schuster…
La historia juzgará a Calderón con el paso del tiempo, y quizá Don Ramón no pueda ser visto, con los años, como una figura abufonada del pirómano Nerón. Quién sabe. Quizá sólo sea un bocazas con buen corazón, quizá sólo pretenda rellenar periódicos, quizá sólo sea víctima de su propio ego, o quizá esté tomando el pelo a todo el madridismo, pero en el grado de autoengaño en que ambos están escribiendo su historia, uno tiene la impresión de que Nerón y Calderón tienen, tristemente, vidas paralelas. Nerón quemó Roma mientras tocaba la lira. Calderón apaga el fuego de los fichajes con gasolina. Alea jacta est. La suerte está echada.
[por Rubén Uría]
Es superior a sus fuerzas. Subido en mitad de este terremoto institucional en el que ha convertido el Real Madrid, el presidente vive en un sin vivir. Mientras Capello debe andar ora que te ora por los templos sagrados del Tíbet, Ramón Calderón sigue alimentando la dosis de endorfinas del madridismo. Amén de la consecución de la Liga, de la llegada de Schuster y de los fichajes de Metzelder y Saviola, es época de verano, y siempre es bueno enseñar la patita a tiempo para que los medios de comunicación jueguen a favor de corrientes y deslicen un par de nombres que le interesan al club. Andaba el madridismo entretenido con el típico cambio de cromos en verano. Apuntaba al explosivo Royston Drenthe (Feyenoord), dejaba caer el nombre de Francesco Toldo (Inter), de Cesc Fábregas (Arsenal), de Florent Malouda (Lyon) e incluso de Arjen Robben (Chelsea). Fue entonces cuando, sorpresa sorpresa, entró en escena el nombre que dispara las alarmas y aumenta el tamaño de la nariz presidencial a cada minuto que pasa. Bingo. Ricardo Leite, más conocido por Kaká. Vuelta la burra al trigo.
Calderón sigue como Paco Martínez Soria en Don Erre que Erre. Contumaz en el error. Servidor sigue sin tener claro el motivo por el que a Don Ramón se le nubla la vista y pierde el oremus cada vez que esas cuatro letras, Kaká, le explotan en la boca sin saber por qué. ¿Ansiedad? La última del presidente del Real Madrid es que ‘el fichaje de Kaká está muy difícil’. Aleluya. Ha tardado año y medio en darse cuenta de que no vendrá al Real Madrid. El tsunami Galliani arrasó en su día el despacho oval de Calderón e inundó las oficinas de Mijatovic y Baldini. El vicepresidente del Milan dijo que los tres eran unos auténticos bandidos y acabó robándole la cartera al Real Madrid, para llevarse a precio regalado a Ronaldo. Pero Calderón sigue jugando a la guerra psicológica a través de los periódicos. Le encanta. Entre tanto, Galliani empieza a tener calientes los cascos - otra vez- y empieza a estudiar volver a repetir visita por el Bernabéu. ¿Estrategia? Quizá la misma. Volver al Bernabéu, decir que Kaká no se vende, llamar bandidos a sus dirigentes y marcharse con otro jugador del Real Madrid bajo el brazo. A lo mejor, un Emerson. A lo peor, un Guti. ¿Y Calderón? Pues con la boca llena de Kaká. Alguien debería explicarle a Don Ramón que, en estas fiestas mediáticas que se monta, el confeti, los panchitos y las cervezas los pagan siempre los socios del Real Madrid. Los mismos que están hasta el gorro de oír hablar de Kaká…
Víctimas de un cuadro clínico de ansiedad. Así han terminado todos los centrales que el Real Madrid ha fichado en los últimos tiempos. Siempre existió ansiedad por cerrar el debate de los centrales, pero ni Walter Samuel, ni Woodgate, ni Cannavaro han sabido tapar las goteras del área de Casillas en la Casa Blanca. La sombra de Fernando Hierro y la clase de Manolo Sanchís han resultado un listón demasiado elevado para los continuos y desesperados fichajes de defensas con fama de duros, que terminaban diluidos como azucarillos en un vaso de agua. La parroquia sabe que Metzelder, Chivu y Saviola, no son Cesc, Kaká y Robben. Promesas incumplidas aparte, quien esto escribe no puede contener la guasa que tiene que echen a Capello por defensivo y días después, el Madrid negocie la contratación de dos centrales: Metzelder y Chivu. ¿Será por dinero?
Samuel llegó como ‘el muro’ y se convirtió en ‘la vallita’. Woodgate, el paciente inglés, fue aquejado por todas las lesiones posibles. Su caso dejó en parihuelas a Prosinecki, el hombre de cristal, y puso en solfa a todos los servicios médicos del Madrid. Esos que diagnosticaron que la rodilla de Gaby Milito carecía de garantías. A Jonathan, como le llamaba Florentino Pérez, llegaron a inspeccionarle tantos médicos que alguno bromeó con la posibilidad de que a Woodgate le hubieran examinado ginecólogos en vez de médicos fisioterapeutas. El último en llegar fue Fabio Cannavaro, flamante Balón de Oro y artífice de la gloria italiana en el Mundial. Lo único que ha dejado Cannavaro en el madridismo ha sido su blanqueada e impoluta sonrisa. Pero uno se pregunta ¿de qué demonios ha podido reírse Cannavaro esta temporada? No ha tenido muchos motivos, la verdad. Ha estado tan mal que seguramente cogerá billete de vuelta al Calcio.
El próximo verano llegará Metzelder. Huele a que el Madrid volverá a pegarse otro tiro en el pie. Metzo tampoco cerrará el eterno discurso del central. No es fuerte, feo y formal. Dicen de él que va bien de cabeza y que tiene dotes de mando. Muchos han muerto deportivamente hablando si se llevaban mal con la pelota en el Bernabéu. Como complemento a Metzo llegará Chivu, el defensa rumano de la Roma, cuyo fichaje está a punto de cristalizar por parte del Madrid. Del central vampiro dicen que tiene elegancia, porte, visión de juego y pegada en los golpes francos. Es el último aspirante a no ser víctima de un cuadro clínico de ansiedad. Por cierto, Pavón, aquel eslogan de Florentino Pérez, jamás padeció ese tembleque de paletilla cada vez que el Bernabéu examinaba sus marcajes al hombre. Pero como nadie es profeta en su tierra, pues Pavón y Mejía tendrán que irse con la música a otra parte. Nadie es profeta en su tierra.
[por Rubén Uría]
Tiene el dinero por castigo. Roman Abramovich vendió sus acciones de Aeroflot y se compró el Chelsea. El Gobernador de Chukotka (73.000 encantados habitantes al noroeste de Rusia) lleva gastados en aquella zona cerca de tropcientos millones de dólares. Forbes estimó en seis mil millones de dólares la fortuna de este zar del business que se hizo famos por acometer con éxito a la ola de privatizaciones iniciada por Boris Yeltsin. Hasta hace dos veranos, la chequera exprés de Roman construyó una máquina de guerra capitaneada por Mourinho. Tal fue el poderío económico de Abramovich que los clubes de media Europa se echaban a temblar cada vez que mentaban el nombre del magnate ruso. Quizá por eso resulta ahora sorprendente que la Torre de Babel de Abramovich empiece a dejar salir antes de entrar. El Chelsea, el equipo más comprador del planeta fútbol, empieza a dar síntomas de club vendedor. ¿Nombres propios? Frank Lampard y Arjen Robben. ¿Razones? Abramovich se ha cansado de quemar billetes…
Lampard es un tiburón blanco en las inmediaciones del área. Un llegador nato que maneja las famosas tres suertes que inmortalizó el mítico Ladislao Kubala: ‘Querer, saber y poder’. Frank es ése tres en uno. Un carro de combate que ha hecho estragos en todos los campos de la liga inglesa, que ha fabricado goles en todas las porterías de la Premier y que se ha ganado un lugar en el núcleo duro de los ‘pross’. Joan Laporta ha olfateado las dudas de Arbamovich y sabe que ahora tiene una buena oportunidad para devolver golpe por golpe. El Barça está dispuesto a ofrecer 18 millones de euros y Lampard está encantado. Salvo reacción del Chelsea, la boda está cantada. La mujer de Frank es catalana, y Lampard estaría encantado de recalar en un equipo formado por Ronaldinho, Messi, Etoo y Henry. Un equipo sólo para sus ojos.
Si Lampard es un martillo pilón inglés, otro que apunta a la Liga es la flecha holandesa, Arjen Robben. Un tipo que irrumpe en la selva del mercado con fuerza, y cuyo nombre se ha repetido hasta la saciedad para recordarle al presidente del Real Madrid, Ramón Calderón, que fue una de sus promesas incumplidas en las elecciones. La Casa Blanca maneja dos opciones: Robben (un puñal ofensivo) o Malouda (un gladiador de la banda). Mourinho ha dado luz verde a la operación, y Abramovich intentará sacar tajada por Robben, aumentando su coste para elevarlo hasta los 20 millones, una cifra nada despreciable para obligar a Ramón Calderón a cumplir lo que prometió. Otro nombre propio, Robben, que indica que el terror del fútbol mundial, Abramovich, se ha convertido en el presidente de un club vendedor. Barça y Madrid pescan en el barco de Roman. Veremos si Abramovich permite el asalto a su yate...
[por Rubén Uría]
Echarán a Capello. Reír o llorar. Comedia o drama. Éramos pocos y parió la abuela, así que quien esto escribe prefiere tomarse a chufla este chiringuito que tiene montado Ramón Calderón. Porque esto se le ha ido de las manos y se ha convertido en aquella escena mítica de los hermanos Marx. La del camarote. Para los no iniciados, retrato robot en cinco líneas: Dentro están Groucho, Chico y otro señor protagonista, junto a Harpo, que se ha quedado dormido en el camarote más famoso de la historia. Enseguida vienen dos señoras a hacer las camas, luego entra el plomero, la manicura, el ayudante del plomero (el gordo), la sobrina de la tía Micaela, la señora de la limpieza y tres camareros que traen la cena, huevos duros y escalfados incluidos en el lote. Entonces, llega el diálogo para besugos: Plomero: ‘Soy el plomero, vengo a cortar la calefacción.’ Groucho : ‘Puede usted empezar por el rubio ese [Harpo]. Manicura : ‘¿quiere usted las uñas largas o cortas?’ Groucho: ‘Déjemelas cortas porque aquí ya va faltando sitio…’
En el camarote del Bernabéu tampoco hay mucho espacio, pero dentro del Bernabéu están Ramón Calderón, Pedja Mijatovic, un señor que dice ser el portavoz Miguel Ángel Arroyo y Fabio Capello. Enseguida vienen dos señoras a hacer las camas (o a deshacerlas, según se mire), luego entra Bernardo Schuster (el plomero), la manicura (la prensa), el ayudante del plomero (Ángel Torres), la sobrina de la Tía Micaela (Alfonso Carrascosa), la señora de la limpieza (Nanín) y tres camareros que traen la cena, huevos duros y escalfados incluidos en el lote (Cesc, Robben y Kaká).
Capello está más sólo que el coronel de García Márquez. No tiene quien le escriba. Pero como Calderón se aburre, pues mata moscas con el rabo. El año pasado el Madrid se pasó un verano sin presidente, y éste verano la moda impone que se lo pasará sin entrenador. Capello (Harpo) ganó la Liga y le echarán. Schuster (el plomero) perdió la Copa y le ficharán. Capello es socio del Madrid y se irá al paro. Schuster es socio del Barça y tendrá un contrato. Capello es defensivo, pero su equipo es el segundo más goleador. Schuster es ofensivo, pero su equipo es el menos goleado. Arrivederci Fabio. El diálogo, para besugos: Plomero (Schuster): ‘Soy el plomero, vengo a cortar la calefacción.’ Groucho (Calderón): ‘Puede usted empezar por el rubio ese’ [Harpo, es decir Capello]. Manicura (la prensa que se calla el ‘Asalto a la Casa Blanca’: ‘¿quiere usted las uñas largas o cortas?’ Groucho (Calderón): ‘Déjemelas cortas porque aquí ya va faltando sitio…’
Con el riesgo que conlleva, he avanzado en Rock&Gol, en la Cadena COPE, la información de la que dispongo, de la que os hago partícipe. Ha escogido. Después de la renovación de Cristiano Ronaldo con el Manchester, y de la dificultad de la operación por Kaká con el Milán, el Director Deportivo del Real Madrid, Pedja Mijatovic, ha apostado seriamente por el fichaje de un gran futbolista, como piedra angular del proyecto de la próxima temporada. Se trata de Frank Ribery, más conocido por ‘Scarface’ (Cara cortada). Ribery, jugador del Marsella, es una de las grandes figuras de la Ligue 1 de Francia, y el principal asteroide del combinado galo después de la retirada de Zinedine Zidane, que ya le ha coronado como el heredero natural de su trono. Durante las últimas horas se había especulado con el pase de Ribery al Bayern de Munich por 15 millones de euros, pero sus representantes han dicho que es falso y archifalso este extremo, y ambos agentes, Jean Pierre Bernés y Alain Migliaccio, ya han contactado con el Real Madrid. El Bayern quería a Ribery pero el francés no quiere jugar en la Bundesliga y quiere jugar a toda costa la Liga de Campeones….
La pérdida de la Copa de Francia ante el Sochaux y las recientes declaraciones de Ribery anunciando su inminente salida, han terminado por convencer al entorno del Real Madrid de completar una operación jugosa para el club blanco. La Secretaría Técnica maneja informes inmejorables del rendimiento de Ribery, un futbolista con talento, con polivalencia y con una edad sensacional para el futuro: apenas 24 años. El seguimiento al pequeño galo comenzó a raíz de su espectacular actuación en el Mundial de Alemania 2006, y a pesar de su lesión esta temporada, el Real Madrid lo tenía en su lista de prioridades junto a Kaká, Roben o Cesc. El equipo blanco contactó con Ribery durante el mes de enero, fecha en la que incluso sondeó su posible llegada en el mercado de invierno. Sin embargo, en aquella ocasión, varias fueron las circunstancias que truncaron la negociación: primero, la negativa a negociar de Pape Diouf, presidente del OM. Segundo, la complicada situación deportiva del Marsella. Tercero, el compromiso y arraigo de Ribery con su ciudad, al punto que llegó a decir ‘no’ a dos ofertas mareantes de Bayern de Munich…. Frank siempre ha preferido España como destino, y más concretamente, el Real Madrid.
Ahora, a comienzos del mes de mayo, el Real Madrid ha mantenido los primeros contactos – siempre oficiosos- con el entorno del futbolista, y Ribery ya ha dado el ‘OK’ para fichar por los blancos el 30 de junio. A todo eso hay que añadir que Zinedine Zidane, buque insignia del madridismo y emblema del fútbol francés, ha señalado en varias ocasiones que Ribery está hecho para jugar en el Real Madrid. Tanto es así, que Ribery ya le ha preguntado en varias ocasiones por el clima de Madrid, por las instalaciones del club y por cómo fue la vida de Zizou en la capital de España.
Ribery tiene contrato con el Olympique de Marsella hasta el año 2010, y su traspaso se cifra en una operación cifrada en 20 millones de euros. El futbolista francés ha cambiado en los últimos tiempos de agente, despidiendo a Bruno Heiderscheld, y ha decidido contratar a Alain Migliaccio, uno de los representantes más reputados de Europa y ex agente de Zinedine Zidane. Nada ser hará oficial hasta junio, pero ya existe un acuerdo verbal entre Ribery y el Real Madrid para que el futbolista sea blanco a partir de 30 de junio. Además, uno de los puntos fuertes de la negociación es el patrocinio de la firma deportiva Adidas, que viste al Real Madrid y es el principal patrocinador personal de Frank Ribery. Ahora sólo falta arreglar la negociación con el presidente del Marsella, Pape Diouf, que intentará sacar tajada de un traspaso condenado a firmarse al coincidir los deseos del futbolista y del Real. En cuanto al futbolista, la última voluntad de Ribery pasaba por clasificar a su equipo, el Marsella, para la Liga de Campeones. Eso ya se ha conseguido, el jugador entiende que es un último servicio para un equipo que siempre ha apostado por él y le ha hecho sentir como en casa.
Ahora espera la oferta en firme del Real Madrid, aunque él ya le ha dado el ’sí quiero’ al Real Madrid. Es una apuesta personal e intransferible de Predrag Mijatovic, el Director General del club blanco.
‘No hay que descartar todavía a Cristiano Ronaldo’. Contexto: micrófonos de Radio Marca. Autor: Predrag Mijatovic, todavía Director Deportivo del Real Madrid. Es la última ocurrencia de un empleado a sueldo cuya localidad natal, Montenegro, empieza por confundirse con Las Batuecas. A Pedja Mijatovic no se le cae la cara de vergüenza cuando acusa a los árbitros de perjudicar al Real Madrid, quizá porque sigue camuflado entre las mentiras de Ramón Calderón y la tozudez de Fabio Capello, pero conviene recordar que el autor del gol de la Séptima es culpable de demasiados desaguisados. Ha sido denunciado por el Comité técnico de Árbitros por las declaraciones que realizó sobre el mal arbitraje de Turienzo, pero eso es lo de menos. Lo de más es su pertinaz sequía ideológica y su contumaz persistencia en el error.
Pedja, el de la Séptima, dio calabazas a Bernardo Schuster, el candidato de Calderón para el banquillo, y se trajo del brazo a Fabio Capello. Después, siempre según la versión montenegrina, el agente de Cesc estaba en Babia. El agente de Robben, también. Y el representante de Kaká. Más tarde, llegó el traspaso de Jurado al Atlético. Mijatovic y su entorno babiano quisieron producirle un efecto anti-estrés a Ramón Calderón, pero el presidente se negó a dar luz verde y dejó al aire el trasero de Mijatovic. Luego el objetivo fue Cristiano Ronaldo. Ahora acaba de renovar y ha mandado a Mr.Predrag a hacer gárgaras. ¿Solución? Lecciones de castellano para Metzelder. ¿Qué al final tendrá que fichar a Schuster? Da igual. Sigue encantado de haberse conocido.
Predrag está dejando en mantillas a Butragueño. Muchas fueron las voces que acusaron al ‘Butre’ de ser un jarrón de la dinastía Ming en el salón de Florentino. Y Butragueño, que ni pinchaba ni cortaba, tuvo que irse. Su buen nombre, su prestigio como madridista, era más importante que un contrato como alto ejecutivo. Pero el sueldo de Mijatovic es tan jugoso que parece permeable a la crítica. Inasequible al desaliento. Contumaz en el error. Él tiene coartada para todo.
Un día la culpa es de Capello. Otro día la culpa la tienen los periodistas. Otro día se levanta con el pie izquierdo y la culpa es de Raúl. Más tarde, el culpable es Turienzo. Otro día la culpa es del agente de Cesc. La culpa es de Robinho por llegar perjudicado a los entrenamientos. La culpa la tienen Pin y Pon. Y Pepi, Lucy, Bom y otras chicas del montón. La culpa es de Zapatero. De Teresa Viejo. La culpa la tienen los implantes de silicona de París-Hilton. La culpa es de Chabeli Iglesias. La culpa la tiene Shin-Chan. A Mijatovic sólo le falta incriminar al cochecito Leré…
‘Algunos se escuchan a si mismos, en lugar de escuchar lo que dicen los demás. No son fáciles de encontrar, pero cuando aparecen nos recuerdan que si te propones algo, y aunque las críticas te hagan dudar, es bueno creer que no existe el “no puedo”, el “no me atrevo” o el “imposible”. Nos recuerdan que está bien creer que nada es imposible’ (*). Raúl lleva una eternidad escuchándose a sí mismo, en lugar de escuchar lo que dicen los demás. No es fácil encontrar a tipos como Raúl, pero cuando aparecen deportistas como él, nos recuerdan que si te propones algo, y aunque las críticas te hagan dudar, es bueno creer que no existe el “no puedo”, el “no me atrevo” o el “imposible”. Raúl siempre nos recuerda que nada es imposible.
Fue William Wallace, según la película ‘Braveheart’, quien contestó así al Conde Robert de Bruce: ‘El pueblo sigue a un hombre con valor, no sigue a los títulos ni a los poderosos’. Quizá por eso el madridismo se toma a chufla la Liga cuando esa palabra sale de boca de Calderón, Mijatovic o Capello. Quizá por ese motivo el socio del Madrid todavía siente respeto por un tipo con valor, Raúl, que sigue pensando que nada es imposible. Quizá por eso los de los títulos se quieren reunir con Raúl a final de temporada. Tiene tres años más de contrato. Quizá no soportan que Raúl siempre se escuche a sí mismo. Que no dude ante las críticas. Que hable alto y claro. Que siga manteniendo que no existe el “no puedo”, el “no me atrevo” o el “imposible”.
Si escuchamos lo que dicen los demás, chocamos con la teoría de la conspiración. ‘Mano negra’. Hay árbitros malo, muy malos y luego está Turienzo. Hay dirigentes malos, muy malos y luego está Sánchez Arminio. Y hay presidentes malos, muy malos, y después está Angel María Villar. Pero si se busca ‘mano negra’, resulta más eficaz echar un vistazo al sótano del Bernabéu. El Madrid se gastó 100 millones de euros en contrataciones, y esos fichajes han sido un fracaso. Prometió a Cesc, Kaká y Robben. No vinieron. Mal vendió a Ronaldo, Beckham anunció su marcha y Capello planteó su dimisión. Tiró los tejos a Cristiano Ronaldo, pero el portugués ha renovado. Pero tiene razón Mijatovic: ‘Este año están pasando cosas muy raras’. Quizá por eso se quieren quitar de en medio a Raúl…
(*) Texto del anuncio de la campaña publicitaria de Adidas, bajo el lema ‘Impossible is nothing’ (Nada es imposible).
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[por Rubén Uría] Una vitamina B-12, con alma de Napoleón y gran entusiasmo por la pizarra. Eso es Juande Ramos, el revulsivo de Mijatovic. Un tipo que ha firmado para seis meses, pero que he debutado en el vestuario más difícil del mundo con dos premisas bajo el brazo: primero orden defensivo, después presión y finalmente, el juego por los flancos. Con esa receta, el Real Madrid de Juande Ramos lavó su imagen, mejoró su calamitoso balance defensivo y dejó unas cuantas ráfagas de buen fútbol, sazonadas por las contras eléctricas de Arjen Robben (el hombre que si no fuera de Cristal de Murano, sería tan bueno como el Balón de Oro). Cuestiones todas, con Schuster fuera, aparentemente sencillas, pero que en la práctica no lo eran tanto. Enfrente estuvo un devaluado Zenit, un rival de mucho glamour pero poca puntería y demasiada bondad, y que no acabó de exigir al Real Madrid, que manejó esta noche un discurso más coherente al peso de sus futbolistas. Como no hacía falta la épica, echó mano de la estética. Apareció imperial Robben, acudió a su cita con Europa el de siempre, Raúl (gol de churro más gol de goles) y Gago volvió a demostrar que sube como la espuma en el eje del equipo. Dudek (no es broma) fue titular. No le marcaron gol y dejó un par de paradas. Y Dudek, titular, dejó una duda: ¿Hay que reservar al portero del Real Madrid antes de visitar el Camp Nou? El debut de Juande en el banquillo dejó tres goles a favor, ninguno encajado y una sensación de que, a este entrenador, nadie le podrá reprochar que no tiene las ideas muy claras. Fue un 3-0 balsámico, cierto, pero ahora llega la hora de la verdad. Siguiente estación, el Camp Nou. Continue…









